Hasta el último aliento

Al leer el listado de candidatos a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, elaborado por la Comisión de Candidaturas Nacional (conformada y dirigida por el Partido, con representantes designados de las denominadas organizaciones de masas), me llaman la atención algunos ancianos y ancianas, con más de 80 y hasta más de 90 años, que forman parte del mismo, aunque prácticamente estén imposibilitados de ejercer sus funciones, debido a su avanzado deterioro físico.

No cuestiono sus méritos acumulados, reales o ficticios, pero la Asamblea Nacional no debiera conformarse con diputados y diputadas honoríficos: para ello existen otros espacios institucionales.

Se supone, aunque en la realidad no sea así, que en la Asamblea Nacional estén representadas todas las corrientes del pensamiento político, económico y social y, en ella, mediante el debate y la confrontación, se elaboren y aprueben leyes en beneficio de la Nación.

El engendro vigente, que representa un único pensamiento y a un único partido, donde funciona solo la unanimidad, es una gran farsa. Por eso, precisamente, es posible utilizarla como vitrina para figuras, que más bien deberían exhibirse en un museo.

En la calle se opina que, al menos por simple pudor o por respeto a los ciudadanos y a sí mismos, algunos y algunas de los nominados, no deberían estar en el listado, dando paso a los representantes de las nuevas generaciones, pero parece que esta no fue la orden que recibió la Comisión de Candidaturas Nacional, sino la de mantenerlos hasta el último aliento.

Hoy, 28 de enero, aniversario del natalicio de José Martí, el más grande de todos los cubanos, viene bien recordar este pensamiento suyo: “Sólo resisten el vaho venenoso del poder las cabezas fuertes. El espíritu despótico del hombre se apega con amor mortal a la fruición de ver de arriba y mandar como dueño, y una vez gustado de este gozo, le parece le sacan de cuajo las raíces de la vida cuando lo privan de él”. (Tomo 13. Página 155. Obras Completas).

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Hasta el último aliento

  1. jccollant95 dijo:

    Y siguen con la misma “receta” de abuelita. 59 años en la inopia.

  2. delarosa dijo:

    De que sirve que se postulen nuevas generaciones si estas tambien son de ideologia comunista.

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