Cuando el río suena…

Desde hace meses las autoridades cubanas desarrollan una intensa campaña con el objetivo de que se ponga fin al bloqueo (embargo), establecido desde hace años por el gobierno de los Estados Unidos contra el gobierno cubano. Además, se incluye la liberación de los tres espías que cumplen condenas en cárceles norteamericanas, la exclusión de la lista de Estados que promueven el terrorismo y otras exigencias más. Todo esto se acompaña con la invitación al gobierno de los Estados Unidos a una relación mutuamente respetuosa, sobre bases recíprocas, basada en la igualdad soberana, los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, según palabras del Ministro de Relaciones de Cuba en el sexagésimo noveno período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Nueva York, 28 de octubre de 2014.

Por otra parte, el diario The New York Times, en las últimas semanas ha publicado varios editoriales planteando lo mismo, los cuales textualmente han sido reproducidos por la prensa oficialista cubana, algo nunca visto anteriormente. Además, ha agregado una crítica severa a la sociedad civil, acusándola de corrupta y endosándole otros calificativos denigrantes.

Llama la atención esta convergencia en los temas entre las autoridades cubanas, The New York Times y algunas figuras políticas, empresariales y sociales de los Estados Unidos. Para nadie es un secreto, aunque las partes implicadas se abstengan de confirmarlo, que desde hace tiempo algo se está cocinando a espaldas de la sociedad civil o con la participación de sólo una parte de ella.

A finales del siglo XIX, los gobiernos de los Estados Unidos y de España se pusieron de acuerdo para firmar el Tratado de París, que dio por terminadas las hostilidades en Cuba y la retirada de España de la misma, sin la participación de los cubanos que habían llevado a cabo la contienda bélica, ni de sus representantes políticos. Este hecho pesó sobre las relaciones cubano-norteamericanas durante los años de la República y, sin lugar a dudas, fue valorado por muchos cubanos responsables como un error político de nuestro vecino del Norte.

Si hoy, en pleno siglo XXI, se pretende resolver el diferendo entre los gobiernos de los Estados Unidos y de Cuba, sin la participación de los cubanos que no forman parte del gobierno ni están de acuerdo con el mismo, se repetiría el mismo error. No pueden primar los intereses de los dirigentes actuales cubanos de prolongar su fracasado sistema, aunque sea con adornos superficiales y con otras caras, y de determinadas figuras de la política norteamericana, sobre los intereses de la mayoría del pueblo cubano que, incapacitado de ejercer verdaderamente sus derechos democráticos, aspira y lucha por un cambio real.

 

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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