Un buscavidas cercano

En mi lejana niñez en el reparto El Moro, Mantilla, actualmente perteneciente al municipio Arroyo Naranjo, me tocó en suerte conocer y convivir con un personaje que dejó hondas huellas en mí. Manolo “El Polaco”, como todos le decían, era hijo de unos sirios o libaneses que habían emigrado a Cuba. Su verdadero nombre, si mal no recuerdo, era Manuel Sahinz Anhus.

Un día apareció en mi casa, debido a su noviazgo con Carmen, la hija de Sara “La Gallega”, con quienes compartíamos mi madre y yo, como una sola familia, la amplia vivienda de la calle Rodríguez. Manolo era de complexión fuerte y medía más de seis pies. Cuando lo conocí practicaba el boxeo, participando en peleas sabatinas en un local techado donde se instalaba el ring, frente al paradero de la ruta 4, junto al plantel Juventud, colegio del profesor Nilo, donde yo cursaba los primeros grados. Casi siempre obtenía la victoria, lo que le representaba algunos pesos de ganancia, teniendo en cuenta las apuestas.

Al formalizar su relación con Carmen, decidió buscar otro medio de vida más estable y, con algunos ahorros, compró un carromato de madera con techo de lona, similar a los del viejo oeste norteamericano, más dos mulas, y comenzó a fabricar y vender tortas de cisco de carbón mezclado con barro, muy apreciadas por los chinos de los trenes de lavado y por los fabricantes de dulces en conserva. Participé en su fabricación, en mi tiempo libre, en un “tendal” construido en el patio de la casa, y en su venta por los barrios y repartos de La Habana, como copiloto del carromato. Las ofertábamos, manipulándolas en cajones de madera de cien tortas al precio de treinta centavos, aunque también se vendían al menudeo. Al casarse con Carmen, viajaron de luna de miel a Pensylvania, donde tenía unos parientes. Pronto nació su primer hijo, del cual fui padrino, el que falleció de gastroenteritis a los pocos meses.

Golpeado por esta desgracia y abandonado el negocio, más que nada por la molestia de estar tiznado de carbón todo el tiempo, se compró un viejo panel Ford color cotorra, y se convirtió en distribuidor de chiclets “bomba”, los cuales traían una postal en blanco que, al humedecerse con la lengua y exponerse al sol, mostraba la fotografía de algún deportista importante.

Posteriormente se convirtió en “gallero”, transformando el abandonado “tendal” en una valla, y dedicándose a la cría de éstos, ofreciendo peleas los fines de semana, donde se hacían jugosas apuestas. De este tiempo recuerdo dos gallos “jubilados” que me regaló.

Al aparecer Nury, empleado de la refinería Shell, como novio de su hermana Ramona, lo convenció de vender su puesto de trabajo y, con la suma obtenida, más una parte que él aportaría, asociarse en la compra de un camión de volteo marca Dodge, para tirar materiales de construcción por contrata. En este tiempo le nació otro hijo, al cual nombraron Manolito, como al fallecido, y del cual yo también fui el padrino.

En el año 1952, unos días después del golpe de Estado, recomendado por un vecino que de taxista se había convertido en capitán de la Policía Nacional, comenzó a trabajar como chofer del entonces Ministro de Educación Manuel Fernández Concheso y, a la muerte prematura de éste, de su esposa, quien le sustituyó en el cargo. Entonces, manejando un elegante Oldsmobile 98 de color negro con aire acondicionado, lo sorprendió el 1 de enero de 1959. En ese tiempo ya las dos familias nos habíamos separado y él, con Carmen y Manolito, vivía en un bungalow de madera situado en la calzada de Managua, frente al cine Chic, junto a la carretera de El Lucero, conocido como “la casa de las estatuas”, por la cantidad de ellas que se encontraban instaladas en su jardín. Los visité varias veces, con el objetivo de compartir con mi ahijado y llevarle juguetes, hasta que un buen día desaparecieron del lugar, tal vez abandonando el país y trasladándose hacia Pensylvania.

Puede que la secuencia en que todo sucedió no fuera exactamente así, pero los hechos sí lo fueron.

Este gran buscavidas fue mi mayor amigo en esos tiempos lejanos.

__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 10424 (20140916) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Un buscavidas cercano

  1. Bonito recuerdo, es así la vida, cada cual cogemos por rumbos diferentes.

  2. delarosa dijo:

    Hoy tambien hay muchos amigos de barrio que desaparecen, te levantas un dia y alguien te dice,sabes quien se fue,yo tambien desapareci un buen dia.

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