Cambio de escenario

Sin lugar a dudas, aunque aún no hayamos sido capaces de asumirlo, tal vez por lo reciente de su realización, se ha producido un cambio en el escenario político cubano. Al menos en lo que concierne al diferendo entre los dos gobiernos.

Este cambio obliga a un reposicionamiento de las fuerzas actuantes en el mismo, así como a una actualización de sus tácticas y estrategias. Simplemente apoyarlo o rechazarlo, desde posiciones preconcebidas, no es suficiente ni demuestra inteligencia y responsabilidad. Se hace necesario un estudio serio y profundo de lo que representa y de las posibilidades que brinda o retira. Todos los actos humanos -¡y más aún los relacionados con la política!-, contienen aspectos positives y negativos. Aprovechar y desarrollar los primeros y minimizar los segundos no es tarea fácil, pero sí posible.

Un escollo importante ha sido superado por la voluntad de los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos, después de más de cincuenta años de mantenimiento de posiciones intransigentes. Ello es bueno, tanto para el pueblo cubano como para el norteamericano. A la sociedad civil de la Isla le toca ahora, desde dentro del país, con la participación de los cubanos de afuera, ayudar a consolidar este cambio inicial y hacer avanzar otros políticos, económicos y sociales. Para ello el gobierno y la sociedad civil deben dejar atrás años de enfrentamientos y de descalificaciones, y colocar en primer lugar el bien de Cuba: lo logrado en lo externo debe repetirse en lo interno. Este constituye el mejor camino para lograr una transición pacífica hacia un régimen democrático, inclusivo y participativo, donde quepan en igualdad de oportunidades todos los cubanos, con todas sus diferencias.

La repetitiva retórica triunfalista, expresada sólo unos días después del anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, resumida en la frase “Con un pueblo como el cubano se puede llegar al año 570 de la Revolución”, no debe ser motivo de preocupación: es simplemente más de lo mismo. Sin querer, me recordó a Hitler cuando dijo que el imperio nazi iba a durar 1000 años. Por suerte, la historia no toma en serio los excesos verbales. De todas maneras hay que tener mucho cuidado, porque a veces lo que se hace con la cabeza se destruye con los pies. Esperemos que éste no sea el caso.

Un aspecto sí preocupante es el planteamiento de que sólo unos pocos cubanos no están de acuerdo con el sistema, y que lo hacen porque reciben dinero y oxígeno del exterior. En realidad son cientos de miles los que no lo están, aunque sólo unos cientos lo manifiesten en voz alta. Sería un terrible error que las autoridades se creyeran su propio cuento de la unidad de todos los cubanos junto a la revolución.

 

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Cambio de escenario

  1. moisés ramos dijo:

    Buen artículo, sobre todo por optimista. Solo un detalle, aunque Raúl no es el hermano, puede que se crea bastante aquello de que una gran mayoría del pueblo sigue la revolución de manera consciente y con entusiasmo. Y mucho más ahora porque como ha hecho cambios, el creerá que la gente no puede ser tan insaciable, que ya los complació en algunas de las cosas que le solicitaron en aquellas consultas que él mismo mandó a hacer hace tres años. No olvidemos que cuando a Fidel le informaron que después que él mandó a retirar la custodia en abril de 1980 de la embajada del Perú, comenzaron a entrar gentes sin control y que ya eran tantos que no cabían en ninguna parte de la sede diplomática, su primera reacción fue no creer en la noticia, pero le insistieron, entonces fue en un jeep y se acercó a la embajada, cuando vió aquella concentración le dió un ataque de ira. Comenzó a blasfemar contra esas personas, además de palabras sumamente groseras, dijo que eran unos malagradecidos porque la revolución era muy generosa y les daba todo y que en ningún otro país esa gente podría vivir mejor. Lo peor es que él se creía de verdad eso (y no dudo que aún hoy lo siga creyendo, porque la distorsión del hermano mayor es grande)0. El asunto es que Raúl es menos ególatra, pero cree de todas maneras que muchísima gente cree en él y en el proceso que una vez se llamó revolución.

  2. laguerrillera dijo:

    los castros tienen sus dias contados.

  3. Roman Hernandez dijo:

    Buen articulo,con la salvedad,que en mi opinion no son miles los cubanos que no apoyan aquel desastre ,si no ,millones.

  4. Cesar Rodriguez dijo:

    La verdad es que no me creo nada. El año que viene el Congreso no aprueba nada, la vida sigue igual y los dos, Obama y Raul quedan como que no quedo de su parte y chirrin chirran., otra vez a echarle la culpa al imperialismo que viene siendo como el empedrado.

    • POTOTO dijo:

      ESO ESPERAMOS que no apruebe nada porque no consultaron con el pueblo cubano en el exilio representados por los Congresistas cubano-americanos!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s