Los hoyos del cinturón

Foto Rebeca

En las últimas semanas han tenido lugar dos fenómenos preocupantes: algunos productos han desaparecido de los estantes de los establecimientos, tanto en moneda nacional como en divisas, y se ha producido un aumento generalizado de los precios. No existen o escasean los productos de limpieza en moneda nacional, ni los de higiene personal en divisas y, en los mercados agrícolas, una libra de cebolla, de limón o una col pequeña cuestan quince pesos y más.

Tal parece que el anuncio de la próxima unificación de la moneda y los nuevos mecanismos de comercialización establecidos, sumados a la baja producción, han sido sus principales detonantes.

En nuestro comercio, la oferta y la demanda son asignaturas pendientes: parecen estar trabadas, debido a sus muchos años de ausencia. Un producto mantiene el mismo precio desde que sale al mercado hasta que se echa a perder y las rebajas no existen, mientras el ciudadano de a pie comprueba que cada día su salario o jubilación se reduce, ya que le alcanza para menos, sin perspectivas reales de incremento. Se encuentra, como se dice popularmente, entre la espada y la pared, esperando que algún familiar del más allá lo ayude con el envío de alguna remesa o que ocurra un milagro, en una época en que los mismos se muestran bastante ariscos.

El malestar que esto genera se palpa en la calle, y son pocos los que no lo exteriorizan: sólo hay que escuchar lo que se habla en las paradas y en los ómnibus, en los comercios y en cualquier lugar donde se reúnan más de dos personas. En estas conversaciones las autoridades no salen muy bien paradas. Por ahora es sólo esto, pero nadie puede asegurar que siempre será así y que mañana, quienes ahora sólo hablan no comiencen a actuar. Todo es posible: sólo depende de los hoyos que aún le queden al cinturón para continuar apretándolo.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Los hoyos del cinturón

  1. Yahima dijo:

    Siempre pienso que es imposible que las cosas se pongan peores en Cuba, pero siempre se puede mas en ese pais que tiene esa maldicion desde hace tantos años.

  2. Pablo Armenteros dijo:

    Cuando no queden más hoyos en el cinturón para continuar apretándolo, se le abrirán otros nuevos, y así continuará repitiéndose el ciclo, tal como ha ocurrido durante de más de medio siglo. Cuando no quede más espacio para abrir nuevos hoyos en el cinto, simplemente caerá al suelo la ropa, para unirse a la verguenza y al espíritu de lucha de quienes han dejado que todo ese desastre sucediese sin siquiera alzar su voz en desacuerdo.

  3. Armienne la Puta dijo:

    En un cuento una persona por hambre se apretó tanto el cinturón que se partió en dos. Ojalá los cubanos sean capaces de sublevarse antes de partirse.

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