Una Cumbre cercana

Archivo

Resulta casi obligado escribir algo sobre la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a celebrarse en La Habana durante los días 28 y 29 del presente mes. Para demostrar eficiencia, los organizadores ya han preparado las instalaciones que tienen que ver con la misma, reparado y adornado las vías por donde transitarán los participantes e invitados y tomado todas las medidas de seguridad correspondientes. Como siempre, los afectados han sido los ciudadanos, que han tenido que chocar desde hace días contra accesos prohibidos, desvíos del tránsito y otras muchas regulaciones aplicadas por las autoridades.

La CELAC, como se sabe, no tiene entre sus intereses la integración económica de la región, sino que es un instrumento de coordinación y concertación para la cooperación latinoamericana y caribeña. Debido a ello, fueron excluidos de su composición los Estados Unidos y Canadá, poseedores de grandes recursos naturales y de economías desarrolladas. O sea, desde su gestación, su promotor principal, el fallecido presidente venezolano, aplicó la política de su maestro, el ex presidente de Cuba. Parece que la exclusión de Canadá se realizó para que no resaltara tanto la de los Estados Unidos.

Aunque la CELAC no interfiere con la política de cada país miembro, resulta un absurdo proclamar el respeto a la singularidad de cada cual, a la diversidad y a las diferencias, cuando existen países integrantes que no lo hacen y las persiguen dentro de su territorio. Al menos, el respeto a las mismas debería constituir una exigencia moral.

Treinta y tres países la integran, y llama la atención que la mayoría -aún los más radicales críticos de la política de los Estados Unidos-, han continuado perteneciendo a la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, de la cual sí forman parte los dos excluidos, con la excepción de Cuba, expulsada en los primeros años de la década del sesenta, por no compartir los principios democráticos en que se fundamenta la misma, y propuesta su inclusión hace algún tiempo, la cual declinó el presidente cubano, tal vez no queriendo tener que soportar una nueva expulsión, al no coincidir sus intereses políticos con los de la organización.

A pesar de estos absurdos, la idea de la cooperación regional en todos los niveles es positiva, siempre y cuando los presidentes latinoamericanos y caribeños sean capaces de anteponer a sus intereses ideológicos y políticos, los de la región, y lograr relaciones respetuosas y responsables entre ellos y con sus vecinos cercanos y del resto del mundo. En un planeta cada vez más globalizado, resulta imposible desarrollarse aislados.

Anuncios

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Una Cumbre cercana

  1. Eso es una olla de grillos en la que cada cual tira para su lado y llena de corrupción.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s