¿Por Cuba.?

Las denominadas Elecciones Generales 2017-2018 han sido convocadas bajo el lema “Por Cuba”. En su propaganda se afirma que son únicas en el mundo y que, a diferencia de en la mayoría de los países donde son los partidos quienes nominan a los candidatos, aquí el Partido no lo hace, sino que esto corresponde a los ciudadanos en la base. En realidad constituye una falsedad pues, el Partido, el único partido autorizado, utilizando las organizaciones gubernamentales que dirige y controla y que forman la sociedad civil oficialista, la única legalizada, lo hace a través de ellas. Es más, si aparece por casualidad un candidato “molesto”, escapado de este mecanismo de control, el Partido, una vez más a través de estas organizaciones, se encarga de evitar a toda costa su nominación. En la práctica nunca ha sido nominado un candidato no aprobado previamente por el él.

Precisamente en la base comienza y termina la única participación real de los ciudadanos, “eligiendo” a un candidato entre los elegidos previamente por el Partido, pues a la circunscripción y al distrito irán solamente los “filtrados” y aprobados por éste. En el municipio, la provincia y la nación, el papel rector corresponde a las llamadas Comisiones de Candidaturas, integradas por representantes designados por las direcciones municipales, provinciales y nacionales de las mismas organizaciones gubernamentales (CTC, CDR, FMC, ANPP, FEU y FEEM), quienes son las que presentan los proyectos de candidatos a las Asambleas Provinciales del Poder Popular y de diputados a la Nacional, y para cubrir los cargos que eligen éstas y las Municipales, sin ninguna participación ciudadana. Como es fácil de comprobar, todo está bien controlado para asegurar, desde la base hasta la Asamblea Nacional, la absoluta unanimidad que caracteriza las votaciones en los órganos del Poder Popular.

Al ser obligatorio que todos los representantes deben haber sido nominados y elegidos en la base, para asegurar que ninguno de los principales dirigentes quede fuera, se asignan (siembran) los que deben ser nominados y elegidos en ella, incluyéndolos en las candidaturas por su lugar de origen u otros factores casuales. Así, aparecen dirigentes nominados y elegidos formalmente en un lugar al que hace años no visitan ni mantienen ningún vínculo con él.

Sin lugar a dudas, las elecciones generales cubanas son “demasiado originales” para el gusto democrático. Tal vez es por ello que los dirigentes “elegidos” se perpetúan decenas de años en el poder, siendo reelegidos en cada proceso electoral, aunque sean pésimos gobernantes y transiten los años de su actividad política de fracaso en fracaso. Más que un proceso electoral democrático, el cubano constituye un proceso de ratificación dinástica y de reciclaje de sus bufones.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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