Los cantos de sirena

Foto Rebeca

Las autoridades cubanas, en lugar de plantearse el desarrollo del país de forma diversificada, mediante la aplicación de la ciencia y la inteligencia al trabajo serio, sistemático y responsable, siempre lo han hecho a través de constantes improvisaciones, apostando a determinados factores coyunturales, que puedan resolverles todos los problemas de un tirón. O sea, acostumbran poner todos los huevos en una sola canasta. Así, en los primeros años, apostaron a la ayuda ilimitada de la Unión Soviética y, cuando surgieron algunas divergencias políticas con sus principales dirigentes, a la Zafra de los Diez Millones, la cual desorganizó todo el país, entronizó el caos económico como forma de gobierno y sentó las bases para la posterior liquidación de la industria azucarera. Fracasada ésta, reactivaron la apuesta y los especialistas soviéticos pasaron prácticamente a dirigir la economía, implantando en Cuba los Comités Estatales a imagen y semejanza de los existentes en su país, e incorporaron en la ayuda a los restantes países socialistas, agrupados dentro del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Fue la época del Mercado Centro, único para todo el país, de los mini mercados y de las tiendas con productos liberados a elevados precios, muy por encima de los salarios existentes.

Al desintegrarse el campo socialista, se dedicaron a la búsqueda acelerada de petróleo en el subsuelo nacional y en las aguas cercanas, hasta la milagrosa aparición del mecenas venezolano con sus grandes subvenciones, las cuales, sin embargo, nunca han alcanzado las cifras astronómicas anteriores, aportadas durante casi treinta años. Desaparecido físicamente éste, con una situación inestable que tiende a complicarse económica y políticamente en el país bolivariano, apresuradamente retomaron la búsqueda de petróleo, ahora en el fondo marino de las aguas del Golfo, con la participación de compañías extranjeras, las cuales, al no obtener rápidos resultados en las exploraciones, y ante la incertidumbre de sus inversiones, se han retirado.

Frente a la nueva incógnita, la apuesta ahora se concentra en la denominada Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), ubicada al oeste de La Habana, la que, según los principales dirigentes, a partir del año 2015, cuando entre en explotación la ampliación del Canal de Panamá, se convertirá en la solución de todos nuestros problemas económicos. Estos cantos de sirena ya los hemos escuchado repetidas veces y, al final, han sido sólo eso: cantos de sirena.

Lo interesante es que, en sintonía con estos flujos y reflujos dependientes del exterior, así se han comportado las pequeñas aperturas y cierres económicos interiores. Mientras se recibían las subvenciones socialistas, nunca se habló del trabajo privado ni se permitió, con la excepción del trabajo artesanal que, autorizado al principio en la Plaza de la Catedral, después fue perseguido y diezmado, transitando por la Calle G y la Calle Primera, ambas en El Vedado, hasta terminar ahora, amparado por el Historiador de la Ciudad, en los antiguos muelles San José, principalmente en interés del turismo extranjero. Terminadas estas subvenciones, se apeló al trabajo privado en pequeña escala (en unos pocos oficios rudimentarios) y se autorizó el Mercado Libre Campesino, los cuales duraron hasta la primera apuesta por el petróleo y la aparición del mecenas venezolano. Ante la insuficiencia de los recursos aportados por éste, se restableció el trabajo privado, ahora bautizado como trabajo por cuenta propia, se amplió la autorización de algunos oficios principalmente de corte medieval, se permitió la renta de habitaciones en viviendas particulares, se autorizó el trabajo agrícola en tierras en usufructo, se legalizó la compraventa de viviendas y de vehículos, se flexibilizaron los trámites migratorios y se aumentaron las capacidades en los denominados paladares, cafeterías, etcétera, dejando atrás las absurdas doce sillas. Desaparecido físicamente el mecenas, ante la incertidumbre de lo que podía suceder en Venezuela, se incorporaron algunos nuevos oficios, casi todos en el área de los servicios, y se produjeron flexibilizaciones de corte social. Ahora, con el sueño de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), regresan las restricciones y las prohibiciones, comenzando por las salas de 3D y las tiendas particulares. Es la historia de nunca acabar: un paso adelante y cinco atrás, actualizando a Lenin. Si no estaban autorizadas estas actividades, como alegan las autoridades y sus personeros, ¿por qué se permitió, a la vista de todos, que algunos ciudadanos invirtieran sus escasos recursos en ellas? Más que un problema político (se ha llegado hasta al absurdo de plantear, que las salas de 3D constituyen un problema de seguridad nacional) o económico (las tiendas particulares compiten ventajosamente con las estatales), parece un simple acto de maldad gubernamental contra los ciudadanos que dicen proteger, en cuanto foro internacional hacen uso de la palabra. Tal vez como compensación, irónicamente en estos días se incluyó entre las actividades autorizadas, la sumamente importante de cuidador de baño público. Ver para creer.

Todas estas arbitrariedades y otras muchas que de seguro se cometerán, tienen un denominador común: la inexistencia de un Estado de derecho. Al no existir éste, las autoridades actúan sin ningún tipo de control ciudadano, a su libre albedrío y de acuerdo, muchas veces, a sus estados de ánimo personales. Hasta que esta situación no se resuelva y volvamos a ser una República basada en leyes democráticas, el cuartito seguirá igualito.

Anuncios

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s