Me quedo con America

La prensa oficialista cubana, a veces nos sorprende con algún artículo “profundo” que nos pone a pensar. El pasado martes apareció uno en Juventud Rebelde con el título: “Abya Yala, el nombre aborigen de América”.

Esto de querer borrar los quinientos veintidós años desde el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, que se cumplieron el día 12, ya se ha convertido en un trauma mental para algunas personas. Por criticar, se ha criticado hasta el concepto “Encuentro de dos Culturas”, el cual me parece bastante justo.

Resulta que, según los denominados “pueblos originarios” -que en realidad no son tan “originarios”, pues antes de ellos hubo otros muchos hasta llegar al primer ser considerado humano- y sus defensores, la Tierra no se llama así, sino “Pachamama”, y América “Ixachilan”, “Runa Pacha” o “Abya Yala”. O sea, según estos “originarios”, reunidos en múltiples talleres, encuentros, campañas, congresos y cumbres, se decidió denominar a América “Gran Nación Abya Yala”. Esto quiere decir, si les hacemos caso, que a partir del año 2007, en lugar de “americanos” somos “abyayaleses”. Siguiéndoles la rima, en lugar de “terrícolas” debemos ser “pachamamas”. Realmente, no me gustan nada estos nombrecitos. Me quedo con los actuales.

Cada país denomina a la “Tierra” y a “América” según su idioma, pero para todos es la “Tierra” y “América”. Esto es lo que permite que, aunque hablemos idiomas diferentes, nos entendamos. Esto de que cada quien pretenda ponerle su nombre local a las cosas que involucran a todos, además de un absurdo es una tontería. Además, América, cuando tuvo contacto con los europeos, no era ninguna gran nación ni nada parecido: habitaban en ella diferentes tribus, unas más desarrolladas que otras, que guerreaban entre sí, tenían dialectos propios y carecían de un idioma común. El idioma español, como señalara el poeta Pablo Neruda, permitió que nos entendiéramos unos con otros, al igual que sucedió con el portugués y el inglés.

Este esnobismo de querer cambiar las denominaciones históricas constituye una verdadera pérdida de tiempo y de recursos. Respetando y admirando lo que los ancestros aportaron al desarrollo de la humanidad, desde los griegos hasta los aztecas, sin olvidar otras civilizaciones, los pueblos denominados “originarios” deberían dedicar sus esfuerzos a tratar de superar los cientos de años de retraso que tienen con relación a los que no son originarios, pero que, sin embargo, con talento y trabajo, han dado a la humanidad la mayoría de los bienes de todo tipo que disfrutamos… y que también disfrutan muchos “originarios”, comenzando por sus líderes.

 

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Me quedo con America

  1. Kanirbis Kanortepedes dijo:

    Como disfrutan los líderes de los originarios!. Y le dejan la tarea de los nombresitos a lan pleve para que se entretenga y se enajene mientras ellos hacen y deshacen.

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