De las columnas a las rejas

Fotos Rebeca

Hace años, Alejo Carpentier escribió una crónica en la cual denominó a La Habana la ciudad de las columnas. La profusión de ellas y, como resultado, de portales en nuestras principales calzadas, llamaba la atención de quienes nos visitaban, aunque para quienes vivíamos en ella era algo natural, ya que nos protegían del inclemente sol y de las torrenciales lluvias. Las calzadas de Monte, Reina, Galiano, Belascoaín, Jesús del Monte y del Cerro, por señalar las principales, se podían recorrer en casi toda su extensión de portal en portal, sólo estando a la intemperie al cruzar las calles. Hoy todo ha cambiado: las columnas se han desplomado y, con ellas, han desaparecido muchos portales. Además, otros han sido cerrados al tránsito peatonal con muros y rejas colocados por los ocupantes de las viviendas y comercios a su libre albedrío, violando hasta las regulaciones del ornato público y de planificación física.

Sin embargo, aunque todo esto es preocupante, lo peor es que La Habana ha dejado de ser la ciudad de las columnas para convertirse en la ciudad de las rejas. Han proliferado tanto como el marabú en el campo y existen rejas de todo tipo por doquier: en las viviendas, comercios, empresas, escuelas, parques, fuentes, cafeterías, restaurantes, kioscos, etcétera, afeando la ciudad y dándole el aspecto de una gran cárcel.

Resulta paradójico que antes, cuando, según las autoridades, éramos incultos y pobres, se respetaba lo ajeno y no hacían falta rejas, y ahora, cuando, también según las autoridades, somos cultos y no existe la pobreza, no se respeta lo ajeno y abundan las rejas. Parece que una cosa es con violín y otra muy diferente es con guitarra. Esto de que todo es de todos y nada es de nadie resulta tan complicado y difícil de entender como el misterio de La Santísima Trinidad. Para su disfrute, intercalo algunas fotos de espacios enrejados.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a De las columnas a las rejas

  1. Dearthur dijo:

    Más claro ni el agua.

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