Si de agresiones se trata

Algunos periodistas oficialistas, parece que cumpliendo órdenes superiores, la han emprendido contra los cuentapropistas y sus precios, los cuales consideran demasiado elevados para el bolsillo del ciudadano de a pie.

Ninguno, como es natural, ha escrito una línea ni dicho una palabra, sobre los precios del sector estatal, los cuales superan con mucho los de los cuentapropistas.

Para nadie es un secreto que el Ministerio de Finanzas y Precios fija precios dos, tres, cuatro y muchas más veces superiores a su costo a los productos, por lo regular de baja calidad, que produce o importa y comercializa el Estado en sus redes comerciales.

El caso de los refrigeradores Hiar, comprados a precios de remate en China, debido a su tecnología obsoleta y encontrarse descontinuados, y vendidos a los ciudadanos a elevados precios (además de tener, como requisito, que entregar un refrigerador funcionando sin recibir un centavo a cambio), constituye la demostración palpable de una desvergonzada estafa. Los Hiar, sin piezas de repuesto y sin posibilidades de reparación, languidecen en las viviendas, aún sin sus inquilinos haberlos terminado de pagar.

Los equipos de DVD, televisores, aires acondicionados, ollas arroceras, ollas Reina, cocinillas eléctricas, cafeteras que explotan y otros artículos de mala calidad y elevados precios, engrosan la larga lista de atracos oficiales. Igual sucede con decenas de artículos plásticos, que compra el Estado a precios irrisorios y los comercializa como si fueran de oro, plata o porcelana.

Sobre estos desmanes, que afectan y desangran el bolsillo del cubano de a pie, estos periodistas oficialistas guardan silencio cómplice y, si se les cuestiona, repiten lo de la salud y la educación gratuitas, algo totalmente falso, pues ambos servicios ya han sido pagados por cada cubano, con lo que han dejado de recibir con sus salarios de miseria.

Esta realidad es muy difícil de ocultar. Si alguien tiene alguna duda, que recorra las tiendas en CUC y ¿por qué no?, también en CUP, donde un tornillo cuesta tres pesos, una brocha ochenta, un galón de pintura emulsionada ochenta y cinco o ciento veinte, uno de esmalte doscientos ochenta y así por el estilo.

Señores periodistas, aquí si abundan las agresiones al bolsillo de todos los ciudadanos y no solo a los de a pie.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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