El maestro de Central Valley

Este año se cumplen 116 de la fundación de la República el 20 de mayo de 1902. A pesar de que fue la época de mayor progreso y desarrollo de la Nación, con importantes logros económicos y sociales, incluyendo la salud y la educación, ha sido sistemáticamente desacreditada y tergiversada durante los últimos sesenta años, donde solo se ha escrito y hablado de sus defectos. Con sus presidentes ha sucedido igual. Para conocerlos un poco mejor, inicio la publicación de sus semblanzas y períodos presidenciales. Aquí está el primero:

El maestro de Central Valley

En fecha tan temprana como los primeros meses del año 1959, ya las nuevas autoridades la habían emprendido contra la historia republicana, demonizando o legitimando figuras y hechos, de acuerdo a sus intereses políticos. El primer Presidente de la República fue una de las primeras víctimas.

Don Tomás Estrada Palma era perpetuado en ciudades y pueblos con estatuas y bustos, y su nombre aparecía en calles, escuelas y hasta en un central azucarero. Tal honor se lo brindaban quienes lo conocieron y quienes respetaban, con la aprobación de la mayoría de los cubanos, su ejecutoria desde 1868. En La Habana, su figura en bronce se situó en un pedestal en la Avenida de los Presidentes, entre las calles 5ta y Calzada, en El Vedado.

“Los revisionistas de la Historia” la emprendieron contra él y otras personalidades que no gozaban de sus simpatías políticas e ideológicas. Su estatua fue cortada a la altura de los tobillos y retirada del lugar, dejando como evidencia del vandalismo sus zapatos sobre el pedestal. Su figura y su nombre también fueron retirados de otros espacios públicos y, si hoy se menciona, es sólo para denostarlo. ¿Por qué tanto odio, más de un siglo después de su existencia física, contra el primer Presidente?

Tomás Estrada Palma nació en Bayamo en 1835, y formó parte de los primeros que se incorporaron a la guerra contra España, al iniciarse las hostilidades el 10 de octubre de 1868. En el entonces Ayuntamiento libre de Bayamo, fue su primer alcalde y defendió la erradicación de la esclavitud, que había sido proclamada por Carlos Manuel de Céspedes, pero de forma gradual. En el juicio que se le siguió a éste el 27 de octubre de 1873 en Bijagual (Jiguaní), para deponerlo como Presidente de la República en armas, durante la sesión de la Cámara de Representantes bajo la presidencia de Salvador Cisneros Betancourt, como diputado, Estrada Palma lo acusó de “atentar contra los derechos imprescriptibles del pueblo” y de practicar un sistema de favoritismo, al conceder los grados militares a deudos y amigos sin méritos, con perjuicio de los altos intereses colectivos. En el lugar se encontraban, con más de dos mil soldados insurrectos, el mayor general Calixto García, los generales Calvar y Modesto Díaz y el brigadier Antonio Maceo. Junto con Manuel Sanguily, Máximo Gómez y otros jefes importantes, se reunió con Vicente García en Loma de Sevilla, después del pronunciamiento de Lagunas de Varona, para que éste desistiera de su actitud rebelde y acatara la autoridad de Juan Bautista Spotorno, recientemente designado Presidente. El 29 de marzo de 1876 fue elegido Presidente de la República en armas, en propiedad, por la Cámara de Representantes, para sustituir a Juan Bautista Spotorno, y debido a la imposibilidad de Francisco Vicente Aguilera de regresar a Cuba para ocupar el cargo. El 19 de octubre de 1877 cayó prisionero de los españoles en Tasajeras (Holguín), asumiendo como Presidente interino Francisco Javier de Céspedes, quien no pudo evitar la desmoralización de las tropas insurrectas, hasta que la Cámara de Representantes eligió como su sustituto, para sorpresa general, a Vicente García, el rebelde de Lagunas de Varona y de Santa Rita, a quien le tocó pactar con el General español Arsenio Martínez Campos y acordar el Pacto de Zanjón. Tomás Estrada Palma permaneció prisionero en España hasta la firma del mismo, que le devolvió la libertad, trasladándose hacia los Estados Unidos, donde se dedicó a la enseñanza y tuvo un colegio prestigioso en Central Valley, cerca de Nueva York, estableciendo lazos políticos y personales con José Martí, con el cual trabajó estrechamente en las actividades independentistas y quien lo designó, al viajar a Santo Domingo para venir a Cuba, como el Delegado del Partido Revolucionario Cubano.

En 1901, ante la declinación del Generalísimo Máximo Gómez de presentarse como candidato a las elecciones previstas, fue promovido por sus partidarios, con el apoyo de este último, para enfrentar al otro candidato propuesto: Bartolomé Masó. El 31 de diciembre de 1901, encontrándose en los Estados Unidos, resultó elegido como primer Presidente de la República próxima a instaurarse, regresando el 17 de abril y ocupando el cargo el mismo día en que nació la República de Cuba: el 20 de mayo de 1902. Durante su presidencia continuó la reorganización de la Administración Pública, iniciada por el Gobierno Interventor norteamericano, dedicó importantes recursos a la educación, elevando a 3712 el número de escuelas y aulas, creó las Escuelas de Kindergarten, las Escuelas de Verano, para la superación del personal docente, y la Biblioteca Nacional. Prestó atención al fomento y a la protección de las industrias, a mejorar el orden público y el sistema penitenciario, a la construcción de vías de comunicación y realizó el pago al Ejército Libertador, mediante un crédito obtenido de 35 millones de dólares. Le tocó enfrentar la primera huelga de trabajadores en la República, la de los tabaqueros en noviembre de 1902, que pedían mejoras salariales, la cual fue reprimida, al carecer el país de posibilidades económicas para satisfacer sus demandas. Ratificó en febrero de 1903 el Tratado de Relaciones con los Estados Unidos, que conjuraba cualquier desastre económico y concedía espacios en el territorio nacional para la instalación de bases navales y carboneras, logrando reducir la exigencia inicial de concesiones en Cienfuegos, Nipe, Bahía Honda y Guantánamo a, primero, sólo dos (Guantánamo y Bahía Honda) y al final, sólo una en Guantánamo, con un territorio mayor.

Durante su período presidencial de 1902 a 1906, mantuvo una honradez irreprochable, no repartió ni permitió “botellas” (cargos públicos en que se cobraba sin trabajar), redujo los gastos de la República, se reconstruyó la industria azucarera, los servicios públicos estuvieron bien atendidos, mantuvo un presupuesto anual justo y floreciente y se respetaron los derechos de los ciudadanos.

Sus principales errores fueron de carácter personal y político, al presumir que nadie reunía las condiciones para ejercer la presidencia como él (un mal presente en nuestra historia, llevado al extremo en los últimos cincuenta y seis años) y hacer caso a quienes lo rodeaban y le pedían aspirar a la reelección. Para el logro de este objetivo permitió fraudes en las elecciones parciales de febrero y, más aún, en las generales, obligando al retraimiento al Partido Liberal, que llevaba a José Miguel Gómez como Presidente y a Alfredo Zayas como Vice. El 20 de mayo de 1906 asumió de nuevo la presidencia de la República, ante el descontento de la mayoría de los ciudadanos que preferían un cambio, el cual tomó cuerpo en la denominada “Guerrita de Agosto”, promovida por el Partido Liberal. Ante la imposibilidad de detener los acontecimientos, solicitó la intervención del Gobierno de los Estados Unidos, quien no la aceptó, conminándolo a resolver la situación mediante acuerdos con la oposición. No lo hizo e insistió nuevamente en ella ante el Presidente Teodoro Roosevelt, quien se negó e intentó mantenerse neutral, aunque envió, para proteger los bienes norteamericanos y a sus ciudadanos, barcos, algunos soldados y un mediador. Enfrentado a esta situación, renunció, dejando un vacío de poder, que el Congreso no fue capaz de llenar al no reunirse ni elegir Presidente. Esta actitud, a todas luces irresponsable, propició la Segunda Intervención norteamericana, que comenzó el 19 de septiembre de 1906 y se extendió hasta el 28 de enero de 1909.

Algunos historiadores lo acusan de haber ordenado el asesinato de Quintín Banderas, el valiente pero indisciplinado y conflictivo general mambí, que había sido varias veces sancionado, tenía pendiente un juicio sumario y, durante la última guerra, había sido despojado de mando, permaneciendo sin él los 11 meses finales de la misma, por lo cual no recibió salario acumulado al establecerse la República. La acusación, sin ningún tipo de evidencias, no se aviene con la personalidad de Estrada Palma.

Tomás Estrada Palma, separado del poder, se retiró a una finca en los alrededores de Bayamo, donde falleció dos años después, el 4 de noviembre de 1908, siendo enterrado en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, cerca de la tumba de José Martí. A pesar de sus errores políticos, cometidos al final de su período presidencial, su austeridad, honradez y patriotismo, mantenidos durante la mayor parte de su vida, hacen de él una de las figuras cubanas más nobles de su tiempo.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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