Un pueblo sin representatividad

La gran tragedia del pueblo cubano, en el momento actual, es que carece de representatividad real. Hablo del cubano de a pie, ése que constituye la mayoría de los cerca de doce millones de habitantes de esta isla.

El gobierno, que en los primeros años de la década de los sesenta, representó la esperanza de una vida mejor en democracia para los cubanos, muy pronto, con la imposición del socialismo y la posterior institucionalización y burocratización del mismo, fue dejando de representar sus intereses y alejándose, preocupado principalmente de establecer y consolidar las instituciones, organizaciones y mecanismos para perpetuarse en el poder indefinidamente. Hoy se encuentra separado a años luz del cubano de a pie, además de ser ajeno a sus expectativas de vida y sueños.

La oposición tampoco lo representa porque, además de desconocida para gran parte de los ciudadanos, sus planteamientos se mueven más a nivel filosófico e intelectual, que como solución práctica de los problemas relacionados con los bajos salarios, la falta de viviendas, los pésimos servicios, las necesidades alimentarias, el alto costo de la vida y otros fenómenos cotidianos, que ocupan el tiempo y la mente de quienes luchan día a día por sobrevivir junto a sus familiares.

Esta situación es fácil de palpar en la calle.

En este momento, aunque duela decirlo, a la mayoría de los cubanos de a pie les importa muy poco si su gobierno es una dictadura o una democracia: lo importante para ellos es poder trabajar, ganar bastante dinero y resolver sus problemas materiales inmediatos, elevando su bienestar y el de sus familias. Ello significa poder adquirir lo necesario para alimentarse y vestir y disponer de una vivienda decorosa. Además, disfrutar de buenos servicios, aunque tenga que pagarlos, y tener libre un saldo para la recreación. Han sido demasiados los años de limitaciones y de escaseces persiguiendo falsas quimeras. Los discursos y las promesas, vengan de donde vengan, han perdido su efectividad y ya no interesan.

Quien asegure una solución tendrá el apoyo de la mayoría de los ciudadanos y, quien no lo haga, tendrá todo su rechazo. Así de simple.

Esto obliga, tanto a quienes gobiernan como a quienes se les oponen, a revisar seriamente sus tácticas y estrategias, si quieren llegar al corazón y a la mente de los habitantes de este país. No son tiempos de andar por las nubes elucubrando proyectos geniales para un futuro virtual, sino de poner los pies sobre la tierra y echar a andar con los cubanos de a pie resolviendo el presente. Todo lo demás vendrá después.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Un pueblo sin representatividad

  1. CubaenVivo dijo:

    Gracias,Dámaso!
    http://cubaenvivo.net/2015/02/07/cuba-un-pueblo-sin-representatividad/

    Tambien lo enviaremos por correo.

    :) El CuBra Editor a Cargo

  2. Claudia. Del río dijo:

    Este artículo es el mejor de todos!!! Gracias. Lo pase a Facebook

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