Una Constitución demasiado cuestionable

La actual Constitución cubana, aprobada el 24 de febrero de 1976 y sometida a reformas importantes en dos ocasiones (1992 y 2002), surgió sobre un documento base del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y del Buró Político, que le fuera entregado al presidente de la comisión redactora del anteproyecto, creada al efecto.

A diferencia de la Constitución de 1940, no surgió del trabajo de una Asamblea Constituyente elegida, donde se encontraban representadas todas las tendencias políticas de entonces, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, y donde se debatió artículo por artículo antes de incorporarlo al cuerpo de la misma.

Durante la elaboración de la actual, aparte del documento base referido, se recopilaron las Constituciones de todos los estados socialistas existentes en ese momento, principalmente las de la URSS, tanto la vigente como la que existió durante la época estalinista, y con tijeras y pegamento se armó su primera versión, la que, sometida a diferentes revisiones, al final fue presentada como anteproyecto a una consulta popular a través de las denominadas organizaciones de masas (organizaciones eminentemente gubernamentales), con las características formales que tienen todas las consultas populares en Cuba, y posteriormente al I Congreso del PCC, efectuado en diciembre de 1975, antes de ser aprobada en un referendo posterior. En su primera reforma mínima, simplemente, en un acto de puro voluntarismo, se cambió el nombre de Isla de Pinos por el de Isla de la Juventud, en la de 1992 se autorizó la inversión extranjera limitada ante la desaparición del campo socialista, se eliminó la frase se “sometimiento” a la URSS (ya desaparecida), se abrió, excesivamente controlada, la posibilidad del trabajo por cuenta propia en algunas actividades elementales, se plantearon reestructuraciones en el funcionamiento de los Poderes Populares en las diferentes instancias y se proclamó el carácter laico del Estado, en sustitución del anterior carácter ateo, y en la del 2002 se estableció el absurdo “carácter irrevocable del socialismo”, en un referéndum organizado a toda prisa, ante el temor de la utilización de un resquicio constitucional encontrado por un sector de la disidencia, encabezado por el ya desaparecido Payá Sardiñas.

Todas las Constituciones cubanas anteriores a ésta, comenzando por la de Guaímaro, siempre se consideraron transitorias y vigentes sólo por el tiempo en que respondían a las condiciones en que surgieron y los objetivos que perseguían. Su último artículo siempre establecía que podían ser reformadas o cambiadas. Ninguna se planteó nunca tener carácter eterno ni que alguno de sus artículos fuera irrevocable. En la existencia de este carácter no eterno influía el que, al ser excesivamente detallistas y querer encerrar en una “camisa de fuerza” todos los aspectos de la sociedad, al aparecer algo nuevo no contenido en las mismas, surgían contradicciones y se hacían difíciles de cumplir.

Esta última Constitución, a diferencia de la de 1940, nunca ha sido del dominio ni del interés de los ciudadanos, quienes la han visto como un simple documento más, no preocupándose siquiera por dominar su contenido principal. En esto ha influido el poco uso que se ha hecho y se hace de la misma por las propias autoridades, y su no enseñanza en los procesos docentes. El cubano de a pie actual vive totalmente ajeno a esta denominada Ley de leyes, y le da lo mismo si la reforman o la cambian completamente..

Debido a esta triste realidad, llama la atención la excesiva propaganda gubernamental alrededor del 40 Aniversario de la puesta en vigencia de la misma.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Una Constitución demasiado cuestionable

  1. Fernando: Yo tambien soy de la Víbora sólo que fuí a los Maristas. Trabajé como redactor de textos para dos agencias publicitarias mientras estudiaba derecho en la Universidad de La Habana. Yo tengo un ejemplar de la llamada constitución de 1976 que es bastante deficiente en muchos aspectos. Sin embargo si se observara estrictamente sería un avance. Para que Cuba cambie lo mas necesario es el imperio de la ley y se puede empezar por el respeto a la Ley Fundamental que la familia Castro “graciosamente” otorgó al pueblo cubano. Los cubanos al parecer ni saben que ése documento existe. Si alguna vez tienes la oportunidad lee my blog bilingualpower.com
    Keo J. Capestany, Seattle, WA.

  2. armando Luis Chirino Mendoza dijo:

    la constitucion de 1940, contenia un articulo que creaba el tribunal de garantias constitucionales, ya que se basaba en una republica con separacion de poderes, es decir, porder legislativo, poder ejecutivo y poder judicial. La constitucion actual elimino ese tribunal y ahora corresponde a la fiscalia velar por la inviolabilidad de la constitucion, pero, ¿Y aquien se subordina la fiscalia? pues al ejecutivo, al igual que los tribunales, bueno y si el acusado es el ejecutivo ¿quien lo encausa? resulta grotesta esta parodia de constitucionalidad, Fidel Castro, sabia lo que hacia cuando se presento y cuando se aprobo este engendro, lease “La historia me absolvera” y se vera como el sabia bien como funcionaba la constitucion del estado cubano, considerada como de las mas avanzadas del mundo.

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