Un nuevo aniversario

La ciudad de La Habana cumple 495 años de haber sido fundada. Festejos van y festejos vienen y, sin embargo, el agudo problema de la falta de viviendas se incrementa cada día, sin perspectivas reales de solución. Las causas de ello son muchas y resultan más que conocidas.

Según datos oficiales, en ella existen actualmente 33,889 núcleos familiares que necesitan vivienda, que representan a 132,699 personas. Debe agregarse que muchos de estos núcleos llevan 10, 15, 20 y más años viviendo en albergues con condiciones mínimas o sin ellas, donde han nacido hijos y hasta nietos.

Últimamente se ha planteado ir resolviendo la situación con la construcción de asentamientos urbanos en distintos puntos de la ciudad, integrados por grupos de edificios de apartamentos económicos. En el año 2013 se entregaron 746 de estos apartamentos, en el 2014 hay terminados 817 y se espera terminar, en lo que resta del año, 566 más para un total de 1,383, en el 2015 se estima edificar 1,480 y así, sucesivamente, en los siguientes años, en correspondencia con las posibilidades económicas y la existencia de materiales y mano de obra.

Las cifras, por sí solas, a veces tienden a confundir, y es necesario aplicar las matemáticas para entenderlas: 33,889 núcleos familiares entre 1,500 apartamentos anuales significa que se necesitarán no menos de 22 años para resolver el problema. Si a esto se agrega que, según datos oficiales, cada día colapsan en la ciudad 3 inmuebles, los que suman 1,095 anualmente, en realidad realmente libres quedarían 405 de los 1,500 que se estima edificar, pues los otros 1,095 simplemente compensarían los que desaparecen. Con estos nuevos datos, entonces serían necesarios 83 años. O sea, esta sola no es la solución. Si se agrega que estos apartamentos económicos se entregan con piso de mortero (cemento) y que la cocina y los baños no poseen el azulejado completo, quedando en manos de los inquilinos, de acuerdo a sus posibilidades económicas e intereses personales, elevar su nivel de terminación, agregando a esto los defectos constructivos que presentan (rajaduras en los pisos, humedad en las paredes, filtraciones, etcétera), el problema aumenta.

Mientras no se autorice la inversión privada nacional y extranjera en los bienes inmuebles, y los ciudadanos, debido a sus bajos salarios y el alto costo de los materiales de construcción, carezcan de las posibilidades de construirse su vivienda propia, será más de lo mismo, y la ciudad de La Habana el próximo año celebrará el nuevo aniversario de su fundación en peores condiciones que las actuales.

 

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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