Los cambios aún están por hacer

En su intervención ante la prensa nacional y extranjera el pasado 17 de marzo, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, uno de los más grises y sin brillo que ha detentado el cargo, repitió una vez más (esto de repetirse parece ser uno de sus atributos) que “todos los cambios en Cuba ya se habían hecho el 1 de enero de 1959”.

El Ministro parece dar por sentado que sólo a la denominada “generación del centenario” le corresponde el derecho de ejercer el poder y, más aún, de ejercerlo de forma eterna. Olvida que, después de esta generación, han surgido cinco generaciones más de cubanos, muchos de los cuales no tienen ningún compromiso con estos “personajes históricos” ni con sus actos, y que poseen también el derecho a cambiar todo lo que consideren que deba ser cambiado, en bien del país y de sus ciudadanos. Aquí no existe ninguna “deuda histórica” que deba ser pagada.

Tal vez el Ministro piense que, el incorporar a algunos jóvenes, de forma selectiva, a la cúpula del poder, significa darle participación a las nuevas generaciones, cuando todos sabemos que no es así: constituyen simple utilería de adorno junto a quienes en verdad gobiernan. El caso más reciente y demostrativo es el de la Presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, con 23 años de edad, incorporada sorpresivamente al Consejo de Estado. ¿Alguien con dos dedos de frente cree que puede decidir algo?

Los cambios que Cuba necesita no fueron hechos el 1 de enero de 1959, sino que aún están por hacer, y corresponde a las generaciones que vinieron después y a la actual, ejecutarlos. No entenderlo así, sería negar las leyes de la dialéctica y del desarrollo de las sociedades.

Parece que las palabras del día de ayer del Presidente Obama en el Teatro Alicia Alonso, antiguo García Lorca, han levantado ronchas en la fina epidermis de las autoridades cubanas, ya que no fue publicado en la prensa oficialista y, en su lugar, ha sido objeto de análisis críticos por reconocidos personajes incondicionales del régimen, quienes no han hecho más que repetir los mismos argumentos absurdos de siempre. En la calle, los cubanos de a pie, en una escala del 1 al 10, dan 10 al presidente norteamericano y 2 al cubano. Como en el béisbol, donde Cuba perdió por 4 carreras a 1 contra el Tampa Bay Rays, en política sucedió lo mismo.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s