Visión incompleta de GITMO

En un artículo titulado “Guantánamo y la Base”, publicado en el diario oficialista “Juventud Rebelde” el 20.3.16, la periodista desgrana algunos recuerdos de su infancia y adolescencia que resultan interesantes, aunque su objetivo real sea “echar leña al fuego” del tema de la BNG, incluido entre las exigencias de las autoridades cubanas, para el mejoramiento de las relaciones entre los gobiernos de Cuba de los Estados Unidos. En el artículo, sin embargo, existen algunas imprecisiones y lagunas.

Plantea que su abuelo y su padre trabajaron en ella, este último porque sólo tuvo dos opciones: “ser guardia de Batista o ser obrero de la Base”. No creo que en esa época las opciones fueran solamente éstas: pudo haber sido carpintero, albañil, electricista, plomero, chofer, panadero, dulcero, oficinista y otros muchos oficios y profesiones. Además, como se sabe, trabajar en la Base era considerado un privilegio al que muchos aspiraban, porque allí existían magníficas condiciones para laborar y se pagaban mejores salarios que en el territorio nacional. Muestra de ello es que la mayoría de estos trabajadores adquirían autos y otros bienes a precios módicos dentro de la instalación militar, y muchos pudieron hasta construirse sus viviendas. Por si no fuera suficiente, como la periodista reconoce, aún su padre cobra la pensión por jubilación y, agrego yo, seguro en dólares contantes y sonantes. Todo parece indicar que su decisión de trabajar en la Base no fue para nada una mala decisión. De todos es conocido que, cuando los trabajadores cubanos dejaron de prestar sus servicios en la Base, la economía de Guantánamo se contrajo y debilitó, pues ellos eran quienes aportaban los principales recursos económicos a la ciudad, y se produjo el éxodo de sus habitantes, el cual dura hasta nuestros días. La periodista, que reside en La Habana, es un buen ejemplo.

Tratando otro aspecto, escribe sobre la vergüenza que representó la “zona de tolerancia” que tuvo la prostitución, para el “franco americano” en sus horas de asueto los fines de semana, olvidando que éstas siempre han existido y existen en las cercanías de cualquier Base Militar y en todas las ciudades del mundo, inclusive en las de la Cuba actual, con sus bien instruidos prostitutos y prostitutas, con la diferencia de que aquí carecen de límites geográficos para el ejercicio del oficio, considerado el más antiguo de todos. Siempre me ha llamado la atención, por qué no se encuentra incluido en la lista oficial de oficios que se pueden ejercer por cuenta propia en Cuba.

Recuerda también a las “chicas USO”, en realidad jóvenes de familias decentes que participaban en la actividades festivas de los oficiales en la Base y confraternizaban con “estos, que eran trasladadas en un tren denominado “La Titina”, lo cual no tenía nada que ver con la prostitución, pero olvida que aquí la misma práctica existió durante bastante tiempo en muchas unidades militares, cuando se celebraban actividades festivas de oficiales, solo que las “movilizadas” pertenecían a algunas “organizaciones gubernamentales” de la sociedad civil y eran trasladas en ómnibus. La práctica desapareció por las protestas de algunas “movilizadas” casadas y con compromisos formales, que denunciaron y rechazaron estas “movilizaciones patrióticas”.

Es bueno que se realizara el sueño de su abuelo de tener un hospital en esa zona, y también que se cumpla el de ella, de irse a vivir en la “tierra reconquistada”, posiblemente el único lugar en la Cuba actual con viviendas y establecimientos en buen estado, moderno, desarrollado y con todas las condiciones necesarias para residir, ante tanta destrucción y ruinas. ¡No es nada boba la periodista!

Una aclaración necesaria: la Base no es ilegal, sino producto de un acuerdo firmado entre los gobiernos reconocidos de Cuba y de los Estados Unidos en 1934, ratificando este aspecto del Tratado Permanente de 1903, acuerdo tan legal y válido como los que hoy están firmando los gobiernos actuales de ambos países. Por lo tanto, la situación sólo se resolverá mediante la firma de nuevos acuerdos y no con campañas políticas ni con exigencias absurdas y unilaterales.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Visión incompleta de GITMO

  1. Gomez dijo:

    Gracias,muy esclarecedor,siempre aprendo con usted.

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