Acerca del embobecimiento masivo

Últimamente se ha puesto de moda hablar y escribir sobre la necesidad de combatir los patrones culturales negativos que, como es de suponer, llegan principalmente del exterior, mayormente del “imperio”. Esta práctica ha aumentado después del 17 de diciembre, cuando se anunció que se restablecerían las relaciones diplomáticas con el “imperio”, perdón: con el gobierno de los Estados Unidos.

Nadie con dos dedos de frente puede apostar por la vulgaridad, el mal gusto, la enajenación, los extremismos de todo tipo, la violencia y otros males, pero hay que tener mucho cuidado a la hora de determinar qué es lo negativo y quién lo determina. Recordemos que en este país estuvo prohibida durante años la música extranjera y, escucharla, constituía un delito. Víctimas de esa absurda decisión fueron sus cultores principales Los Beatles, así como todo aquél que llevara el pelo largo, usara jeans o luciera “raro” a las autoridades. La UMAP fue una cruda realidad que destruyó las vidas de muchos cubanos. También entonces se dijo que era en defensa de la cultura y la identidad nacional. O sea, prohibir nunca hay sido una buena decisión, y menos lo es ahora en un mundo tan globalizado e informatizado, donde las prohibiciones son muy difíciles de aplicar.

Entonces se plantea la necesidad de elevar la calidad y el atractivo de lo cubano, para que compita con lo que viene del exterior. Resulta una buena decisión, siempre y cuando se respete lo de competir, y no se traten de imponer bodrios, como hasta ahora, por el hecho de ser “made in Cuba”. Ahora bien, para lograr esto hacen falta libertad y recursos: sin ellos los creadores podrán hacer muy poco. Otra exigencia: dejar el chovinismo a un lado. Ni nuestros niños son los más educados del planeta (aunque lo diga la UNESCO), ni nuestras mujeres son las más bellas, cultas, sensuales, sensibles y lúcidas, ni el pueblo cubano es el más politizado, trabajador y valiente. Todos ellos no son más que clichés impuestos por cincuenta y seis años de “embobecimiento ideológico masivo”, no llegado precisamente del exterior, sino hecho en Cuba.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s