El cuento de lo aumentos de salarios

Actualmente el salario mínimo en Cuba es de 225 pesos mensuales, los cuales equivalen a cerca de 10 dólares. En el año 1958 era de 85 pesos, equivalentes a 85 dólares. Si se comparan ambos salarios mínimos, el actual ha disminuido 75 dólares con relación al de 1958. Llevado a pesos significa que 85 dólares equivalen a 2040 pesos actuales, o sea que los cubanos, como salario mínimo, reciben hoy 1815 pesos menos (2040-225=1815) que antes. Pero aquí no termina el problema: lo que se puede comprar hoy con el peso cubano, es infinitamente inferior a lo que se podía comprar antes. Veamos algunos ejemplos: una lata de leche condensada costaba 20 centavos y hoy 29 pesos, una barra de pan 10 centavos y hoy 10 pesos, una libra de carne de cerdo 18 centavos y hoy 40 pesos, un par de zapatos 8 pesos y hoy no menos de 400, un pantalón 7 pesos y hoy 300. La lista pudiera hacerse interminable.

Por eso resulta irónico, cuando en un reportaje de algunos de los Medios gubernamentales, un viejo trabajador recuerda cuando sólo ganaba 100 pesos mensuales en la etapa republicana, y hoy se considera favorecido porque gana 1500. No se da cuenta que, para ganar el equivalente actual de lo que ganaba antes, debería recibir 2400 pesos. O sea, que ganando 1500 está recibiendo 900 pesos menos que antes. Esto, sin contar con el bajo poder adquisitivo del peso cubano ya explicado, debido a los elevados precios de los productos.

Aumentar los salarios con una moneda devaluada no resuelve el problema: sólo da una falsa imagen de mejoría cuantitativa que no aporta calidad de vida a los ciudadanos. Los aumentos realizados a los salarios de los médicos y de los deportistas forman parte de ella: representan menos que el salario mínimo de 1958.

Alguien pudiera argumentar que los servicios de educación y de salud son gratuitos y compensan las diferencias. En realidad estos servicios están excesivamente pagados con lo que cada ciudadano, durante toda su vida laboral, deja de recibir cada mes. Además, no debe olvidarse que en el año 1958 existían los servicios de salud y de educación públicos, sufragados por el Estado, a los cuales tenían acceso todos los ciudadanos. Esto, sin contar que también existían centros de salud y de educación privados, que costaban mensualmente entre 2.85 y 5 pesos los primeros, y entre 2.50, 5 y 10 pesos los segundos, para aquellas personas que desearan utilizarlos y se lo permitieran sus recursos económicos.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a El cuento de lo aumentos de salarios

  1. delarosa dijo:

    Muy buen articulo debieran incluirlo en el paquete,los jóvenes de hoy en día y los no tan jóvenes no conocen estas cosas.

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