Una ofensa más

La entrega de banderas cubanas a una veintena de artistas e intelectuales cubanos, pertenecientes al “parque jurásico gubernamental”, por el titular de Cultura, como reconocimiento a su vergonzoso comportamiento en el Foro Social de la VII Cumbre de las Américas, criticado y repudiado en el mundo entero, resulta deplorable.

Es verdad que la enseña nacional, ultrajada bastante a menudo por su uso indebido y festinado, con el tiempo ha ido perdiendo, entre muchos cubanos de a pie, el respeto que siempre mereció, principalmente en los momentos más complejos de nuestra historia.

Prohibida su utilización como prenda de vestir (algo normal en la de algunos países), resulta una ironía utilizarla ahora como “colcha de trapear”.

La actitud marginal y de “guapos de barrio” de estos artistas e intelectuales, en lugar de un reconocimiento, bien merece una reprimenda, por lo mal que han dejado parados a todos los cubanos.

Verdaderos representantes de la intolerancia, el dogmatismo y el autoritarismo más cavernícolas, han demostrado con creces que, si esa es nuestra única sociedad civil, es mejor carecer de ella.

Como nadie nunca antes, han demostrado que “Dentro de la revolución, todo….” es posible.

__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 10424 (20140916) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

http://www.eset.com

| 3 comentarios

Pachanga cubana en Panamá

Los hechos violentos acaecidos en Panamá, donde los representantes del régimen cubano se despojaron de sus pieles de corderos y, en zafarrancho de combate, convertidos en una verdadera jauría de lobos, la emprendieron a ofensas y golpes contra los cubanos que piensan diferente, constituye una vergüenza nacional.

Las estrellas del bochornoso espectáculo fueron un escritor mediocre, un poeta asustadizo y un historiador de oratoria cantinflesca, devenidos enérgicos funcionarios estatales. Ver figuras de la cultura e intelectualidad rebajadas a simples “guapos de barrio” (algunas sin ninguna demostración de valentía en toda su vida), resulta humillante y risible. ¿Quién puede creer en lo que plantean en sus discursos de ocasión? El haber aceptado, por convicción o por cobardía, ponerse al frente de estos “mítines de repudio” y actos vandálicos, los reduce a lo que son: simples marionetas del régimen, quien los utiliza según sus necesidades políticas coyunturales, para después desecharlos. No son los primeros ni serán los últimos. Como dice un vecino mío con graves problemas gramaticales: “Parece mentira que gente “tan curta y apreparada” sea tan chusma”.

Sobre los restantes representantes de las organizaciones gubernamentales allí presentes, destacados en las agresiones verbales y físicas, es poco lo que hay que decir: simplemente repiten lo mismo que hacen aquí, formando parte de la comparsa bullanguera y gritona oficialista, la cual lo mismo se moviliza para un “mitin de repudio”, una golpiza, votar en elecciones falsas y asistir a desfiles y concentraciones a ritmo de pachanga.

Ni unos ni otros forman parte del pueblo de Varela, Del Monte, Luz y Caballero, Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez, Martí, Varona, Juan Gualberto, Villena, Echevarría y otros muchos cubanos dignos. Tal parece que la vergüenza y el civismo se encuentran en falta en Cuba.

__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 10424 (20140916) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

http://www.eset.com

| 1 comentario

Histeria en Panamá

El circo montado por la delegación de las organizaciones gubernamentales cubanas al Foro sobre la Sociedad Civil en Panamá, apoyado por su similar venezolana, era de esperar. A estos personajes, acostumbrados a imponer por la fuerza sus criterios, sin escuchar a nadie que piense diferente, les es imposible polemizar, debatir y, menos aún, dialogar. Ellos se limitan a repetir lo que les ordenan decir sus jefes. Acostumbrados a participar activamente en los “mítines de repudio” contra los opositores, siempre protegidos por las autoridades y los órganos represivos, han tropezado con un escenario diferente, donde existe igualdad de respeto para todos, se aceptan las diferencias y los adversarios políticos son solo eso, no mercenarios ni apátridas, porque todos saben que los opositores de hoy serán los gobernantes de mañana y viceversa.

Esta posición fundamentalista es característica de quienes representan los intereses de los gobiernos de Cuba y de Venezuela, verdaderos” pichones de talibanes”, acostumbrados a hablar mucho para no decir nada, y gritar bastante alto, para no dejar escuchar a los demás.

Parece mentira que en este siglo XXI aún existan estos dogmatismos y extremismos, que tienen más que ver con el totalitarismo que con la democracia. De ahí su histeria y las exigencias absurdas, de pedir a las autoridades panameñas prohibir la participación de los cubanos y venezolanos opositores, y hasta llegar a exigir su expulsión del país, y hasta que sean castigados al regresar a Cuba.

Si alguien tuviera alguna duda sobre cómo en Cuba se persigue la opinión ajena, así sobre cómo se violan derechos ciudadanos fundamentales, lo sucedido en Panamá es una buena muestra.

Pretendieron engañar a la opinión pública, tratando de hacer pasar organizaciones gubernamentales disfrazadas de sociedad civil única, y se cogieron la cola con la puerta. Olvidan que, en la era de internet, la mentira ya no tiene siquiera patas. Sus ideas retrógradas, y sus métodos aún más retrógrados de tratar de imponerlas por la fuerza, están pasados de moda y no convencen a nadie con dos dedos de frente.

__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 10424 (20140916) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

http://www.eset.com

| 1 comentario

Hablando de legitimidad

El tema de la legitimidad de las organizaciones y asociaciones gubernamentales, como únicas representantes de la sociedad civil cubana, excluyendo a todas las restantes no reconocidas legalmente por las autoridades, ocupa primeros lugares en las declaraciones e intervenciones públicas de dirigentes y funcionarios del régimen, así como en artículos de académicos y de algunos periodistas oficialistas.

Los dirigentes y funcionarios se limitan a decirlo, los académicos a tratar de darle una fundamentación y los periodistas, por lo general, a descalificar, acusar y repetir viejas consignas.

Plantear que “la sociedad civil es la sociedad que ha dejado de ser primitiva y se organiza como sociedad política con un Estado que la ordena y regula”, además de un absurdo, constituye una manipulación simplona. La intención de igualar civil con civilizado es demasiado burda, más aún tratar de contraponerlos a lo primitivo, y no constituye más que una divagación teórica para confundir y llegar a lo que se quiere plantear, que es simplemente: “la sociedad civil cubana está representada sólo por las organizaciones y asociaciones ordenadas y reguladas por el Estado”.

Es cierto que algunas de estas organizaciones tienen una génesis histórica (de mujeres, estudiantes, obreros, campesinos y otras), cuando eran organizaciones independientes no ordenadas y reguladas por el Estado, pero a partir de que fueron obligadas a fundirse en una sola, bajo la égida de las autoridades, siendo consideradas ilegales las que no lo aceptaron, perdieron su carácter civil y se convirtieron en simples instrumentos de éste, cumpliendo algunas la triste tara de vigilar y denunciar a quienes no comparten la política gubernamental, además de participar en los denominados “mítines de repudio” y otras actividades represivas. No por gusto todas se ufanan de haber sido creadas por el “comandante en jefe”, o sea por el máximo representante del gobierno, y de serles incondicionalmente fieles. En este devenir “historicista” fue que surgieron la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación Estudiantil Universitaria, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Unión de Pioneros de Cuba, la Central de Trabajadores de Cuba y todas las restantes organizaciones “únicas”, siendo la joya de la corona, aunque como organización política, el “partido único”.

Estas organizaciones y asociaciones, cuyos rectores aseguran estar compuestas por millones de ciudadanos las más masivas, y por decenas de miles las menores, realizan la inclusión en sus filas mediante la coacción política. Aunque en sus documentos organizativos se plantea que la pertenencia a ellas es una decisión voluntaria de cada ciudadano, en la práctica no sucede así: se ejerce presión política en la cuadra y en el centro de trabajo o educacional, tanto de forma directa como indirecta. En el primer caso funciona “el qué dirán”: la mayoría prefiere no señalarse como apático al gobierno, con el objetivo de mantener la cómoda “doble moral” y no buscarse problemas en el barrio. En el segundo juega un papel fundamental, teniendo en cuenta que el jefe o el director representan a las autoridades, no “separase del colectivo” mostrándose “diferente”, con el fin de mantener el puesto o la matrícula, además de no perder los “estímulos” establecidos para los “cumplidores”. El fenómeno se manifiesta actualmente con los sindicatos gubernamentales, tratando de que todos los cuentapropistas integren sus filas, así como con los productores y trabajadores particulares, presionando para que formen cooperativas.

A pesar de las altas cifras de miembros que se publican, éstas resultan cualitativamente cuestionables: sólo una minoría mantiene una práctica activa dentro de las organizaciones, mientras la mayoría vegeta en ellas, limitándose a pagar su cuota mensual y evitando asumir responsabilidades, principalmente las de dirección, a la cual todos les huyen como si fueran la peste. Esta situación es archiconocida por las autoridades, que no se cansan de hacer llamados al activismo y a la combatividad dentro de ellas.

Todo lo expresado no significa que el próximo 19 de abril la asistencia a las elecciones parciales no sea alta, ni que el 1 de mayo, como ya se anuncia en la prensa oficialista, en el país “desfilen millones de ciudadanos alegres y combativos, dando gracias por los muchos dones recibidos de las autoridades”.

La confusión entre civismo y fanatismo y la irresponsabilidad ciudadana, son dos males que se hayan enquistados en gran parte de nuestra población, propiciando la manifestación del “síndrome del rebaño”.

| Deja un comentario

¿Diálogo o monólogo?

Nuestras autoridades siempre se han preocupado por proclamar la originalidad de todo lo que se hace en Cuba. Así, nuestras libertades, el socialismo, la democracia, los derechos humanos, el sistema político y económico, el proceso electoral, los órganos de gobierno, las organizaciones políticas y de masas y todo lo demás, son únicos y se diferencian de los existentes en el resto del mundo. Es más, se afirma, sin la menor modestia, que son los mejores y más perfectos. Llama la atención que esta adicción enfermiza a ser diferentes, se aplique sólo a lo exterior y no se acepten las diferencias dentro del país, entre los cubanos.

Imponer criterios se ha convertido en una malsana práctica cotidiana a lo largo de los años, más aún cuando se ha detentado y detenta el poder absoluto: se han impuesto un sistema político, económico y social, un partido único, una Constitución socialista, las leyes, las organizaciones y asociaciones que deben existir, la educación, la cultura, la moral y muchas otras cosas, que debieron haber sido consultadas con los ciudadanos y aprobadas o no libremente por éstos.

Los desastrosos resultados están a la vista: el país ha retrocedido como nunca antes en su historia, ni aún en sus etapas más críticas.

Aún hoy, a pesar de las palabras, se pretende continuar imponiendo.

¿No sería mucho más inteligente dialogar y buscar consenso?

Cuando propongo dialogar, no me refiero a hacerlo solamente entre los que piensan igual, como sucede actualmente, sino también con los que piensan diferente. Sin lugar a dudas, los resultados serían mejores. El enfrentamiento de criterios, en un clima respetuoso y constructivo, pudiera aportar magníficas soluciones ¿Por qué no probar? Nunca se perdería más de lo que ya se ha perdido con el obsoleto monólogo.

.

__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 10424 (20140916) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

http://www.eset.com

| Deja un comentario

El problema no es la envoltura

Hace muchos años, cuando trabajaba en la agencia de publicidad “Mercados, Surveys y Publicidad S.A.”, su presidente -Enrique Cuzcó- siempre repetía: “Un mal producto no lo vende ni la mejor publicidad”.

En estos días leo que la Comisión Electoral Nacional, con el objetivo de atraer a los jóvenes a participar activamente en el actual proceso electoral, decidió confiar la realización de toda la campaña publicitaria a un grupo de comunicadores sociales, diseñadores y artistas jóvenes, apostando a la existencia de un lenguaje común generacional.

Inmediatamente me vinieron a la mente las palabras de Cuzcó.

Si alguien piensa que, cambiándole la “envoltura” por una más colorida y atractiva, se podrá vender mejor un “producto” de tan mala calidad como “el proceso electoral cubano”, pierde el tiempo y los recursos.

Esto sólo podrá lograrse, cuando el mismo sea cambiado y deje de ser una farsa para convertirse en algo serio, cuando el ciudadano pueda proponer como candidato realmente a quien considere mejor, y no a alguien designado y apoyado por un partido único, y pueda, además, votar directamente por los que ocuparán los cargos principales del gobierno, incluido el de presidente.

Ojalá la nueva Ley Electoral que se elabore tenga esto presente. El problema no está en la envoltura, sino en la calidad del producto que lleva dentro.

__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 10424 (20140916) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

http://www.eset.com

| 2 comentarios

Intransigencia a toda costa

Cuando se analiza un fenómeno, un hecho histórico o cualquier asunto importante, este análisis debe realizarse valorando objetivamente todos sus componentes, tanto internos como externos, sin posicionamientos a priori, teniendo en cuenta lo positivo o negativo de los mismos.

Ayer se cumplió un nuevo aniversario de lo acaecido en los Mangos de Baraguá el 15 de marzo de 1878.

La Protesta de Baraguá, escenificada por el general Antonio Maceo y otros generales y oficiales del Ejército Libertador, como respuesta al Pacto del Zanjón, ha quedado recogida por la historia como símbolo de intransigencia para los cubanos. El gesto viril de Maceo y de sus acompañantes merece el mayor respeto, independientemente de que no se correspondía con la situación real de la contienda donde, a excepción de en las jurisdicciones de Santiago de Cuba y de Guantánamo, ésta había decaído, principalmente debido al agotamiento de las fuerzas mambisas y a las divisiones existentes dentro del Ejército Libertador, y entre éste y el Gobierno en Armas. Además, las fuerzas de Camagüey y de Las Villas, así como las de Bayamo, más el general Máximo Gómez y otros importantes jefes militares, habían aceptado el Pacto y, desde el mes de febrero, tampoco existían el Poder Ejecutivo ni la Cámara insurrectos. Como resultado de la Protesta, el general Vicente García quedó al frente del distrito formado por Las Tunas y Holguín, y Maceo de las zonas de Santiago de Cuba y Guantánamo.

Rotas las hostilidades el 23 de marzo, éstas fracasaron y Antonio Maceo tuvo que deponer las armas y, junto con su familia, partir para Jamaica el 9 de mayo (55 días después de Baraguá) en el cañonero “Fernando el Católico”, que puso a su disposición el general en jefe español Arsenio Martínez Campos. El 28 de mayo (74 días después de Baraguá), los protestantes de Baraguá deponían las armas y aceptaban el Pacto del Zanjón. Sólo Limbano Sánchez en Oriente y el brigadier Ramón Leocadio Bonachea en zonas de Camagüey y Las Villas, éste último durante 11 meses, prolongaron la resistencia, pero sus esfuerzos fueron inútiles: la Guerra de los Diez Años había terminado.

Estos resultados adversos no restan méritos a los protestantes de Baraguá, pero los días y meses posteriores demostraron que se habían equivocado en su apreciación de la situación y en lo que debía hacerse: antepusieron sus deseos libertarios a lo que aconsejaba la razón. Aquí, los denominados despectivamente “zanjoneros” (por haber aceptado el Pacto), entre los que se encontraban el general Máximo Gómez y otros importantes jefes militares, confirmaron haber tenido mayor capacidad de análisis

Desgraciadamente, esto no es lo que se dice y publica cuando se recuerda a Baraguá. Hacerlo, tal vez nos ayudaría a enfrentar más inteligentemente las diferentes situaciones que se presentan hoy día, en un mundo complejo y cambiante. La intransigencia a toda costa, como demuestra la historia, no siempre es la mejor opción. Es bueno recordar que “la tierra del nunca jamás” sólo existe en los cuentos infantiles.

| Etiquetado , , | 1 comentario