Los “monumentos” reales

Foto Rebeca

Hay quienes piensan que, relegados por repetidos y deteriorados los sistemas de salud, educación y deportes, los principales monumentos del socialismo cubano lo constituyen las plazas de la revolución, construidas en la mayoría de las capitales de provincias y hasta en algunos municipios.

Nada más lejos de la realidad: los principales monumentos del socialismo cubano lo constituyen el sinnúmero de proyectos y planes fracasados, diseminados por todo el territorio nacional.

Recordemos: el Cordón de La Habana, que iba a resolver las necesidades agrícolas de la capital y, además, producir café caturra hasta para exportar; la Zafra de los Diez Millones, que nos colocaría al frente de la producción azucarera mundial; el Metro de La Habana, con oficinas y proyectos de líneas y estaciones, que aliviaría el problema del transporte público; la Electro Nuclear de Cienfuegos, para solucionar el déficit en la generación de energía eléctrica; la planta textil de Santiago de Cuba, que produciría toda la tela necesaria para vestir a todos los cubanos; la fábrica de toallas, que fabricaría diez millones de toallas anuales (una para cada cubano en ese momento); el Plan del plátano micro jet, para evitar la falta del mismo por afectaciones climatológicas en cualquier parte del país; las fábricas de caramelos y refrescos en cada provincia, para satisfacer las necesidades de los niños; etcétera. La lista pudiera hacerse interminable, pero como botón de muestra basta.

De enajenación en enajenación, sin basamentos económicos reales, hemos transitado demasiados años, aplicando una política económica festiva, basada en el voluntarismo, presentando lo imaginado como realidades al alcance de las manos, con vistas a mantener fresca la esperanza eterna, en una población sometida a la miseria. Sería conveniente, en estos tiempos de actualización, no agregar nuevos monumentos: los existentes son más que suficientes para asegurar que no se olvide lo que el socialismo representó para Cuba.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Los “monumentos” reales

  1. papaito dijo:

    Lo mejor que he leido en Los ultimos 20 meses aaaaaaaleluya

  2. Octavio López dijo:

    La cúpula gobernante en Cuba, con independencia de cuestiones ideológicas, se ha caracterizado por su ineptitud e incapacidad para mejorar sostenidamente (y no tan sostenidamente) las condiciones de vida de la población bajo su mando (mando, más que gobierno). Eso sin mencionar su violación impune y descarada de la leyes promulgadas por ellos mismos, comenzando por la Constitución de la República, dejando a la población, indefensa e inerme, solo tres alternativas: doblegarse y obedecer, emigrar, o rebelarse.
    En lo que sí hay que reconocerles éxito es en su tozudo empecinamiento en mantenerse en el poder hasta el final de sus vidas. Se han pasado el tiempo comprando presente a base de venderle al pueblo “futuros luminosos” que nunca han llegado, mientras señalan como máximos responsables de los males que aquejan país al “enemigo imperialista” y su política hacia Cuba.
    Pero ese éxito obtenido se debe en buena medida a la erosión metódica y sistemática de la rebeldía de un pueblo que, habiendo sido capaz de exigir libertades a dictaduras anteriores, no es capaz ahora de levantar masivamente su voz en reclamo de sus derechos más elementales. Si esa falta colectiva de valor merece o no ser llamada cobardía es cuestión de criterio. ¿Será una casualidad que la palabra castro sea la primera persona del singular del verbo castrar (yo castro)?

  3. Dearthur dijo:

    Muy bueno el artículo ,aunque Ud.. los aclara que faltan algunos monumentos, Pienso que uno también importante es la llamada “Auotopista Nacional” entre La Habana y Santiago de Cuba, de la cual sólo se ha medio construido menos de 30 porciento del proyecto inicial. Han pasado 38 primaveras desde que se inició su construcción. En todas parte cuando se va a hablar de ella se le llama con toda certecza. La Autopista Nacional, que ni es autopista, ya que no cumple con los mínimos requisitos de esa categoria vial, ni es nacional, ya que solamente recorre dos provincias y media en occidente un tercio de una en Oriente, de un total de 16. Pero es así una mentira repetida muchas veces se convierte en una verdad.

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