Los presidentes “relevistas”

Desde el 12 de agosto de 1933 hasta el 10 de octubre de 1940, la República se pareció a un extenso juego de béisbol, donde el lanzador abridor no pudo cumplir con su tarea y fue necesario utilizar numerosos lanzadores relevistas, para poder terminarlo.

El Presidente “abridor” fue Carlos Manuel de Céspedes Quesada, el hijo del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, quien sustituyó al general Alberto Herrera, que había ocupado la presidencia durante unas horas, al renunciar Machado y partir para el exilio. Céspedes ocupó la presidencia a sugerencia del mediador Welles, con el apoyo de los distintos grupos revolucionarios. Trató de tranquilizar al país, dedicando sus esfuerzos a restaurar la normalidad política y constitucional, nombrando un Consejo de Secretarios, integrado mayoritariamente por representantes de los grupos oposicionistas que habían aceptado la mediación de Welles, anuló la Constitución de 1928, restableciendo totalmente la de 1901, disolvió el Congreso machadista y cesanteó a los magistrados del Tribunal Supremo y a todos los funcionarios electos a partir de 1928, dando a conocer que se celebrarían elecciones en febrero, para cubrir los cargos electivos vacantes y elegir un nuevo Presidente. Sin embargo, muchos de los revolucionarios que habían contribuido a derrocar a Machado, se manifestaban inconformes con su gobierno, al que calificaban de lento para restaurar el orden en el país. El 3 de septiembre se reunieron en el campamento militar de Columbia representaciones profesionales y estudiantiles, clases del ejército y otros elementos revolucionarios, quienes dirigieron a la nación un manifiesto de inconformidad, planteando encargar el gobierno de la República a un grupo de cinco comisionados, que fueron conocidos popularmente como “La Pentarquía”, por el número de sus componentes. Integraron ésta los doctores Ramón Grau San Martín, Guillermo Portela y José M. Isarri y los señores Sergio Carbó y Porfirio Franca. Céspedes, aunque se negó a renunciar, se vio obligado a retirarse de Palacio. Su periodo presidencial abarcó desde el 12 de agosto de 1933 hasta el 4 de septiembre del mismo año. En total 23 días.

Ese mismo día 4, un grupo de sargentos y alistados del ejército, considerando que la mayoría de los oficiales no debían continuar en sus cargos por haber apoyado a Machado, encabezados entre otros por el sargento Fulgencio Batista Zaldívar, quien asumió la jefatura de las fuerzas armadas, recibiendo días después el grado de coronel, se repartieron los grados y ocuparon los cargos de los oficiales expulsados, quienes, inconformes, se dispusieron a resistir y se refugiaron armados en el Hotel Nacional. A esto se agregaron los sucesos del 8 de septiembre, donde la ciudad de La Habana vivió varias horas bajo el fuego recíproco de las fuerzas del gobierno y de los elementos revolucionarios inconformes con el mismo, que se habían apoderado del castillo de Atarés, hasta que la situación fue resuelta. Al no funcionar “La Pentarquía”, se decidió crear un Ejecutivo Unipersonal en la persona del doctor Ramón Grau San Martín, quien tomó posesión de la presidencia el 10 de septiembre de 1933, siendo el primer Presidente “relevista”. Su gobierno sólo lo reconocieron tres países: Uruguay, México y España. Uno de sus primeros actos fue promulgar los estatutos del gobierno provisional y derogar la Constitución de 1901. Además, procedió a la rendición y captura de los oficiales refugiados en el Hotel Nacional. El gobierno de Grau se caracterizó por la promulgación de amplias reformas económicas y sociales, mediante decretos presidenciales. De esa época son la implantación de la jornada de trabajo de ocho horas, la ley del cincuenta por ciento de nacionalización del trabajo, la que concedía al Estado cubano el derecho a adquirir fincas urbanas y rústicas con prioridad a otros compradores y la creación de la Secretaría de Trabajo. También estableció la autonomía de la Universidad de La Habana e intervino la Compañía Cubana de Electricidad, una empresa norteamericana. Debido al no reconocimiento por el gobierno de los Estados Unidos y otras naciones, más la presión del ejército y de otros elementos internos, que con actos y exigencias ajenos a las posibilidades reales del momento creaban el caos y el desorden, Grau se vio obligado a renunciar. Su periodo presidencial abarcó desde el 10 de septiembre de 1933 hasta el 15 de enero de 1934. En total 100 días.

El segundo Presidente “relevista” fue el ingeniero Carlos Hevia y de los Reyes, Secretario de Agricultura, quien encontró las mismas dificultades que su antecesor, teniendo que abandonar la presidencia. Su periodo presidencial se extendió desde el 15 hasta el 18 de enero de 1934. En total 3 días. El tercer Presidente “relevista” fue Manuel Márquez Sterling, Secretario de Estado., quien sólo ocupó el cargo durante unas horas, entregándolo al cuarto Presidente “relevista”, el coronel Carlos Mendieta, quien ostentaba una patriótica hoja de servicios y ya había sido en años anteriores candidato a vicepresidente por el Partido Liberal. Su ascenso a la presidencia tenía el apoyo del ejército, del nuevo embajador Jefferson Caffery y de gran parte de la opinión pública, que deseaba una estabilización de la situación. Su gobierno fue reconocido inmediatamente por el de los Estados Unidos y los de otros países. El apoyo norteamericano se tradujo en la rebaja de las tarifas al azúcar, la aprobación, por el Congreso de ese país, de un plan de cuotas azucareras y la asignación a Cuba de una cuota en el mercado norteamericano y la firma de un Tratado de Reciprocidad Comercial, que permitió mejorar la situación económica. Bajo su presidencia funcionó un Consejo de Estado, integrado por quince miembros, que asesoraban al Gobierno en asuntos de importancia. Mendieta tuvo que enfrentar la huelga general de marzo de 1935, en la que tomaron parte los empleados públicos, dirigida a derribar el gobierno, la cual fue resuelta con el apoyo de las fuerzas armadas, de las que era jefe el coronel Batista. Desde el punto de vista internacional, al gobierno de Mendieta correspondió firmar con el de los Estados Unidos un nuevo tratado que derogaba el anterior, odioso para los cubanos, pues contenía la Enmienda Platt. Ante la negativa del general Mario García Menocal de concurrir a las elecciones programadas, acusándolo de parcialidad a favor del Partido Unión Nacionalista, del que era jefe, Mendieta tuvo que dimitir. Su periodo presidencial se extendió desde el 18 de enero de 1934 hasta el 11 de diciembre de 1935. En total 1 año y casi 11 meses.

El quinto Presidente “relevista” fue José A. Barnet y Vinajeras, Secretario de Estado, quien fue apoyado por la mayoría de los partidos políticos, con el objetivo de que convocara a elecciones generales. Eso fue lo único trascendente de su gobierno. Su periodo presidencial se extendió desde el 11 de diciembre de 1935 hasta el 20 de mayo de 1936. En total 161 días. El sexto Presidente “relevista”, aunque electo en elecciones, fue Miguel Mariano Gómez, hijo del ex presidente general José Miguel Gómez. Sin embargo, sólo permaneció en el cargo desde el 20 de mayo hasta el 23 de noviembre de 1936, en total 187 días. Acusado ante el Senado de impedir el libre funcionamiento del Congreso, al formular declaraciones de oposición a un proyecto de ley que gravaba en nueve centavos cada saco de azúcar, con el fin de ayudar al mantenimiento de los institutos cívicos militares, fue destituido, acatando la decisión. Una vez más aparecía la mano del coronel Batista. El séptimo Presidente “relevista” fue el doctor Federico Laredo Brú, hasta el momento Vicepresidente, por lo que fue un Presidente democrático constitucional por sustitución, que gobernó desde el 23 de noviembre de 1936 hasta el 10 de octubre de 1940, en total 3 años, 11 meses y 17 días. Laredo Brú promulgó la Ley Docente, el Plan Trienal de Desarrollo, la Ley de Coordinación Azucarera -una de las legislaciones más avanzadas en el campo económico-social-, intensificó la educación rural, inauguró hogares campesinos, estableció el Seguro de Maternidad Obrera y aumentó los Institutos de Segunda Enseñanza. Sin embargo, su logro más importante fue convocar a todos los factores políticos, inclusive los que estaban exilados y regresaron, y acordar realizar unas elecciones para elegir una constituyente, con el objetivo de formular una nueva Constitución de la República. La oposición ganó la mayoría de los delegados, por lo que le correspondía la presidencia de la Asamblea, cargo para el cual fue designado el doctor Ramón Grau San Martín, presidente del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), uno de los principales partidos de la oposición. Sin embargo, al efectuarse un pacto político entre el general Mario García Menocal y su partido con el gobierno, éste ganó la presidencia de la Asamblea, la cual entregó al doctor Carlos Márquez Sterling. Elaborada la nueva Constitución, con la participación de todos los factores políticos, ésta fue firmada en Guáimaro, Camagüey, el 1 de julio de 1940, como homenaje a los patriotas del año 69 que habían aprobado en ese pueblo la primera constitución de Cuba en armas. Posteriormente el día 5 fue promulgada en el Capitolio Nacional. Laredo Brú también celebró elecciones presidenciales democráticas, donde triunfó el general Fulgencio Batista Zaldívar, ya retirado del ejército con dicho grado, el cual se presentó como candidato de la Coalición Socialista Democrática, formada por el Partido Conservador del general Mario García Menocal, así como por otros partidos, incluyendo el Partido Comunista. La candidatura oposicionista, formada por el Partido Revolucionario Cubano, el ABC y Acción Republicana llevó como candidato al doctor Ramón Grau San Martín. Batista fue el primer presidente electo dentro de normas constitucionales después del 12 de agosto de 1933. Es de señalar que ni al presidente “abridor” ni a los “relevistas” se les erigieron monumentos o bustos que los recordaran, por lo cual no tuvieron que sufrir el retiro o demolición de los mismos.

Los tumultuosos años transcurridos entre el 12 de agosto de 1933 y el 10 de octubre de 1940, muestran la división existente en las filas revolucionarias que participaron en el derrocamiento de la dictadura de Machado, y su incapacidad de unirse en el objetivo principal de restaurar la democracia y retomar el camino de desarrollo del país, teniendo en cuenta las condiciones y posibilidades reales existentes, así como la ingerencia del Gobierno de los Estados Unidos en los acontecimientos, primero a través de la mediación de Sumner Welles, como representante del Presidente de ese país y después desde su cargo de Embajador hasta el 13 de noviembre de 1933, así como de Jefferson Caffery, quien lo sustituyó a partir del 17 del mismo mes y año, apoyando y propiciando el ascenso del sargento Batista hasta lograr el control de las fuerzas armadas y después, como coronel y general, convertirse en el verdadero controlador de la situación cubana.

Anuncios

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s