Los “abanderados” de la bandera

Ante la proliferación entre los cubanos de prendas de vestir con elementos de la bandera de los Estados Unidos y, en menor escala, de Inglaterra, algunos “defensores” de la identidad nacional y de los símbolos patrios han planteado enfrentarla, anteponiéndole “muchas banderas cubanas”. Como los naturales de esta Isla siempre nos pasamos y olvidamos que existe el justo medio, han aparecido prendas deportivas (pésimamente diseñadas para la Olimpiada de Río de Janeiro), camisetas, shorts, gorras, carteras, bolsos y hasta delantales con elementos de la enseña nacional o, simplemente, reproduciéndola sin ninguna creatividad.

Ahora, siguiéndole la rima a estos pioneros, otros “puristas” han alzado sus voces, exigiendo no se permita su uso en las prendas de vestir, porque no es necesario importar “malas costumbres” de otros países. En primer lugar, calificar de “malas” o “buenas” las costumbres de otros resulta un poco petulante: constituyen costumbres y deben respetarse, aunque no se compartan.

Además, a qué viene esta defensa tardía de los símbolos patrios, cuando aquí oficialmente han sido bastante irrespetados. Ejemplos sobran: utilizar la bandera en cualquier actividad política por intrascendente que sea, dejarla colgada eternamente en recintos cerrados y hasta a la intemperie, imprimirla en papel y, después, permitir que la misma ruede por pisos y calles como simple basura, siendo pisoteada por los transeúntes, utilizarla en establecimientos estales como cortina en puertas y ventanas para evitar el sol, imprimir sobre ella imágenes de personajes históricos y no tan históricos y, por si fuera poco, hasta firmarla por el líder histórico con un plumón en un acto público en la escalinata de la Universidad de La Habana; sobre el escudo es mejor no hablar, pues ha sido obviado y olvidado, no estando presente, como era habitual antes de 1959, en las instituciones gubernamentales, siendo sustituido por fotos de personajes vivos en un claro culto a la personalidad.

Toda esta algarabía se debe al querer enfrenta algunos “dogmáticos”, desde el punto de vista “idiotológico”, una costumbre extranjera extendida en nuestro país.

Pienso que existen problemas reales más importantes que enfrentar, a no ser que este sea un entretenimiento más para adormecer a los cubanos con patriotismo barato.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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