Incongruencias cotidianas

Comenzó, para malestar de los ciudadanos, la nueva campaña anual contra el mosquito aedes, mediante fumigaciones semanales en las viviendas. Realizada año tras año, parece que el insecto ha sido el vencedor, pues no ha podido ser erradicado.

En el año 1900, Carlos J. Finlay y el equipo médico norteamericano presidido por el Dr. Walter Reed, lograron eliminarlo y sanearon el país, declarándolo libre de la fiebre amarilla o vómito negro, como se le conocía entonces. Para ello, sanearon las zanjas, los arroyos, los lugares cenagosos y los solares yermos, regando petróleo crudo. Después, fumigaron las casas infestadas y las colindantes. El proceso de saneamiento y control del insecto se mantuvo durante la República y nunca más hubo nuevos brotes. El mosquito transmisor reapareció en los años del socialismo, cuando se dejó de ejecutar el “saneamiento republicano” y la ciudad, que había sido una de las más limpias del mundo, se transformó en un verdadero vertedero. Hoy lo continúa siendo: basura por doquier, aguas albañales en la vía pública, hierbazales en los solares yermos y hasta en muchos parques, suciedad en las empresas y establecimientos estatales, falta de higiene generalizada, incluyendo hospitales, policlínicos, locales del médico de la familia y centros educacionales.

Al preguntarle a la enfermera, que repartía los papeles con el día que correspondía la fumigación, por qué no se saneaban y fumigaban los espacios antihigiénicos del reparto, ésta respondió: “El mosquito vive en los lugares limpios y no en los sucios”.

¡Genial! Finlay y Reed quedaron obsoletos. La solución es hacer del reparto y de la ciudad un verdadero antro de suciedad, para obligar al mosquito a emigrar.

Lo absurdo de la respuesta se combina con iniciar esta campaña, cuando la ciudad carece de agua potable, debido a la ruptura de una conductora maestra de la Cuenca Sur, con 70 años de explotación sin mantenimientos, y cuando las máximas autoridades gubernamentales, en lugar de enfrentar y resolver los graves problemas del presente, se dedican a divagar sobre el futuro.

Como se dice en la calle: “¡Esta es Cuba, chaguito!”

Nota: La foto corresponde a la calle Panorama esq. Tulipán, junto al policlínico “19 de abril”, en el Nuevo Vedado. Plaza.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Incongruencias cotidianas

  1. Gomez dijo:

    En Marianao, calle 112 en la misma esquina de 41 hay una fosa que lleva más de 20 años reventada,solo hacen algunas reparaciones que no aguanta una semana y en la Lisa,en el antiguo paradero de la ruta 61 hay un salidero desde el año 83 de cuando conocí a mi esposa,tenía yo 17 años,hoy tengo 50 y el salidero todavía esta,es increíble lo que pasa en Cuba.

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