Demasiado ruido

Resulta exagerado, además de ridículo, el aspaviento creado con relación al fraude cometido en el examen de Matemática, para el ingreso a la Educación Superior. Parece que fuera algo nuevo, sin tener en cuenta que sucedió también el año pasado en otro nivel de la enseñanza, además de que ha venido sucediendo, ante el silencio y la complacencia de muchos, durante bastantes años.

¿Acaso ya se olvidó que las masivas promociones del 100%, en la mayoría de las Escuelas y Preuniversitarios en el Campo, siempre fueron un fraude institucionalizado?

¿Quién no sabe que, en muchas escuelas, durante años los maestros han facilitado el contenido de los exámenes a sus alumnos, con el objetivo de que éstos pasaran de grado, lo cual significaba para ellos tener una buena evaluación de su trabajo docente?

¿Olvidamos que muchos títulos de 12 grado han sido comprados, para poder entrar a trabajar en determinados sectores privilegiados económicamente?

Anunciar ahora, en los medios de prensa, que estos hechos no quedarán impunes, desatar una cacería de brujas y buscar chivos expiatorios para descargar todo el peso de la ley, no exime al verdadero responsable: un sistema que no ha sido capaz de preservar ni de desarrollar los valores cívicos y morales, que siempre caracterizaron a la mayoría de los cubanos de cualquier extracción social, además de obligar a los ciudadanos a vivir en la pobreza, luchando día a día por la sobre vivencia con salarios de miseria, lo cual ha generado corrupción, robos, ilegalidades y otros muchos males por todos conocidos.

Esta no es una situación particular, que se manifiesta sólo en el sector educacional. Existe también en muchos otros sectores: la salud, los servicios, la producción, la cultura, el deporte, etcétera.

El mal, aunque se trate de minimizar, corroe a nuestra sociedad y, para extirparlo, no basta con perseguir hechos aislados que salen a la luz de vez en cuando, sino tomar decisiones y medidas serias y profundas que ataquen sus raíces, las cuales, hasta ahora, brillan por su ausencia.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Demasiado ruido

  1. Pingback: Demasiado ruido | Bitácoras Cubanas

  2. Dearthur dijo:

    Algo parecido ocurre con los cumplimientos de los planes de producción de las empresas. Se hacen informes inflados de la rentabilidad y productividad y al final todas las pérdidas se van acumulando en una enorme deuda generalizada del país.´, que es impagable no se puede avanzar nada.

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