Otro triste aniversario

Foto Peter Dell

Dentro de unos días se cumplirán 55 años del fenómeno político, económico y social que, en enero de 1959, trastocó totalmente el destino de la Nación cubana. Muy pronto la denominada revolución se convirtió en una involución.

Los resultados obtenidos, vistos en el tiempo, no resultan nada halagüeños. Además de la división y fractura de la familia cubana y de su dispersión por el mundo, la pérdida de valores, reconocida por el actual presidente, representa un saldo del que nadie puede enorgullecerse. Si a esto agregamos una agricultura improductiva e ineficiente, una industria obsoleta y primitiva, la falta de transporte y la baja calidad de los servicios, incluyendo los de salud y educación, los derrumbes, los edificios en estática milagrosa, el declive de los deportes, la falta de higiene ambiental, la represión, la falta de libertades individuales y otros muchos males, el saldo sigue siendo negativo. Tampoco se pueden olvidar los miles de desaparecidos, devorados por los tiburones, tratando de huir cruzando el Estrecho de La Florida, los fusilamientos y los muertos y heridos en las guerras ajenas.

Todo este absurdo se ha tratado de fundamentar en las diez palabras escritas por José Martí, quien vivió los 19 años más fructíferos de su vida en los Estados Unidos y dejó escritas cientos de páginas inolvidables sobre ese país, al cual admiraba y respetaba, horas antes de su caída en combate: He vivido en el monstruo y le conozco las entrañas. Ellas, manipuladas, han sido utilizadas como bandera antiimperialista, y en su nombre se han tomado y ejecutado las decisiones más descabelladas, arrastrando tras ellas a todo un pueblo fanatizado. Más que en las palabras de Martí, todo en realidad se ha basado en lo escrito por el jefe de la insurrección en los días finales de ésta, cuando expresó que Mi verdadero destino es luchar contra los Estados Unidos. Sobre este criterio eminentemente personal y bastante egocéntrico, se montó todo lo que vino después y se sacrificó a toda la Nación.

Hoy, a 55 años del fenómeno, es mucho lo retrocedido y perdido, además del dolor y la muerte dejados en el camino, como para celebrar algo, a pesar de la consigna oficial de Cuba de fiesta. La falta de una política económica coherente y otras carencias, más la inestabilidad en las decisiones que se toman, hacen cada día más tenebroso y oscuro el futuro.

En conocimiento de esta realidad y luchando pacíficamente por tratar de cambiarla, deseo a mis lectores muchas felicidades en esta Navidad, un magnífico Fin de Año y un 2014 con salud y donde se realicen sus sueños y deseos.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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