Un compañero de viaje indeseado

Aunque está demostrado que el trabajo por cuenta propia, aún con limitaciones absurdas, impuestos excesivos y persecución estatal abierta o solapada, resuelve problemas que el Estado, con sus empresas obsoletas y deficientes servicios socialistas, ha sido incapaz de solucionar en sesenta años de ejercicio del poder absoluto, sigue siendo considerado como “un compañero de viaje indeseado”. Se obvia, además, que ha sido precisamente este sector privado el que ha dado trabajo a las 600,000 personas desplazadas del sector estatal, y que hoy es el principal generador de empleos. También constituye el sector más activo generador de las fuerzas productivas. En definitiva, el discurso va por un lado y la realidad por otra.

Desde hace meses permanece “congelada” la entrega de nuevas licencias, con el pretexto del estudio de su perfeccionamiento, para evitar ilegalidades por quienes lo practican. Esta preocupación sobre las ilegalidades, debería haberla practicado el Estado desde hace muchos años, sobre las múltiples ilegalidades que se cometen en sus centros productivos y de servicios. Pero, como es lógico, no se puede ser juez y parte al mismo tiempo. Ahora se aparecen con los nuevos Decretos-Leyes, Decretos y Resoluciones publicados en la Gaceta Oficial del 10 de julio de 2018, que imponen nuevas restricciones, elevan impuestos y complican con medidas más burocráticas el ejercicio del trabajo por cuenta propia.

El problema parece ser otro: los burócratas del aparato estatal (Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, Ministerio de Finanzas y Precios, Ministerio de Comercio Interior, Instituto de la Vivienda, Instituto Nacional de Planificación Física, Oficina Nacional de Administración Tributaria y otros) ven el trabajo por cuenta propia como un competidor peligroso, al cual no pueden derrotar ni superar en buena lid, y se apresuran, para no perder sus privilegios, en derrotarlo con zancadillas y arbitrariedades.

Hace algún tiempo el periódico Juventud Rebelde publicó un artículo sobre los problemas con el llamado calzado profiláctico y ortopédico, el cual es producido en el país solo por dos empresas estatales, el denominado Centro Nacional de Ortopedia Técnica Cuba-RDA (tan obsoleto como su mismo nombre) y la Empresa Combell, el cual es rechazado por sus consumidores por su mala calidad y peor diseño, lo que asegura que sus almacenes estén llenos de productos ociosos, que no tienen salida en el mercado. Ante esta situación, muchos ciudadanos necesitados de este tipo de calzado, optan por acudir a los artesanos zapateros cuentapropistas, quienes los fabrican de mejor calidad y diseño, aunque a precios muy superiores a los estatales, pero sucede que estos tienen que producirlos de forma ilegal, pues sus licencias no amparan la fabricación de este tipo de calzado. Simplemente, uno más de los muchos absurdos existentes en ridículas licencias que limitan el quehacer de los oficios. Esto se repite con los carpinteros, electricistas, plomeros, albañiles y otros, que solo pueden ejecutar legalmente una pequeña parte del contenido de sus oficios, aquélla que al burócrata de turno se le ocurrió incluir.

Los malos ejemplos abundan:

El promocionado Mercado Mayorista Estatal (Mercobal), hasta ahora uno solo para todo el país, situado en Avenida 26 y Calle 35, Nuevo Vedado, Municipio Plaza, funciona únicamente para las cooperativas no agropecuarias asentadas en instalaciones arrendadas al Estado, previo contrato con los abastecedores estatales que les asignan los pedidos. En el también promocionado Comercio Digital, que solo funciona en el Mercado de 5ta y 42, municipio Playa, usted selecciona el producto y lo paga de forma digital y, para recogerlo, utilizando sus medios, debe esperar 72 horas. O sea, el pago es digital y la recogida es analógica.

¿Quiénes ganan con tantos absurdos?

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Burbujas y espuma

Como cada año, el gobierno cubano organizó su show con respecto al cese del bloqueo, en realidad embargo, por el gobierno de los Estados Unidos. Como cada año, la mayoría de los países votaron por su eliminación, con votos formales de compromiso, que no representan absolutamente nada, pues estas resoluciones de las Naciones Unidas no son vinculantes, o sea, no son de obligatorio cumplimiento.

Si el gobierno cubano aspira al cese del bloqueo, lo primero que debe hacer es estar dispuesto a dialogar con el gobierno de los Estados Unidos y, lo más importante, asistir a este diálogo con una bolsa para recibir y con otra para dar. Pretender, como hasta ahora, plantear solo exigencias a cambio de nada, no funciona.

Rusia, Vietnam, China y otros países del extinto campo socialista así lo hicieron y resolvieron sus diferendos. Ahora lo está haciendo Correa del Norte.

Mientras el gobierno cubano y sus dirigentes no abandonen su fracasada ideología y la terquedad que les es innata, continúen aferrados a vivir del pasado y olvidar el presente, no resolverán absolutamente nada.

En definitiva, lo que afecta a los cubanos no es el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos, sino el bloqueo que durante sesenta años el gobierno cubano ha impuesto al pueblo cubano, recrudecido ahora con el proyecto de constitución y con las leyes, decretos-leyes y resoluciones recientemente aprobados contra el trabajo por cuenta propia, ahora denominado no estatal.

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Mayor salario es igual a mayor producción

Según algunos economistas, hoy el salario mínimo en Cuba, para poder enfrentar el alto costo de la vida, debiera superar los 1,200 CUP mensuales (el equivalente a 50 CUC). En él no se contempla la posibilidad de darse gustos, reparar equipos, mejorar la vivienda, etcétera, para lo cual resultaría insuficiente. Estamos hablando de un salario mínimo de subsistencia, donde el ciudadano dispondría de unos 40 CUP diarios (el equivalente a 1.55 CUC).

Con relación al salario, desde hace años, las autoridades gubernamentales han adoptado el principio absurdo de que, para aumentarlo, debe primero aumentar la producción. Este principio, desechado por erróneo internacionalmente, se pretende mantener irrevocable, cuando está más que demostrado que, el aumento de los salarios es lo que propicia el aumento de la producción, y el aumento de ésta desarrolla el mercado y hace crecer el consumo (con los salarios que devengan los ciudadanos), obligando al aumento de la producción.

El encadenamiento salario-producción-mercado-consumo es el que puede ayudar a cortar el “nudo gordiano” de nuestra economía aunque, por ahora, no se vislumbra que alguien se atreva a ello, pues predominan los intereses políticos sobre los económicos.

Esta anomalía económica, unida a otros muchos absurdos, impuestos a la sociedad cubana, ha desestimulado la iniciativa ciudadana y el desarrollo de formas productivas más eficientes y modernas, preocupadas las autoridades, más que de resolver los grandes problemas creados, de perseguir y sancionar todo lo que demuestre la ineficiencia económica del socialismo, siendo la Improductividad, la baja calidad de las producciones, el robo, la corrupción, la malversación, las pérdidas y los fracasos constantes lo que lo caracteriza. Es la historia del “árbol que nace torcido y jamás su tronco endereza”.

Mientras tanto, nuestros economistas oficialistas continúan inventando fórmulas, obviando las múltiples experiencias exitosas aplicadas por diferentes países del mundo.

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Real y Maravillosa

El próximo año, en el mes de noviembre, se cumplirán 500 años de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana. Las autoridades, después de sesenta años de abandono y desidia, con la excepción honrosa del Historiador de la Ciudad, principalmente en La Habana Vieja y sus alrededores, se movilizan para tratar de embellecerla y hacerla un poco presentable en tan importante fecha.

Sus grandes problemas acumulados, como son el 90% de su fondo habitacional en regular y mal estado, las cientos de insalubres ciudadelas, donde se hacinan las familias, los miles de albergados durante años en instalaciones inadecuadas y en condiciones miserables, la falta de transporte público, la escasez de agua potable, el colapsado sistema de drenaje y de alcantarillado, la falta de alumbrado público y los frecuentes cortes del fluido eléctrico, las calles y aceras destrozadas, la suciedad e insalubridad por un deficiente servicio de recogida de basuras y de desechos sólidos, la destrucción y no reposición del arbolado en calles, avenidas y parques, los deprimentes y mal abastecidos comercios estatales, los ensordecedores ruidos, la indisciplina social generalizada y otros, como es lógico, no podrán ser resueltos en trece meses de trabajo. Para ello se carece de tiempo, fuerza laboral y recursos materiales. Además, en un año no puede hacerse lo que se dejó de hacer en seis décadas.

Por lo tanto, es de prever, acostumbrados a estos maratones masivos cíclicos, que todo se concentrará en rescatar algunas que otras instalaciones importantes, fundamentalmente en La Habana Vieja, Plaza y Playa, los municipios privilegiados, remozar algunos parques y pintar las fachadas (nunca las paredes laterales ni la trasera) de las edificaciones en las principales calles y avenidas, a modo de “vitrinas”. Se anuncia que se rescatará el Barrio Chino, donde ya quedan muy pocos chinos, con objetivos principalmente turísticos. ¿Se importarán chinos para habitarlo? ¿Se les autorizará a poner sus negocios particulares? Un Barrio Chino sin chinos activos sería una burla.

La “ciudad profunda”, esa que forman los restantes municipios, excepto la avenida que une el aeropuerto internacional José Martí con la ciudad en el Municipio Boyeros, que seguro será utilizada como vitrina, recibirán solo algunas migajas del festín. Esto se compensará con mucha música, ron y cerveza en los días de la celebración, para que se olviden las penas.

Terminado el maratón y cumplidas las metas por todos los organismos e instituciones participantes, se realizarán actos políticos con los más destacados para premiar el trabajo realizado, se entregarán banderas y certificados, y así hasta el próximo aniversario.

Debemos rezar para que la naturaleza no nos eche a perder la fiesta con la visita de algún huracán en setiembre u octubre, meses en los cuales suelen visitarnos cada año, porque entonces el 500 Aniversario sería de tristeza.

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Hablando de inviabilidad

Cinco razones que demuestran la inviabilidad del socialismo en Cuba:

1. De ocupar, en 1958, el lugar 29 entre las mayores economías del mundo, después de 60 años del experimento socialista, ha pasado a ocupar uno de los últimos lugares, tanto por su economía como por su PIB.

2. De ser el mayor productor de azúcar mundial, con producciones anuales que crecieron desde unos cuantos miles hasta 7 millones de toneladas en 1952, con un promedio anual de 4-5 millones, desde hace años produce una cifra similar a la de 1894, que fue de 1,054,214 toneladas.

3. De ser, en 1837, el primer país con ferrocarril en Iberoamérica y tercero en el mundo, ha pasado a tener el peor ferrocarril, con obsolescencia en vías férreas y equipamiento, incapaz de funcionar siquiera malamente y prestar un servicio elemental. Igual ha sucedido con el transporte vehicular en carreteras y pueblos y ciudades, con vías en pésimo estado e insuficiente parque automotriz.

4. De poseer, en 1958, una importante industria ligera, donde se fabricaban más de 10,000 artículos diferentes, que satisfacían la mayor parte de la demanda nacional, hoy hay que importarlo todo, incluyendo artículos tan simples como papel sanitario, detergentes y confituras.

5. De ser un país higiénico, caracterizado por la limpieza y el estado de conservación de sus pueblos y ciudades, ha pasado a ser un país antihigiénico, sucio y con edificaciones en estado ruinoso, con un fondo del 45% de las viviendas, a nivel nacional, en mal y regular estado constructivo.

Existen muchas más razones de tipo económico, político y social para demostrar la inviabilidad, dada por su cadena de fracasos, del socialismo en Cuba, pero éstas cinco son más que suficientes.

En definitiva, el socialismo ha demostrado su inviabilidad dondequiera que se ha intentado establecer, incluyendo China y Vietnam, donde han tenido que adoptar la economía de mercado para salir del atraso y lograr desarrollo, aunque aún mantengan su status político-partidista.

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Un tiempo que no debe olvidarse

Cuando planteo que el Partido carece de aval histórico para auto titularse “fuerza superior dirigente de la sociedad y del Estado”, lo hago basado en hechos concretos de su trayectoria. Uno de ellos es el referido a la actual aceptación de la diversidad sexual.

Si bien, antes de 1959, el Partido Comunista original nunca fue homofóbico (tenía en sus filas importantes figuras y militantes homosexuales de ambos sexos), después de 1959, con su nueva dirección, esta política liberal cambió y se volvió homofóbico, dedicando tiempo al rechazo, persecución y represión de los homosexuales y de quienes lo parecieran, en todas las esferas de la sociedad, comenzando por el mundo artístico e intelectual. No debe olvidarse el tristemente célebre “decenio gris”, donde importantes artistas e intelectuales fueron marginados y reprimidos por sus preferencias sexuales diferentes. Aunque, posteriormente, la culpa se le achacó a determinados personajes, utilizados como “chivos expiatorios”, estos habían sido ubicados en sus cargos por el Partido y el Gobierno y, simplemente, ejecutaron obedientemente la política discriminatoria que les ordenaron aplicar. El Consejo Nacional de Cultura, el Instituto Cubano de Radio y Televisión y las universidades constituyen buenos ejemplos. Pero no solo el sector artístico e intelectual resultó afectado: en los centros de trabajo, instituciones de la enseñanza media y preuniversitaria, organizaciones gubernamentales de masas (la mal denominada sociedad civil actual), unidades militares y, como era lógico, en el mismo Partido y en la Unión de Jóvenes Comunistas, resultaron cuestionados públicamente y fueron expulsados bastantes cubanos con preferencias sexuales diferentes.

Las Unidades de Ayuda a la Producción, las tristemente célebres UMAP, recibieron no solo homosexuales, sino quienes llevaban el cabello largo, vestían pantalones estrechos o escuchaban la música de Los Beatles, por ser considerados “atributos” de los primeros. En las redadas también cayeron quienes profesaban alguna religión. Los

hechos están ahí y también las muchas vidas destruidas. Ninguno de sus principales responsables ha pedido perdón al pueblo cubano por todas estas barbaridades.

En estos momentos críticos el Partido, unánimemente, apoyó y ejecutó todas estas medidas arbitrarias de sus principales dirigentes, aunque ahora, también unánimemente, al influjo de la hija del actual Primer Secretario, se proclame defensor de la diversidad sexual y hasta del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Estos vaivenes extremistas en su historia, junto a otros muchos bastante conocidos, lo invalidan para autoerigirse en “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

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Una Constitución doctrinaria

Una Constitución no es un documento doctrinario, sino el resultado de un consenso entre diferentes posiciones políticas, económicas y sociales.

En el proyecto actual, se ha tratado, utilizando otro lenguaje, de introducir los lineamientos políticos, económicos y sociales del Partido, con el objetivo de refrendarlos constitucionalmente, y pasarle “gato por liebre” al pueblo cubano. Una ideología única permea cada artículo, unas veces al comienzo y otras al final. Es como el maestro repostero, que considera necesaria una gota de limón en cada uno de sus dulces.

La Constitución de 1940, libre de aderezos ideológicos y respetuosa de la historia y de las tradiciones cubanas, analizada ahora, setenta y ocho años después de promulgada, continúa deslumbrando por sus respuestas ante el momento en que fue elaborada y por su previsión del futuro inmediato, sin imponerle “camisas de fuerza” a las nuevas generaciones. Sin lugar a dudas, los delegados a la Constituyente lograron una Constitución “con todos y para el bien de todos”, como preconizara el Apóstol.

La de 1976 y el proyecto de ahora, no la alcanzan ni en profundidad ni en trascendencia, quedando como simples documentos doctrinarios, ajenos al sentir y a las necesidades de los cubanos, por estar ambos enfocados en asegurar el mantenimiento del poder a toda costa por un único Partido, sin importar el desarrollo del país ni el bienestar ciudadano.

Aquí se encuentra la razón de tantas medidas restrictivas y discriminatorias en el orden político, económico y social en el proyecto presentado, las que serán aún mayores en las nuevas leyes que lo complementen.

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