Dos fechas del segundo mes

Febrero, para los cubanos de la denominada tercera edad, reúne dos fechas importantes: el Día de los Enamorados (14) y el Grito de Baire (24).

En el primero, desde hace años rebautizado como Día del Amor, se intercambiaban regalos solo los enamorados, prevaleciendo como imagen los corazones atravesados por las flechas de Cupido. Hoy tiene un carácter más general y, considero yo, ha perdido bastante de su identidad original. En un reciente spot que transmite la televisión nacional a propósito de su celebración, aparecen, primero, una pareja de enamorados, después, una de ancianos, a continuación, una embarazada y un hombre acariciándole la barriga y, al final, traída por los pelos, una imagen del Ché y Fidel. Acepto esta “caldosa romántica”, pero rechazo, por absurda y manipuladora, la imagen final.

El 24 siempre fue una fecha de recordación patriótica, con abundancia de banderas cubanas y actos oficiales y en las escuelas: se rendía homenaje al comienzo de la Guerra de Independencia, organizada por José Martí y otros ilustres patriotas. Este día, con el tiempo, ha ido perdiendo su trascendencia, siendo sustituido por otros menos importantes, a los que se les ha dado excesiva propaganda. Parece como si los denominados “nuevos patriotas”, se consideraran superiores a los padres fundadores de la nación cubana, algo irrespetuoso, además de totalmente falso.

Este proceso de desmontaje histórico se ha venido realizando con las generaciones más jóvenes, las cuales han sido y son manipuladas en interés de satisfacer egos desbordados y todo, irónicamente, “en interés de la Patria”.

Se hace imprescindible una mirada crítica a nuestro calendario histórico, de donde deberán ser extirpados hechos y figuras totalmente prescindibles y que carecen de méritos para permanecer en él pero, para ello, es necesario poseer valentía y dignidad, algo de lo que carecen algunos de nuestros historiadores y comunicadores sociales.

| 1 Comentario

Manipulación y manipuladores

Decir que la historia de Cuba ha sido manipulada durante los últimos 58 años, no es nada original. Sometida al “acomodamiento ideológico”, con el objetivo de utilizarla en función de los estrechos intereses del poder establecido, ha obviado hechos y personajes importantes o los ha tergiversado, y ha enaltecido otros insignificantes o de mucha menor trascendencia. También se ha dedicado a elevar, mucho más de lo debido, el pensamiento y las acciones de algunas figuras cuestionables, por el solo hecho de detentar cargos de poder durante demasiado tiempo, al extremo de compararlas ventajosamente con verdaderas personalidades históricas nacionales.

El más maltratado y manipulado ha sido José Martí, a quien le han adjudicado hechos de los que nunca fue responsable y hasta un “discípulo genial”, algunas veces catalogado de superior a él. Además, le han asignado, en su tránsito histórico, un molesto e indeseado compañero de viaje, resultando que éste concentra “su pensamiento, la disposición de Céspedes, el machete de Maceo, la entrega de Agramonte y la fuerza de Gómez”, algo inaudito nunca antes visto en Cuba, ni siquiera en la época más oscura de Machado, en que era considerado “el egregio” y abundaban las alabanzas desmesuradas de sus aduladores.

Los padres fundadores de la Nación siempre fueron respetados por los gobiernos de turno, y nunca fueron utilizados para politiquear, como sucede ahora. Puede que se deba a la falta de valores reales en las figuras actuales.

Tal parece que algunos historiadores, en su afán por disfrutar de algunas de las pocas migajas que les ofrece el poder, se han perdido el respeto y han olvidado que, al final, “la Historia tampoco los absolverá.

| Deja un comentario

Notas de enero

Mientras las autoridades cubanas agobian a los ciudadanos hablándoles del pasado y del futuro, estos están preocupados por el absurdo presente, del cual quisieran salir lo más rápidamente posible.

Contra ello conspira el régimen totalitario existente en el país, y la ancianidad de la mayoría de sus dirigentes principales, aferrados al poder como si fuera una dádiva divina con carácter eterno

Casi 58 años de demenciales experimentos y fracasos, bajo la bandera de un socialismo tropical “biranizado”, han permeado la personalidad de los cubanos, haciéndolos seres dóciles y fanatizados, que aplauden a quienes los oprimen y dan gracias a los responsables de sus desgracias.

Es una situación lamentable que, cuando estos tiempos pasen, tardará en ser superada. A veces hasta parece rayar con una cobardía nacional, que limita cualquier acción por cambiarla.

Su manifestación principal es el pesimismo generalizado, la salida de las tensiones mediante la huida, el alcoholismo, la drogadicción, la violencia personal, las actitudes antisociales y el irrespeto. Todo ello atenta directamente contra la salud de la sociedad, haciéndola presa fácil de los extremismos y dogmatismos de todo tipo.

La falta de los componentes de una sociedad civil, ajenos al oficialismo, como pudieran ser organizaciones sociales y políticas independientes, sindicatos libres y poderes legislativo y judicial, independientes del ejecutivo, hace más compleja la situación.

| Deja un comentario

Un año complicado

Comienza el 2017, un año que promete ser complicado y definitorio para los cubanos. El país, con un pobre 0,9 de PIB, se encuentra estancado en una prolongada crisis económica, política y social, y el general-presidente, si cumple con su palabra de dejar la presidencia el 24 de febrero del 2018, apenas dispone de trece meses y algunos días para realizar reformas, que saquen al mismo del inmovilismo, acentuado después del VII Congreso del PCC y la aparición en él del “líder histórico”. Éste, fallecido el 25 de noviembre pasado, le ha dejado como herencia una nación llena de problemas acumulados.

Su ejecutoria, desde la enfermedad de su hermano y bajo su sombra, ha consistido principalmente en eliminar absurdas prohibiciones y aplicar algunas reformas epidérmicas, sin profundizar, que no aseguran ni la supervivencia del país ni la de sus ciudadanos, las cuales han fracasado.

Sobre el tapete abundan los problemas. En lo económico: autorizar el ejercicio de las profesiones por cuenta propia, elevar los salarios para activar la producción, resolver el enredo de las dos monedas y elaborar una nueva ley de inversiones que, realmente, las estimule. En lo social: enfrentar el complejo problema de la falta de viviendas y el deterioro acelerado del fondo habitacional existente, mejorar el transporte público y otros servicios y erradicar la insalubridad, la galopante indisciplina social y la corrupción generalizada. En lo político: dar participación a las opiniones diferentes en el análisis y solución de los problemas existentes, y manejar inteligentemente las relaciones con el nuevo gobierno de los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, tareas peliagudas, que necesitarán de horas de trabajo, de valoraciones frías y objetivas y de decisiones valientes. El 2017 no puede ser un año con más de lo mismo.

| 3 comentarios

Con los pies sobre la tierra

Ante el nuevo escenario creado con el fallecimiento del “líder histórico”, muchos representantes de la fragmentada disidencia cubana manejan la posibilidad de que las autoridades, que se encuentran en una situación bastante complicada, los inviten a dialogar, en busca de una salida conceptuada.

Realmente no soy optimista al respecto, ya que para ello la disidencia deberá, primeramente, lograr la unidad que no posee, alcanzar reconocimiento y credibilidad ante los ciudadanos y presentar un proyecto comprensible, concreto y viable, que atraiga a las mayorías, todo lo cual necesita de tiempo.

En estos momentos, la disidencia cubana es más conocida fuera del país que dentro de él, pues algunos de su componentes se han dedicado a practicar más el “turismo político”, que a trabajar entre la población, tratando de lograr adeptos a su causa. Esta realidad, además de la fragmentación ya señalada, hace que las autoridades no necesiten de ella para realizar cambios de tipo económico, político y social.

Más que buscar un diálogo imposible actualmente, la primera tarea deberá ser lograr la unión en todo lo que se comparte, dejando de lado todo lo que separa, dedicarse a trabajar con los ciudadanos para darse a conocer y ganar credibilidad, y formar parte de un proyecto de solución nacional, que involucre a todos sin distinción, incluyendo hasta a las autoridades.

Los problemas de Cuba son tan inmensos y complejos, que se necesita del concurso de todos, sin excepciones, para resolverlos.

De la capacidad de los cubanos para dejar atrás cincuenta y siete años de dogmas y enfrentamientos, y poner los pies sobre la tierra, abandonando la absurda idea de que alguien de afuera vendrá a resolverlos, dependerá el éxito o el fracaso.

| 2 comentarios

Si de agresiones se trata

Algunos periodistas oficialistas, parece que cumpliendo órdenes superiores, la han emprendido contra los cuentapropistas y sus precios, los cuales consideran demasiado elevados para el bolsillo del ciudadano de a pie.

Ninguno, como es natural, ha escrito una línea ni dicho una palabra, sobre los precios del sector estatal, los cuales superan con mucho los de los cuentapropistas.

Para nadie es un secreto que el Ministerio de Finanzas y Precios fija precios dos, tres, cuatro y muchas más veces superiores a su costo a los productos, por lo regular de baja calidad, que produce o importa y comercializa el Estado en sus redes comerciales.

El caso de los refrigeradores Hiar, comprados a precios de remate en China, debido a su tecnología obsoleta y encontrarse descontinuados, y vendidos a los ciudadanos a elevados precios (además de tener, como requisito, que entregar un refrigerador funcionando sin recibir un centavo a cambio), constituye la demostración palpable de una desvergonzada estafa. Los Hiar, sin piezas de repuesto y sin posibilidades de reparación, languidecen en las viviendas, aún sin sus inquilinos haberlos terminado de pagar.

Los equipos de DVD, televisores, aires acondicionados, ollas arroceras, ollas Reina, cocinillas eléctricas, cafeteras que explotan y otros artículos de mala calidad y elevados precios, engrosan la larga lista de atracos oficiales. Igual sucede con decenas de artículos plásticos, que compra el Estado a precios irrisorios y los comercializa como si fueran de oro, plata o porcelana.

Sobre estos desmanes, que afectan y desangran el bolsillo del cubano de a pie, estos periodistas oficialistas guardan silencio cómplice y, si se les cuestiona, repiten lo de la salud y la educación gratuitas, algo totalmente falso, pues ambos servicios ya han sido pagados por cada cubano, con lo que han dejado de recibir con sus salarios de miseria.

Esta realidad es muy difícil de ocultar. Si alguien tiene alguna duda, que recorra las tiendas en CUC y ¿por qué no?, también en CUP, donde un tornillo cuesta tres pesos, una brocha ochenta, un galón de pintura emulsionada ochenta y cinco o ciento veinte, uno de esmalte doscientos ochenta y así por el estilo.

Señores periodistas, aquí si abundan las agresiones al bolsillo de todos los ciudadanos y no solo a los de a pie.

| Deja un comentario

Después del duelo el luto

Parece que, terminados los nueve días de duelo nacional, ahora se extiende de forma interminable un luto, impuesto por los medios de comunicación oficialistas, tratando de santificar la imagen del fallecido con una eternidad virtual. Da la extraña sensación de que su espíritu continúa gobernando el país, y es quien dicta las órdenes y disposiciones. Violando los límites más elementales de la razón, hasta ya se plantea incluir su ideario en los programas docentes de todas las carreras universitarias del próximo curso, teniendo en cuenta la “genialidad” de su contenido que, irónicamente, condujeron al país a la miseria y lo ha situado entre las peores economías del mundo.

Documentales, libros, poemas, artículos, fotografías, pinturas y canciones agobian a los ciudadanos día y noche, repetidos muchas veces, logrando, más que la aceptación el rechazo, y que todo lo relacionado con él haya pasado rápidamente a formar parte del “choteo” criollo. Solo hay que recorrer nuestras calles con el oído atento.

Los excesos traen siempre malos resultados y se pagan caros. Es algo que las autoridades cubanas debieran saber, después de tantos años de ejercicio del poder.

| Deja un comentario