Una gran manipulación

La manipulación de José Martí, tanto de su vida como de su ideario, ha sido progresiva. Acusado, ya en 1953, de ser el “autor intelectual” del asalto al cuartel Moncada, y auto titulados sus asaltantes como “la generación del centenario” (se cumplían 100 años de su nacimiento), a partir de 1959 ésta se desencadenó.

Las salas “Lenin-Martí” (Lenin primero y Martí después) en las unidades militares existieron hasta la desaparición de la Unión Soviética, aderezadas con las “Jornadas Martí-Ho Chi Minh”, cuando estábamos dispuestos “a dar hasta nuestra sangre por Vietnam”.

Cuidadosos al principio, cuando el Apóstol aún era considerado democrático-liberal, pero alejado del socialismo, por los más dogmáticos, pronto comenzaron a atribuirle ideas que nunca tuvo, para convencernos de que hoy, de estar vivo, hubiera sido socialista. En esto de reinventar la Historia y de atribuirle méritos o defectos a sus sujetos, según las conveniencias políticas del momento, nuestros dirigentes han sido muy buenos, avalados sus criterios por algunos historiadores sumisos. Recordar el absurdo tan propagado de que “antes, nosotros hubiéramos sido como ellos, y hoy, ellos hubieran sido como nosotros”, muy apropiado para el proceso de “idiotologización” que comenzaba entonces y que se ha extendido hasta nuestros días.

En un momento difícil de precisar, durante el culto a la personalidad, las ideas del “máximo líder” comenzaron a ser consideradas como continuadoras de las de Martí y éste, su mejor discípulo.

Hoy ambos, cercanos sus restos (huesos y cenizas) en un mismo cementerio, se presentan como indivisibles, donde el uno no puede existir sin el otro, y se llega hasta a afirmar que Cuba es impensable sin ellos.

A Martí, sin pedirle permiso, le han adosado un molesto compañero de viaje. Este ajiaco (más bien una caldosa) de Patria, Nación, Partido, Martí y “líder histórico”, bastante difícil de digerir, es lo que se oferta a la población más joven del país, pretendiendo lograr compromisos eternos sin libertad de elección, condicionados por factores convenientemente manipulados.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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