Cuentos y cuentistas

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Mucho se escribe y se habla en los medios oficialistas sobre el próximo XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y su importancia para los trabajadores. Nada más lejos de la verdad, conociendo que la CTC es una organización gubernamental, diseñada para el control total del movimiento sindical, en interés del partido y del Estado.

Desde hace muchos años, prácticamente desde la desaparición de Lázaro Peña como auténtico líder obrero y Secretario General de la misma, ésta se convirtió en uno de los muchos tentáculos gubernamentales para controlar a los ciudadanos, en este caso a los trabajadores. Su conversión se venía preparando desde antes, por la sección Aclaraciones del periódico Hoy, órgano de los comunistas, escrita por su director Blas Roca (autor también, en el año 1943, del panfletario y seudo científico Losfundamentos del socialismo en Cuba, en el cual trató de acomodar la historia de Cuba a los dogmas del marxismo leninismo y del estalinismo), donde éste delineaba y establecía una especie de código revolucionario sobre como debían comportarse los trabajadores en la nueva sociedad: nada de reclamos ni de huelgas, a cumplir las órdenes del partido y del gobierno y priorizar los deberes en detrimento de losderechos. Así, se derogaban por decreto los patronos independientes, y surgía un único e infalible patrón: el Estado, del cual la CTC era su firme aliado incondicional.

Este papel, totalmente ajeno a los intereses de los trabajadores, fue sancionado posteriormente con leyes y decretos, y con la designación desde arriba hasta abajo de líderes sindicales prefabricados, sin ninguna ascendencia real sobre sus representados, prestos a ejercer su papel de guardianes del rebaño, e impedir la aparición de verdaderos líderes.

Ahora, con la aparición de los trabajadores por cuenta propia, una de las grandes preocupaciones de la CTC, es cómo integrarlos al rebaño dentro de los sindicatos establecidos, y no permitir su no afiliación o, peor aún, que la hagan en sindicatos propios, y no en los ya existentes y santificados.

La CTC y sus sindicatos, quienes en todos estos años han respondido al partido y al gobierno y nunca han defendido los derechos de los trabajadores, carecen de crédito para autodefinirse como máximos representantes de los mismos, y tratan de adaptarse a la denominada actualización, para estar a tono con el momento, pero sin ceder un ápice de sus prerrogativas. Tarea bien difícil ante una población cada día más incrédula, cansada de tantos cuentos y cuentistas.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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