Preocupacion latente

Cada vez que las autoridades cubanas se reúnen para discutir nuevas leyes, decretos, disposiciones o regulaciones, a los ciudadanos nos embarga la preocupación y la incertidumbre. Sucede que, después de aprobadas las legislaciones, que lo único que han hecho es restituir derechos arbitrariamente conculcados durante años (poseer divisas, comprar o vender las viviendas y el automóvil, poder viajar al exterior, poder entrar y alojarse en un hotel, etcétera), al poco tiempo aparecen nuevas adecuaciones, que limitan o entorpecen su aplicación.

Esta situación crea un clima de inestabilidad, que no ayuda a que las medidas tomadas se enraícen y pasen a formar parte de la vida nacional, pues carecen de lo que popularmente se denomina “fijador”: en cualquier momento pueden ser cambiadas y, por lo regular, pocas veces para bien.

Anteriormente, para no cumplir lo establecido legalmente, simplemente se aducía que tal o mas cual artículo estaba “congelado”, o sea, que no tenía aplicación. Esto permitía violar lo legislado sin tener que modificarlo. Como ahora se pretende que todo esté legislado y que se cumpla, la moda es cambiarlas cada cierto tiempo, según convenga a las autoridades.

Las leyes deben hacerse, aún en nuestra cambiante época, para que tengan, al menos, quince, veinte o más años de vigencia. Esto permite que se conozcan y se ganen experiencias en su aplicación. Cambiarlas cada año demuestra incapacidad de quienes las elaboran e irresponsabilidad de quienes las aprueban. La Constitución de los Estados Unidos es un buen ejemplo de vigencia: tiene casi trescientos años y nunca ha sido cambiada, adecuándola sólo mediante algunas pocas enmiendas. Por eso es conocida por sus ciudadanos y utilizada en la vida diaria. La nuestra de 1940, sin lugar a dudas la mejor de todas las elaboradas hasta ahora, sólo resistió dieciocho años. Actualmente en América Latina cada presidente, cuando asume el poder, lo primero que hace es cambiar la Constitución que lo llevó al mismo, para adecuarla a sus intereses, lo cual constituye una práctica nefasta. Si esto sucede con la Constitución, que es la ley fundamental, que queda para las restantes.

Desgraciadamente, entre experimentos y cambios de leyes, parece no existir tiempo para trabajar concretamente en la solución de los graves problemas nacionales, que afectan lo económico, político y social.

Las leyes en sí, aunque son necesarias, no resuelven los problemas: simplemente constituyen el marco legal para proceder a resolverlos.

 

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Preocupacion latente

  1. laguerillera dijo:

    ya el viejito de castro tiene sus dias contados y yo los cuento asi-one-two-three-four-five ooops y espero no llegar a ten!!que viva Cuba libre y que vivan los hombres luchadores como lo es usted.

  2. David Freeman dijo:

    El ordenamiento juridico cubano es todo un gran relajo de principio a fin, comenzando con la propia Constitucion, que para abrir la puerta al relajo normativo dictaminan que la ley regula el ejercicio de tal cosa. Como es posible que un ley regule lo que dispone la ley suprema? asi leyes que tienen rango constitucional son modificadas hasta por resoluciones de un ministro, por no hablar de decretos y reglamentos. En fin que ni los propios jerarcas estan seguros de lo que quieren al siguiente dia.

  3. David Freeman dijo:

    Voy a poner un ejemplos de lo anterior: el articulo 32, parrafo2do. de la Constitucion establece que Cuba no reconoce la doble ciudadania, consecuentemente, al adquirir otra se perdera la cubana; no obstante, para entrar a Cuba los que inicialmnte eran cubanos y adquirieron otra ciudadania estan obligados a usar el Pasaporte Cubano por obra y gracia del Ministerio del Interior. El Articulo 43 parrafo 6to. de la citada constitucion establece el derecho de los cubanos a residir en cualquier zona del pais sin restriccion alguna, luego entonces, por que los cubanos deel interior no pueden domiciliarse en La Habana? Y por supuesto,por no hablar de leyes que tienen rango constitucional lo que no lleva a preguntarnos si todos en Cuba Deben obediencia la ley, o hay una casta que esta por encima de ella.

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