Un artículo desafortunado

En un artículo fuera de tiempo, una periodista del diario Juventud Rebelde, autodenominado de la juventud cubana, de visita en Hiroshima, da rienda suelta a sus sentimientos personales acerca del hecho acaecido el 6 de agosto de 1945. Dice “dolerse”, que “agosto en Hiroshima es siempre” y se asombra de que un superviviente, después de pasados 71 años, no guarde rencor, así como que “en la tierra nipona el perdón es una asignatura vencida con creces”. Entonces, en lugar de comprender que el perdón es un síntoma de sabiduría, habla de “la sangre ardiente de los cubanos” y de que “es difícil entenderlo”.

Tiene razón: los cubanos carecemos de la sabiduría necesaria para perdonar y, más aún, para pedir perdón. Perdonar y pedir perdón son asignaturas pendientes aquí, a pesar de que nuestros mambises, al término de una guerra de verdad, supieron perdonar.

Estos últimos 58 años están llenos de malos ejemplos. En Cuba el odio se ha impuesto al amor, a pesar de que Martí dejó bien claro que el amor construye y el odio destruye. El problema es que Martí es utilizado según las conveniencias políticas: una parte de su pensamiento es manipulado y publicado y la otra se oculta.

La periodista, para estar en onda, va más allá y retoma la visita y las palabras de Obama, cuando estuvo en el lugar. Plantea: “¿Pero que una víctima del holocausto se apoye en sus palabras para hablar del momento que más duele? Ahí se acaba mi tolerancia”. A pesar de todo, la entiendo: si no fuera rencorosa, no odiara, ni practicara la intolerancia, le sería muy difícil escribir en Juventud Rebelde.

Llama la atención que, “a estas alturas del juego”, cuando éste está perdido y falta poco tiempo para que finalice, en lugar de sacar conclusiones provechosas de su visita, se muestre tan dogmática. Estos son tiempos de perdón y no de acumular rencores y odios históricos que, está visto, no aportan absolutamente nada: Cuba es un ejemplo. Hay que saber “pasar la página” y no estancarse en el pasado. Japón lo demuestra con su espectacular desarrollo sin perder su dignidad nacional. Sería inteligente aprender de él.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Un artículo desafortunado

  1. Wilken Fernández dijo:

    ¿Qué más se le puede pedir a un pelele del régimen? ¡Cordura, raciocinio …?

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