Pagando el peaje politico

Desde hace algunos días, “los cinco héroes por decreto” han sido desempolvados nuevamente y puestos a trabajar, parece que dejando atrás lo único que han hecho desde que fueron liberados: viajar a costa del pueblo cubano, vivir del cuento y decir tonterías.

Después de visitar Moscú, invitados por el minoritario e intrascendente Partido Comunista de Rusia, donde, como se creen personajes importantes del antiterrorismo mundial (tratando que se olvide su oficio de espías), se presentaron como más pacifistas que la “paloma de la paz”, tres han sido designados en cargos: uno como vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI), otro como Vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí y el tercero como Vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC). En este último caso, fue designado Vicepresidente (17.5.16) antes de ser admitido como miembro de la Asociación (28.5.16), la cual, como las restantes, casualmente, se presenta también como una Organización No Gubernamental (ONG). Anteriormente, otro ya había sido designado como Vicepresidente del Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP), casualmente también una ONG. Resta uno por ser ubicado oficialmente, aunque desde hace tiempo se presenta como poeta y artista plástico, por lo cual su destino deberá ser el sector de la cultura.

Estos personajes, para estar a tono con el momento y no perder sus privilegios, arremeten regularmente contra el “imperio”, repitiendo, con energía y hasta con guapería de barrio, algunas de las absurdas exigencias de las autoridades cubanas al gobierno de los Estados Unidos, las cuales, en lugar de acercar, alejan las posibles soluciones. Por si no fuera suficiente, estas exigencias las ponen en boca del pueblo cubano, presentándose ellos como sus voceros, como si aquí, alguna vez, se hubiera preguntado a los ciudadanos, democrática y responsablemente, cómo piensan sobre estos y otros temas. Hablar a nombre de todo el pueblo cubano es una apropiación ilegal de las autoridades que, como una tara genética, repiten todos los funcionarios. Esperar algo diferente de ellos sería iluso: sólo hacen lo que les ordenan hacer.

Es conveniente recordar que estos “personajes del gran teatro bufo nacional”, durante el cumplimiento de sus condenas, “disfrutaron” de condiciones de vida del primer mundo en higiénicas, ventiladas, iluminadas y modernas celdas, así como de buena alimentación, atención médica, práctica de deportes, acceso a internet, conferencias on-line y hasta de visitas de estrellas del cine, además de las regulares de sus familiares, algo muy diferente de las difíciles condiciones en que cumplen sus condenas los presos en las cárceles cubanas.

Desde que regresaron, simplemente, se han dedicado a pagar su peaje político.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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