Resultados adversos

Como era de esperar, el equipo Cuba de béisbol (del Ciego de Ávila sólo tenía 12 jugadores de un total de 26) que participó en la 58 Serie del Caribe, hizo el papelazo que, a diferencia de las autoridades deportivas, los fanáticos presumían que haría. Derrota tras derrota, con mal picheo y bateo (los más malos entre todos los equipos), numerosos errores y un juego incierto y obsoleto, mostró la verdadera situación actual del béisbol en Cuba.

Los años de la mentira, cuando los triunfos se obtenían con peloteros profesionales contra estudiantes universitarios y verdaderos jugadores amateurs de los equipos de los restantes países, han quedado bien atrás. Nunca el béisbol cubano ha sido el mejor del mundo, como proclamaban nuestras autoridades y repetían los cronistas deportivos y managers sumisos: el mejor béisbol del mundo siempre fue y continúa siendo el que se juega en las Grandes Ligas de los Estados Unidos. Igual sucede con los peloteros: los mejores son los que juegan en ellas.

No hay dudas de que existen buenos peloteros cubanos pero, desgraciadamente, no son los que juegan aquí, sino los que lo hacen en las Grandes Ligas, en la Doble y la Triple A y en las Ligas de otros países.

El campeonato de béisbol cubano es un engendro, sin pies ni cabeza, necesitado de profundos cambios, que no se relacionan sólo con su estructura organizativa, si se quiere elevar la calidad de los jugadores y que nuestros equipos sean competitivos. Para ello, debe ser despojado de toda la politiquería y patriotería baratas que siempre lo han acompañado, aceptar que la denominada masividad es una farsa más y que nos hemos quedado rezagados en la preparación de nuestros atletas y, además, que es mucho lo que tenemos que aprender de los demás.

Pero, no es sólo el béisbol el que anda de capa caída. El pasado fin de semana, en el Grand Slam de judo de París, la decena de atletas cubanos que participó resultó derrotada, sin obtener una sola medalla.

No podía ser de otra forma: la crisis del sistema político, económico y social cubano afecta a todos y, los deportes, no podían ser la excepción.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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