Un acuerdo inteligente

Al fin, después de más de cincuenta años de tensiones, contradicciones, ofensas y agresiones mutuas, los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos han llegado a acuerdos, que demuestran inteligencia y responsabilidad por parte de ambos mandatarios, siendo el principal de ellos el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Este primer paso ha necesitado del esfuerzo de diferentes personalidades y gobiernos, destacándose la labor del Papa Francisco y de Canadá, así como de otros muchos que no se han mencionado específicamente.

La liberación de los presos aquí y allá, que era un obstáculo menor, aunque durante años ha sido inflado y utilizado para la propaganda, formando parte del circo nacional, sirvió de trampolín para lo verdaderamente importante. Ya hoy, a pesar de la retórica revolucionaria desfasada a la cual son adictas nuestras autoridades, han pasado a un segundo plano, opacados por la noticia verdaderamente trascendente. Esto, por supuesto, no nos librará de tenerlos en nuestros televisores de patrón de pruebas durante los próximos días. Parece ser un mal necesario.

Para nadie es un secreto que, desde hace bastante tiempo, esta decisión venía gestándose bajo el tapete. La acumulación de signos delatores era amplia. Además, tanto el presidente de los Estados Unidos, con el descalabro sufrido en las llamadas elecciones de medio mandato, que demostraron su pérdida de popularidad, como el presidente de Cuba, con un país en crisis galopante y sin medidas verdaderamente efectivas que resuelvan los problemas ni mecenas dadivosos que den una mano, se acercaban peligrosamente a sus abismos.

La decisión tomada merece aplausos, no sólo por lo que representa en este momento, sino por lo que promete, pues debe dar vía a otros pasos fundamentales de tipo económico, político y social. Mantener el camino anunciado del diálogo y de las acciones comunes en pos del bienestar de ambos pueblos, debe ser la exigencia de cada día. Para ello es imprescindible el respeto, la eliminación de los improperios y las ofensas en los discursos, respetar las diferencias de todo tipo, asegurar el derecho a disentir de cada ciudadano, así como propiciar, con medidas efectivas, un verdadero clima de libertad para todos los cubanos. ¡Ojalá la inteligencia y la responsabilidad continúen en primer plano! rsos, respetar las diferencias de todo tipo, mecenas dadivosos que den una mano,

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Un acuerdo inteligente

  1. Alfonso Ramírez dijo:

    Como bien se dice en este artículo, “… es imprescindible el respeto, la eliminación de los improperios y las ofensas en los discursos, respetar las diferencias de todo tipo, asegurar el derecho a disentir de cada ciudadano, así como propiciar, con medidas efectivas, un verdadero clima de libertad para todos los cubanos”. Todas esas cosas imprescindibles han estado ausentes por más de medio siglo en el proceder de los que gobiernan en Cuba y de sus seguidores, sean fanáticos, ignorantes o cínicos oportunistas. Será necesario el relevo de varias generaciones para que pueda lograrse algo parecido a esas cosas imprescindibles, que nunca debieron suprimirse. Las transformaciones de un comportamiento social incrustado en las conciencias requieren mucho tiempo para lograrse, a no ser que ocurran revoluciones. Esto se demorará más de lo que muchos deseamos, y muchos no llegaremos a verlo.

  2. elio coro dijo:

    De acuerdo

  3. elio coro dijo:

    Cuando un elefante es pequeño le atan la patica a un hierro clavado en la tierra y el animalito lucha por liberarse pero le es imposible, con el tiempo se cansa de luchar y se adapta a la idea de que es imposible escapar.
    Cuando crece solamente le clavan un hierrito finito a la blanda tierra con una cadenita a su pata, eso basta para que jamás trate de escapar porque vive convencido que es imposible.
    El pueblo nuestro estuvo clavado por mas de medio siglo al mismo lugar y se le atrofiaron las alas, pero lo sucedido ahora lo ha empujado hacia adelante y ya jamás lo podrán mantener en el circo.
    Tengan la, seguridad que estamos en el epilogo de una interminable noche y en el prólogo de un bello amanecer.

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