Adicción total

La izquierda latinoamericana, desde hace algunos años, abandonada la lucha guerrillera como vía principal para hacerse del poder, optó por utilizar, para ello, las instituciones y mecanismos democráticos existentes en sus respectivos países. El problema se presenta cuando, debido a éstos, debe dejarlo. Entonces comienzan maquinaciones, cambio de Constituciones, despojo de funciones de las instituciones democráticas, abusos de poder y otras aberraciones de carácter totalitario. Los ejemplos sobran.

En Argentina, desde que la oposición, con Macri a la cabeza, ganó las elecciones, Cristina Fernández y sus adeptos han tratado, por todos los medios, de dificultar el ejercicio del poder. En Venezuela, cuando el chavismo perdió la mayoría en la Asamblea Nacional, comenzó, y aún continúa, un proceso de desautorización de sus funciones, llegando hasta el extremo de crear un engendro anticonstitucional, el denominado Congreso de la Patria, e inclusive hasta a ignorar el llamado a referéndum de mitad de mandato. Los chavistas actúan violando todas las leyes, documentos y regulaciones democráticas y, aún así, protestan y hasta reciben el apoyo de sus secuaces externos, cuando se les quiere llamar al orden. En Bolivia, el autodenominado “primer presidente indígena”, pretende que se realice otro referéndum, ignorando los resultados del anterior, para poder reelegirse nuevamente. En Nicaragua, Ortega aparece nominado nuevamente como candidato para las elecciones presidenciales de noviembre. En Brasil, la ofensiva contra el gobierno que sustituye al de Dilma Rousseau, no cesa y, ahora, como si no fuera suficiente, reaparece Lula da Silva, queriendo presentarse como candidato a la presidencia en 2018.

La izquierda, cuando le coge el gusto a las mieles del poder, cae en adicción total. Urge encontrar un tratamiento eficaz para evitarlo.

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Una declaración ridícula

Resulta, cuando menos ridícula, que la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), una organización totalmente gubernamental que pretende presentarse como “no gubernamental”, emita una declaración por la profanación del busto del cantautor popular venezolano Alí Primera en ese país, cuando nunca se ha preocupado por protestar contra hechos similares o parecidos sucedidos en Cuba.

Aquí, ante el silencio cómplice de la UNEAC, se han retirado y destruido sistemáticamente estatuas y monumentos de figuras prominentes de las épocas colonial y republicana que, aunque no hayan sido del agrado de las autoridades actuales, forman parte de la historia y de la identidad de la nación, independientemente de sus idearios políticos, han desaparecido los bustos de muchas figuras importantes en ciudades y pueblos, se permitió la conversión de la Avenida de los Presidentes en el Vedado, dedicada a perpetuar a los presidentes del país, en un espacio para situar figuras ajenas que, en todo caso, correspondería haberlas situado en el Parque de la Fraternidad, construido con ese objetivo, se ha aceptado el cambio de nombres de edificaciones públicas, calles y avenidas, en función del oportunismo político, así como la ejecución de otros muchos desmanes.

Todo esto ha sido una negación de la supuesta identidad nacional que dice defender “con la espada y el escudo”.

Si la UNEAC, como organización gubernamental, tuvo que emitir una declaración de apoyo al desprestigiado gobierno venezolano y, a su aún más desprestigiado presidente, no debió escudarse tras este hecho repudiable: debió hacerlo a cara descubierta.

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Algunas informaciones interesantes

Leyendo la poca prensa independiente que, contra viento y marea, se publica en Cuba, me entero de hechos que suceden y no se publican en los medios oficialistas, así como de lo elevado que resultan los impuestos que debemos pagar los cubanos, en relación con los que pagan nuestros vecinos latinoamericanos, a pesar de que el salario nominal mensual de nuestros trabajadores es, posiblemente, el más bajo del mundo, inclusive menos de la mitad del de cercano Haití (20 dólares en Cuba y 53 en Haití).

Todo esto se suma a la explotación del trabajo esclavo que se practica con los profesionales que prestan servicios en otros países, al cual se agregará el que se realizará con los que trabajen en la denominada Zona Especial de Desarrollo Mariel, donde, de entrada, el Estado se apropiará del 20% de lo que pagarán los inversionistas extranjeros en moneda dura, además de convertir el 80% restante en pesos cubanos (CUP), al cambio de 1 USD por 10 CUP, en lugar del establecido nacionalmente de 1 CUC (USD) por 24 CUP, lo cual hará que, en realidad, se apropiará de la mayor parte de lo que pagarán en salarios los inversionistas extranjeros. Peor sucederá con los trabajadores asociados a la inversión extranjera donde el cambio será de 1 USD por 2 CUP. Actualmente la compraventa de alimentos entre los campesinos y los hoteles se realiza a 1 CUC por 11 CUP. ¡Pura explotación de mano de obra esclava!

En este contexto, recordé el Artículo 6 del Reglamento de Esclavos del Bando de Gobernación y Policía de la Isla de Cuba, instituido por Don Gerónimo Valdés, Presidente, Gobernador y Capitán General en el año 1842, reproducido en su importante obra “El Ingenio”, por el eminente historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, el cual transcribo textualmente: “Los amos darán precisamente á sus esclavos de campo, dos o tres comidas al día como mejor les parezca, con tal que sean suficientes para mantenerlos y reponerlos de sus fatigas; teniendo entendido que se regula como alimento diario y de absoluta necesidad para cada individuo, seis u ocho plátanos ó su equivalente en boniatos, ñames, yucas ú otras raíces alimenticias, ocho onzas de carne ó bacalao, y cuatro onzas de arroz ú otra menestra ó harina”. Estos productos, al precio actual, no bajarían de 80 pesos cubanos.

Al menos, estos esclavistas se ocupaban de mantener bien alimentada a su fuerza de trabajo, algo muy diferente de lo que practican nuestros actuales alquimistas políticos y economistas medievales.

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Pagando el peaje politico

Desde hace algunos días, “los cinco héroes por decreto” han sido desempolvados nuevamente y puestos a trabajar, parece que dejando atrás lo único que han hecho desde que fueron liberados: viajar a costa del pueblo cubano, vivir del cuento y decir tonterías.

Después de visitar Moscú, invitados por el minoritario e intrascendente Partido Comunista de Rusia, donde, como se creen personajes importantes del antiterrorismo mundial (tratando que se olvide su oficio de espías), se presentaron como más pacifistas que la “paloma de la paz”, tres han sido designados en cargos: uno como vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI), otro como Vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí y el tercero como Vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC). En este último caso, fue designado Vicepresidente (17.5.16) antes de ser admitido como miembro de la Asociación (28.5.16), la cual, como las restantes, casualmente, se presenta también como una Organización No Gubernamental (ONG). Anteriormente, otro ya había sido designado como Vicepresidente del Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP), casualmente también una ONG. Resta uno por ser ubicado oficialmente, aunque desde hace tiempo se presenta como poeta y artista plástico, por lo cual su destino deberá ser el sector de la cultura.

Estos personajes, para estar a tono con el momento y no perder sus privilegios, arremeten regularmente contra el “imperio”, repitiendo, con energía y hasta con guapería de barrio, algunas de las absurdas exigencias de las autoridades cubanas al gobierno de los Estados Unidos, las cuales, en lugar de acercar, alejan las posibles soluciones. Por si no fuera suficiente, estas exigencias las ponen en boca del pueblo cubano, presentándose ellos como sus voceros, como si aquí, alguna vez, se hubiera preguntado a los ciudadanos, democrática y responsablemente, cómo piensan sobre estos y otros temas. Hablar a nombre de todo el pueblo cubano es una apropiación ilegal de las autoridades que, como una tara genética, repiten todos los funcionarios. Esperar algo diferente de ellos sería iluso: sólo hacen lo que les ordenan hacer.

Es conveniente recordar que estos “personajes del gran teatro bufo nacional”, durante el cumplimiento de sus condenas, “disfrutaron” de condiciones de vida del primer mundo en higiénicas, ventiladas, iluminadas y modernas celdas, así como de buena alimentación, atención médica, práctica de deportes, acceso a internet, conferencias on-line y hasta de visitas de estrellas del cine, además de las regulares de sus familiares, algo muy diferente de las difíciles condiciones en que cumplen sus condenas los presos en las cárceles cubanas.

Desde que regresaron, simplemente, se han dedicado a pagar su peaje político.

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¿Crítico o comisario?

Un conocido crítico cinematográfico, aficionado a las cirugías plásticas y al tinte negro para el cabello y el bigote, y, además, acérrimo enemigo del cine de Hollywood, ahora en el papel de “comisario político”, ante el auge entre los cubanos de los símbolos norteamericanos, principalmente la bandera, ha propuesto que cada bandera norteamericana que aparezca sea rodeada por cien banderas cubanas.

¿Acaso no sabe que las banderas cubanas se fabrican en China y se venden en CUC a elevados precios, inaccesibles para la mayoría de los cubanos? Entre comprar una bandera con los pocos CUC disponibles, la mayoría opta por emplearlos en un paquete de picadillo u otro alimento, necesarios para subsistir.

Por si no fuera suficiente, la emprende también contra la octava entrega de la saga “Rápido y Furioso”, que se filmó en La Habana, aceptando que, aunque no le interesan estos filmes, al menos esta filmación dejará dividendos económicos para el gobierno cubano.

Su preferencia por los “clavos” cinematográficos, principalmente de Europa, Asia y África, es bien conocida. Además, sus análisis se centran más en el contenido político-ideológico del filme, que en sus valores cinematográficos: guión, dirección, actuaciones, fotografía, banda sonora, ambientación, edición, efectos especiales, etcétera. Ha llegado hasta a decir que los filmes musicales de la India (creo que la mayoría son musicales), no tienen nada que envidiarle a los de Hollywood. Para él, los directores más importantes de Hollywood han sido CharlesChaplin, Orson Welles, Alfred Hitchcock y otros “importados”, desconociendo que Estados Unidos es precisamente un país de emigrantes de otros lugares (irlandeses, italianos, alemanes, rusos, franceses, árabes, latinos, africanos y muchos más), lo que tal vez les ha permitido avanzar y desarrollarse. No conozco, aunque tal vez existan, directores sioux, cheyennes, seminoles, pies negros, apaches y otros, al igual que en Cuba tampoco los hay taínos ni siboneyes.

El crítico parece que, últimamente, comparte su profesión con la de “comisario político” para aumentar sus ingresos económicos. En tiempos difíciles, el multioficio es una forma de sobrevivir.

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Una camino sin salida

Venezuela, históricamente, ha sido un país de dictadores, tal y como otros de América Latina: lo fue Simón Bolívar, independientemente de sus méritos como Libertador de América del yugo español, y después lo han sido los hermanos Monagas (1846-1858), Guzmán Blanco (1870-1888), Cipriano Castro (1899-1908), Juan Vicente Gómez (1908-1931), Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez (1950-1958), Hugo Chávez y ahora, en proceso de aprendizaje, Nicolás Maduro.

Su pedantería, tratando de ser el continuador “designado” por Chávez, la pérdida acelerada de apoyo popular, el triunfo inobjetable de la oposición, logrando la amplia mayoría en la Asamblea Nacional, el entorpecer sistemáticamente su funcionamiento y, ahora, la abrumadora cantidad de firmas recogidas para proceder al referéndum revocatorio de mitad de mandato, más sus fracasos económicos, lo han puesto histérico, inventando conspiraciones, guerras económicas, intervenciones y otros dislates, sacados de su mente febril y de las de quienes lo orientan dentro y fuera del país. Por algo Mujica dijo “que estaba más loco que una cabra”.

A esto se agrega que el entorno que lo rodea no le es nada favorable: Argentina sin Cristina y con Macri, Brasil sin Dilma y con Temer, Evo sin poder reelegirse, Correa dedicado responsablemente a la recuperación de su país después del terremoto y Cuba cada vez peor.

Por si no fuera suficiente, las instituciones y organismos creados por la izquierda latinoamericana (UNASUR, ALBA, CELAC y otros) en sus años de esplendor, para apoyarse mutuamente y mantenerse en el poder, desconociendo los existentes anteriormente, andan de capa caída, al haber perdido sus principales fuentes económicas de sostenimiento, y muy poco han podido hacer, no pasando de algunas declaraciones genéricas, más formales que reales, para dar a entender que aún respiran, aunque se encuentran en terapia intensiva.

Maduro culpa a la oposición, al “imperio”, a la OEA, a Uribe y a cuántos lo critican de los problemas de Venezuela, pero olvida que éll y el chavismo son los máximos culpables. Con Maduro y quienes lo sostienen en el poder, Venezuela no saldrá de la crisis política, económica y social en que se encuentra.

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¿Reglas para el debate?

El diario “Granma” del 17.5.16 reproduce un escrito de Rafael Cruz Ramos, tomado de “La pupila insomne”. El motivo principal de su publicación debe ser porque comparte sus planteamientos.

Comencemos por el título: ¿Reglas para el debate o cuestión de principios? Me pregunto: ¿reglas para debatir?, ¿no deben ser los debates sin condicionantes, abiertos, francos, respetuosos y democráticos? ¿realmente necesita el debate de reglas? ¿quién tiene el derecho de establecerlas, ¿las autoridades? Además: ¿qué tienen que ver los “principios” con el debate? ¿los “principios” de quién, de las autoridades? O sea, que ya desde el título comienza la imposición a priori de una “agenda oficialista”, de la cual se hace vocero el autor.

Pasemos al texto, a la denominada “primera regla para el debate”. No sé por qué la estructura me recuerda a los viejos manuales de marxismo-leninismo. ¿Qué es esto de dar por sentado, que quienes se acercan a debatir “portan granadas de fragmentación para demoler el socialismo”? ¿Qué posee la contraparte para defenderlo: un cañón, un tanque o una bomba nuclear? Además, ¿qué es esto de asociar República, Nación y Patria con el socialismo? ¿Acaso éstas no existen desde mucho antes del socialismo y, de seguro, continuarán existiendo cuando este desaparezca? La República, la Nación y la Patria son eternas, todo lo contrario de los regímenes político-sociales que surgen y desaparecen, aunque a veces se presenten irresponsablemente como “irrevocables” en alguna que otra Constitución.

La sarta de mentiras, manipulaciones, tergiversaciones, dogmatismo y acusaciones que siguen despojan de seriedad a su autor y no vale la pena rebatirlas. Ni siquiera se cuida de escribir “la condición de no regresar al capitalismo y la irreversibilidad del socialismo no fue un capricho, ni una enmienda adoptada por señores de corbata, asalariados del poder, sino el parto popular de una decisión pensada y firme de la inmensa mayoría de la población cubana, consultada en las urnas, avalada con sus firmas, argumentada con su historia”. No recuerda el autor que todo esto se decidió un día “por un señor sin corbata, adicto al poder”, sin contar con nadie, y las firmas se obtuvieron apresuradamente en los días siguientes, mediante la coacción polítical, en mesas improvisadas por todo el país. ¿A cuáles urnas y consulta se refiere?

La “segunda regla” es aún más cavernícola y poco seria que la primera. ¿Acaso el autor no es financiado por el régimen cubano? ¿Quién le paga su salario? Otra vez mentiras, tergiversaciones y acusaciones a falta de argumentos convincentes.

Realmente, con personajes de la edad de piedra como éste y similares, que se consideran dueños de la verdad absoluta y que se creen detentores divinos del poder, capaces inclusive de hasta enviar mensajes de cómo hay que comportarse, es imposible debatir. Ellos son sólo capaces de escucharse a sí mismos.

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