El béisbol y Margarita

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En Cuba, el béisbol constituye el deporte nacional, y cada cubano se considera un especialista del mismo. Cometido el error original de eliminar el profesionalismo en los primeros años de la década del sesenta, se pretendió consolidarlo como deporte amateur, aunque en realidad quienes lo practicaban eran profesionales, pues aunque permanecían en las plantillas de los centros de trabajo, brillaban por su eterna ausencia, cobraban por el INDER y dedicaban todo el tiempo del año al mismo. Esta engañifa también se utilizó para las competencias internacionales, donde el equipo cubano, formado por profesionales, batía a equipos verdaderamente amateurs de otros países, adjudicándose el título de campeones, y generalizando la idea de que en Cuba se jugaba el mejor béisbol, capaz de compararse al de las Grandes Ligas de los Estados Unidos. Como la mentira tiene las patas cortas, cuando se autorizó a que estos equipos utilizarán profesionales en su composición, el béisbol cubano comenzó a perder posiciones, primero en los Clásicos Mundiales y otros campeonatos celebrados, y ahora con una actuación desastrosa en la Serie del Caribe.

La crisis del béisbol cubano es parte de la crisis generalizada por la que atraviesa Cuba. Al igual que la producción, la salud, la educación, el transporte y otros sectores no han podido escapar de ella, al deporte le ha sucedido lo mismo. Aunque ésta no se resolverá en poco tiempo, pudieran tomarse algunas medidas para facilitar algunas mejorías. Sería inteligente que en la Serie Nacional participaran no más de cuatro-seis equipos, en lugar de los dieciséis actuales, los cuales estarían integrados por los mejores peloteros de todo el país, sin tener en cuenta sus provincias de origen. Estos equipos, de mayor calidad, estarían basificados en las regiones que reúnan las mejores condiciones económicas y deportivas para mantenerlos y desarrollarlos. El equipo campeón de la Serie Nacionalconstituiría el equipo Cuba, para los eventos internacionales, pudiendo ser reforzado con algunos peloteros de los otros equipos. El equipo subcampeón pudiera constituir un segundo equipo Cuba, para compromisos internacionales de menor importancia. Los peloteros, después de cumplir sus compromisos provinciales o nacionales, o antes de ellos, como se plantea actualmente, tendrían el derecho de poder ser contratados por equipos de otros países, tal y como ocurre en otros deportes, y en el mismo béisbol, en el resto del mundo, sin que esto signifique traicionar al país ni ninguna otra tontería similar.

Esta variante, además de restablecer la tradición beisbolera cubana, en la cual el equipo campeón era el que ganaba el denominado campeonato de invierno, permitiría asegurar la participación masiva en la base, con una decantación progresiva, y el paso de sólo los mejores al nivel superior, hasta llegar a la Serie Nacional y al equipo Cuba. Además, sería mucho más económica que la actual, reduciendo los gastos por transportación a grandes distancias, así como de alojamiento y alimentación, de una cantidad exagerada de atletas y equipos de muy diferente calidad, producto de un carácter masivo mal entendido al nivel superior. Al permitirse la contratación, lo que parece que al fin será una realidad, los peloteros contratados adquirirán otro entrenamiento y prácticas diferentes a las nuestras, más otras experiencias que, traídas a Cuba, enriquecerán y mejorarán sustancialmente nuestro béisbol, sin descartar la importancia económica, derivada de los salarios recibidos por estos contratos, los cuales, mayoritariamente, se gastarían en Cuba, ingresando divisas a la economía nacional.

Algo parece moverse en esta dirección, aunque demasiado lentamente, ya que en los últimos meses el canal deportivo cubano ha sacado al aire dos programas interesantes (Béisbol de Siempre y Béisbol Internacional) donde, en el primero, se pasan filmes relacionados con el juego, y en el segundo, se retransmiten partidos, primero de la Liga Mexicana, y ahora también de las Grandes Ligas de los Estados Unidos, incluyendo el año pasado, aunque diferidos, los de la Serie Mundial, lo cual antes era tabú. Además, se da a conocer la situación de los equipos en algunas Ligas Profesionales, como la de Japón, Corea del Sur, México, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana y, de nuevo, se participó en la Serie del Caribe.

Las camisas de fuerza, jaulas nacionalistas, zonas de silencio y otros inventos totalitarios para retener a los atletas y ocultar la realidad del béisbol mundial, así como los conceptos paternalistas y faraónicos en defensa de un falso carácter masivo, han demostrado su ineficacia y deben ser erradicados totalmente de la política deportiva, si realmente deseamos marchar con el mundo y no a contrapelo de él. Además, hay que hablar sin censura de los peloteros cubanos que juegan actualmente en otros países y triunfan en ellos, porque constituyen tan motivo de orgullo nacional como los que lo hacen aquí.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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