¿Injerencia igual a solidaridad?

Las palabras “injerencia” y “solidaridad” han sido utilizadas indistintamente, según los intereses político-ideológicos de quienes las emplean. Debido a ello, los Estados Unidos practican la injerencia en los asuntos internos de otros países y Cuba la solidaridad, que no es más que injerencia con otro nombre. Igual hacía la extinta Unión Soviética durante la “guerra fría”: sus injerencias políticas en sus “hermanos países socialistas” y, armada, en Hungría, Checoslovaquia y Afganistán fueron actos de solidaridad o, como se decía entonces, de “internacionalismo proletario”.

Cuba ha practicado la injerencia, disfrazada de solidaridad, en América Latina y África, organizando guerrillas y entrenando a sus miembros. En esta última ha realizado también la armada en Angola y Etiopía. El Chile de Allende, la Nicaragua sandinista y el Panamá de Noriega, no fueron ajenos a ella. Hoy continúa realizando injerencia política y de todo tipo, principalmente en Venezuela. Repudiados los antiguos “hermanos socialistas” de Europa del Este por cambiar sus sistemas, hoy son nuestros principales “hermanos” Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Llama la atención que el presidente venezolano repudie la injerencia norteamericana y acepte la cubana, además de ser su antecesor y él injerencistas en los asuntos internos de sus países vecinos, incluyendo los Estados Unidos. Resulta una posición difícil y cuestionable para hablar de soberanía e independencia, términos, por cierto, bastante obsoletos en un mundo globalizado con integración de países en diferentes organizaciones: UNASUR, CELAC, ALBA, etcétera, por citar sólo algunas de la región.

Tengo la impresión de que, aparte de la injerencia real de los Estados Unidos, la histeria patriotera se debe a la difícil situación en que se encuentra el país, cercanas las elecciones parciales, debido a la ineptitud de sus gobernantes para resolver los problemas y lograr su estabilidad y desarrollo. En estas situaciones complejas se recomienda buscar un poderoso enemigo externo a quien echarle la culpa de todo lo malo, para desviar la atención de los ciudadanos de los verdaderos responsables y aplastar a la oposición (el enemigo interno). La fórmula es muy vieja y ha sido aplicada en otros países y en Cuba con éxito, desde dónde el gobierno venezolano recibe recomendaciones injerencistas, perdón: solidarias.

No existen dudas que tanto Estados Unidos como Cuba (en este caso, durante los últimos cincuenta y seis años), han acumulado un voluminoso expediente injerencista.

http://www.eset.com

Anuncios

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s