Relaciones

El pasado 17 de diciembre los cubanos recibimos la grata noticia de que serían restablecidas las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos, después de más de cincuenta años de inexistencia, vividos en un clima hostil y de enfrentamientos. Muchos pensamos que, al fin, se había impuesto el sentido común, y que ambos gobiernos habían sacado enseñanzas de sus errores, para no repetirlas.

Sin embargo, muy pronto se dispararon las alarmas. Los dirigentes y funcionarios cubanos continuaban utilizando el mismo lenguaje obsoleto de los años de la “guerra fría”; se producían declaraciones agresivas; se planteaban exigencias ilógicas y extemporáneas; se estrechaba la alineación con gobiernos de corte totalitario o antidemocrático y se aumentaba el apoyo a organizaciones y movimientos extremistas. Por si no fuera suficiente, se asumía como un deber de todos los cubanos, el acompañamiento total al inepto gobierno venezolano y a su aún más inepto presidente, en actitud de franca injerencia en los asuntos internos de ese país, satanizando y declarándole la guerra a la oposición, tomando parte activa del lado de las autoridades, ignorando que en las últimas elecciones los “chavistas” ganaron por una diferencia de 300 mil votos, siendo un país dividido casi a partes iguales, donde los deseos de quienes no están de acuerdo con el gobierno son tan válidos como los del gobierno y los de quienes lo apoyan. Las autoridades venezolanas parecen haber olvidado que deben gobernar para todos los venezolanos y no para una parte de ellos, lo que parece ser un mal común por estas tierras.

Este incremento del fuego político no ayuda al logro del restablecimiento de relaciones respetuosas. Una vez más las autoridades cubanas olvidan que deben representar, en primer lugar, los intereses del pueblo cubano, y no los de determinados grupos políticos de otros países con afinidades ideológicas. Esperemos que en las próximas conversaciones del día 21 todo esto sea tenido en cuenta.

 

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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