Histeria en Panamá

El circo montado por la delegación de las organizaciones gubernamentales cubanas al Foro sobre la Sociedad Civil en Panamá, apoyado por su similar venezolana, era de esperar. A estos personajes, acostumbrados a imponer por la fuerza sus criterios, sin escuchar a nadie que piense diferente, les es imposible polemizar, debatir y, menos aún, dialogar. Ellos se limitan a repetir lo que les ordenan decir sus jefes. Acostumbrados a participar activamente en los “mítines de repudio” contra los opositores, siempre protegidos por las autoridades y los órganos represivos, han tropezado con un escenario diferente, donde existe igualdad de respeto para todos, se aceptan las diferencias y los adversarios políticos son solo eso, no mercenarios ni apátridas, porque todos saben que los opositores de hoy serán los gobernantes de mañana y viceversa.

Esta posición fundamentalista es característica de quienes representan los intereses de los gobiernos de Cuba y de Venezuela, verdaderos” pichones de talibanes”, acostumbrados a hablar mucho para no decir nada, y gritar bastante alto, para no dejar escuchar a los demás.

Parece mentira que en este siglo XXI aún existan estos dogmatismos y extremismos, que tienen más que ver con el totalitarismo que con la democracia. De ahí su histeria y las exigencias absurdas, de pedir a las autoridades panameñas prohibir la participación de los cubanos y venezolanos opositores, y hasta llegar a exigir su expulsión del país, y hasta que sean castigados al regresar a Cuba.

Si alguien tuviera alguna duda sobre cómo en Cuba se persigue la opinión ajena, así sobre cómo se violan derechos ciudadanos fundamentales, lo sucedido en Panamá es una buena muestra.

Pretendieron engañar a la opinión pública, tratando de hacer pasar organizaciones gubernamentales disfrazadas de sociedad civil única, y se cogieron la cola con la puerta. Olvidan que, en la era de internet, la mentira ya no tiene siquiera patas. Sus ideas retrógradas, y sus métodos aún más retrógrados de tratar de imponerlas por la fuerza, están pasados de moda y no convencen a nadie con dos dedos de frente.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Histeria en Panamá

  1. Orlando Delgado dijo:

    La intolerancia y la soberbia han sido rasgos característicos permanentes en los que detentan el poder en Cuba y sus seguidores. Para ellos, todos los que piensen o manifiesten algo diferente a lo que ellos predican deben ser reprimidos y suprimidos, sin darles la menor oportunidad de expresarse. No admiten el diálogo civilizado, ni reconocen a quien no coincida con sus designios. Sus instrumentos de discusión son las descalificaciones e insultos para los que no se someten a sus criterios. Con ellos no se logrará nunca un acuerdo que no sea el de acatar sus órdenes. Su proceder en Panamá pone en evidencia su intolerancia absoluta a aceptar la existencia de la disidencia cubana y su renuencia a buscar entre todos la forma de mejorar las condiciones de vida de su pueblo.

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