La mala semilla

Foto Rebeca

Poner de acuerdo a dos cubanos es más difícil que poner de acuerdo a un israelita y a un palestino. La cosa se complica cuando hay que poner de acuerdo a varios. Ese ha sido, históricamente, uno de nuestros grandes defectos. La Guerra de los Diez Años fracasó en el logro de sus objetivos, no sólo por el empuje de las tropas españolas, sino principalmente por las divisiones dentro del campo insurrecto. A la Guerra de Independencia le pasó lo mismo y, si no llegan a intervenir los norteamericanos, hubiéramos continuado siendo colonia de España durante un buen tiempo. Existían divisiones dentro del Consejo de Gobierno, dentro del Ejército y entre el Consejo de Gobierno y el Ejército. Aunque no nos guste reconocerlo, por nuestro nacionalismo barato, es la verdad.

Durante la República, muchos importantes proyectos políticos fracasaron por las divisiones existentes. Las divisiones dieron al traste con la llamada Revolución de 1933, convirtiéndola en un sainete y, en época más cercana, las divisiones destruyeron al Partido Ortodoxo después de la muerte de Eduardo Chibás, propiciando la realización del Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Más aún, durante la dictadura de Batista, las divisiones liquidaron cualquier posibilidad de una salida pacífica dentro de los cánones democráticos, y condujeron al país a la violencia. También, dentro de quienes llevaban a cabo la lucha insurreccional, las divisiones estuvieron presentes, aunque ahora se trate de no hablar ni escribir sobre ellas. Tal vez por eso, una vez tomado el poder, las nuevas autoridades impusieron un criterio único, al cual todos debían someterse sin discusión de ningún tipo y, además, apoyarlo incondicional y unánimemente. Es el que ha estado presente durante cincuenta y seis años y constituye la falsa unidad de que hace gala el gobierno.

Ahora, en vísperas de la desaparición física de sus principales autores, abocado el país a un cambio necesario e impostergable, regresan las divisiones y comienzan a manifestarse, aún en las nuevas generaciones de actores políticos. ¡Es una lástima!

El único momento en que hemos sido capaces de discutir civilizadamente, en un ambiente democrático y llegar a conclusiones sabias, fue durante la realización de la constituyente para elaborar la Constitución de 1940. El feliz hecho nunca se ha vuelto a repetir.

Parece que los cubanos no podemos hacer dejación de las divisiones. Constituyen nuestra forma de vivir en sociedad. No aprendemos de los errores del pasado. El presente y el futuro inmediatos, con este lastre, se complican y se coloca a la Nación en una situación muy peligrosa, donde cualquier cosa puede suceder, para bien o para mal. Como dice un viejo vecino mío: ¡Dios nos coja confesados!

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a La mala semilla

  1. Joel dijo:

    Teniendo en cuenta lo que ha planteado aqui Fernando y estando de acuerdo mayormente con lo que ha dicho, soy del criterio, el cual mantengo firmemente y dada la propension de los cubanos a no ponernos de acuerdo en cuanto a nuestro futuro, a las divisiones, cizañas e intrigas entre lideres y activistas, y a la busqueda incansable de un lider iluminario que nos guie al paraiso terrenal, que deberimos de una forma u otra, anexarnos defintivamente a los Estados Unidos de America. Y no lo digo simplemente por decirlo o porque sea solo de mi agrado. Revisemos los antecedentes. Una de las poquisimas naciones de latinoamerica, si no es la unica y por demas caribeña, que lleva un periodo de mas de 100 años de estabilidad, sin sufrir golpes de estados y que sus ciudadanos gozan de incontables beneficios y ventajas, es la hermana isla de Puerto Rico. Como estado libre asociado (ELA) de EEUU, los puertorriqueños, que en el ultimo plebiscito votaron por la anexion total al poderoso del norte, con su actual estatus mantienen su identidad intacta, ademas de su idioma natal, sus costumbres, sus simbolos patrios y su idiosincraia en general. Este tambien pudiera servir para los cubanos en un futuro cercano dado el caso que no quisieramos ser parte total del “Malvado imperio brutal y revuelto”. Otro aspecto a tener en cuenta es la gran cantidad de cubanos que viven y los muchos mas que desean y añoran vivir en EEUU. La gran mayoria de los que ya viven en el norte, se adaptan de una manera rapida e impresionante al nuevo modus vivendi estadounidense. La gran mayoria de los cubanos, los de la isla, los que viven fuera de la isla y hasta una gran parte de los que siente afinidad por el “modelo” cubano, son amantes de los productos y servicios que provienen del supuesto “enemigo” norteño. Los cubanoamericanos que son una comunidad prospera que cuentan con grandes inversionistas y empresarios, asi como politicos que han llegado hasta el congreso norteamericano y muy probablemente algun dia llegaran a la casa blanca, pueden ayudar a que este proceso de algun tipo de union con EEUU sea exitoso y muy beneficioso para todos los cubanos en general. Aunque algunos abogan por algun tipo de anexion a la madre patria, creo que por cuestiones geograficas, de intereses mutuos y por todo lo anteriormente expuesto, tenemos mas puntos en comun con USA que con España, muy a pesar del idioma. No creo que la idea sea tan descabellada, no obstante deberiamos, en una futura Cuba libre, someter a una votacion ciudadana la propuesta de la anexion y ante todo deberimos respetar la decision de la voluntad popular. Yo seria el primero en aceptar lo que el soberano decida.

  2. Pingback: La mala semilla | Bitácoras Cubanas

  3. Kanirbis Kanortepedes dijo:

    Tiene toda la razón. Le puedo decir que hasta los cubanos que emigran a otros paises también terminan divididos , es como una especie de tentáculo que llega desdes la isla y los divide. Siniestro pero cierto. También en la mayoría de las familias existe esa mala semilla en Cuba.

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