Un tiempo que no debe olvidarse

Cuando planteo que el Partido carece de aval histórico para auto titularse “fuerza superior dirigente de la sociedad y del Estado”, lo hago basado en hechos concretos de su trayectoria. Uno de ellos es el referido a la actual aceptación de la diversidad sexual.

Si bien, antes de 1959, el Partido Comunista original nunca fue homofóbico (tenía en sus filas importantes figuras y militantes homosexuales de ambos sexos), después de 1959, con su nueva dirección, esta política liberal cambió y se volvió homofóbico, dedicando tiempo al rechazo, persecución y represión de los homosexuales y de quienes lo parecieran, en todas las esferas de la sociedad, comenzando por el mundo artístico e intelectual. No debe olvidarse el tristemente célebre “decenio gris”, donde importantes artistas e intelectuales fueron marginados y reprimidos por sus preferencias sexuales diferentes. Aunque, posteriormente, la culpa se le achacó a determinados personajes, utilizados como “chivos expiatorios”, estos habían sido ubicados en sus cargos por el Partido y el Gobierno y, simplemente, ejecutaron obedientemente la política discriminatoria que les ordenaron aplicar. El Consejo Nacional de Cultura, el Instituto Cubano de Radio y Televisión y las universidades constituyen buenos ejemplos. Pero no solo el sector artístico e intelectual resultó afectado: en los centros de trabajo, instituciones de la enseñanza media y preuniversitaria, organizaciones gubernamentales de masas (la mal denominada sociedad civil actual), unidades militares y, como era lógico, en el mismo Partido y en la Unión de Jóvenes Comunistas, resultaron cuestionados públicamente y fueron expulsados bastantes cubanos con preferencias sexuales diferentes.

Las Unidades de Ayuda a la Producción, las tristemente célebres UMAP, recibieron no solo homosexuales, sino quienes llevaban el cabello largo, vestían pantalones estrechos o escuchaban la música de Los Beatles, por ser considerados “atributos” de los primeros. En las redadas también cayeron quienes profesaban alguna religión. Los

hechos están ahí y también las muchas vidas destruidas. Ninguno de sus principales responsables ha pedido perdón al pueblo cubano por todas estas barbaridades.

En estos momentos críticos el Partido, unánimemente, apoyó y ejecutó todas estas medidas arbitrarias de sus principales dirigentes, aunque ahora, también unánimemente, al influjo de la hija del actual Primer Secretario, se proclame defensor de la diversidad sexual y hasta del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Estos vaivenes extremistas en su historia, junto a otros muchos bastante conocidos, lo invalidan para autoerigirse en “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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