Existen diferencias.

Al pensar en el posterior desarrollo de los contactos entre las delegaciones de los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos, que participan en el proceso de restablecimiento de las relaciones, saltan aExisten diferencias
la vista profundas diferencias: mientras la delegación norteamericana representa a un gobierno democrático, la cubana representa a uno totalitario. Esto hace que los planteamientos de la misma, así como sus puntos de vista, sean los gubernamentales y no los de los cubanos.
Acostumbrada a una sola voz, la delegación cubana hace uso de los términos “soberanía”, “independencia”, “libertad” y “derechos humanos”, acomodados a la defensa de sus intereses políticos e ideológicos, tratando de que se acepte su versión estrecha y dogmática de los mismos, y no la reconocida internacionalmente.
Así, al hablar de ellos, se habla de algo ficticio, pues no existe verdadera soberanía, independencia y libertad, si cada ciudadano no es soberano, independiente y libre. Esto no es nada nuevo: ya lo expresó José Martí hace más de un siglo.
Pretender que se practican los derechos humanos, enviando personal de la salud y de otras profesiones a prestar servicios a otros países, cuando se conoce que la mayoría de estos servicios son pagados por los gobiernos que los reciben o por organizaciones internacionales, y que a los cubanos que los prestan se les explota como trabajo esclavo, donde el gobierno se apropia del mayor por ciento del dinero recibido, es una burla, máxime si se tiene en cuenta que a estos profesionales, precisamente no se les respetan sus derechos como ciudadanos.
Pudiera extenderme en otros aspectos cuestionables del régimen cubano, como que la Constitución vigente no fue el resultado de una Constituyente, donde participaran todos los actores sociales, sino elaborada por una comisión gubernamental creada al efecto y, después de consumado el hecho, sometida a aprobación formal por la ciudadanía, que a pesar de que en ella se establece, en su Artículo 4, que “todo el poder pertenece al pueblo trabajador que lo ejerce por medio de las Asambleas del Poder Popular…”, en el Artículo 5 se plantea, en franca contradicción con lo anteriormente expresado, que “el Partido Comunista…..es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado…”, así como que las denominadas organizaciones sociales y de masas, las conocidas ONG, son en realidad organizaciones gubernamentales, organizadas y dirigidas por el Partido y el Gobierno, en función de sus intereses de control y de adoctrinamiento político, pero creo que con estos tres ejemplos es suficiente.
Todo este entramado totalitario, construido y sedimentado durante cincuenta y seis años de ejercicio absoluto del poder, constituye el mayor obstáculo para el desarrollo exitoso de las conversaciones, las cuales sólo avanzarán realmente, cuando éste comience a ser desmontado, tanto por las propias nuevas autoridades emergentes, convencidas del freno que representa, como principalmente por la presión y exigencia de los ciudadanos.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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