Pasar la página

Ante la inteligente propuesta del Presidente Barack Obama de dejar atrás el pasado, pasar la página y, juntos, construir un presente mejor, algunos fósiles cubanos han puesto el grito en el cielo o, en el infierno, vaya usted a saber.

Al terminar la Guerra de Independencia, cubanos y españoles, que se habían enfrentado en una cruenta contienda, con combates de verdad y no con simples escaramuzas, se dieron la mano, estuvieron de acuerdo en el perdón mutuo y dedicaron sus esfuerzos a edificar una República “con todos y para el bien de todos”. Esto fue posible porque prevaleció el ideario martiano, que siempre proclamó el amor sobre el odio y el rencor.

Hoy, desgraciadamente, la situación es otra, ya que durante demasiados años han prevalecido el odio y el rencor sobre el amor. El problema es que Martí es irrepetible. Cambiar esta mentalidad retrógrada y suicida es muy difícil, y sólo desaparecerá con la desaparición física de sus defensores.

Sin embargo, si actuaran inteligentemente y con algo de sensatez, deberían sentirse preocupados, pues más que nadie necesitan que los cubanos pasen la página también por todos sus actos arbitrarios, división de la familia, prohibiciones absurdas, represiones políticas, económicas, sociales, culturales, religiosas y sexuales, miles de muertos en el Estrecho de La Florida en busca de libertad y de realizar sus proyectos de vida, mítines de repudio, golpizas, fusilamientos, violaciones de los derechos ciudadanos, intervenciones en países extranjeros, tratando de cambiar gobiernos, y otras muchas barbaridades cometidas. Los culpables de las desgracias y miserias de los cubanos no estuvieron sólo del lado de allá, sino que también los hubo y los hay del lado de acá. Las reales y supuestas luces no alcanzan para ocultar sus muchas sombras.

Estas “pataletas” extemporáneas no ayudan a nadie y, menos aún, a quienes las protagonizan. Es hora ya de comenzar a pensar y actuar con la responsabilidad de adultos, dejando de lado el voluntarismo y tanto odio y rencor acumulados, el cual no debe ser traspasado a las nuevas generaciones como un supuesto “compromiso histórico”. Olvidemos a los falsos y fracasados profetas y volvamos a poner en primer plano a José Martí, pero al verdadero y no al manipulado.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Pasar la página

  1. Con razón los años no pasan por gusto porque cuando hay preparación hay sabiduría y así son los artículos de “Mermelada”, concisos, directos y llenos de sabiduría.

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