Carreras equivocadas

Foto Rebeca

La existencia en América Latina y el Caribe de presidentes más cercanos al teatro bufo que a la política no constituye una exclusividad, ya que también han existido y existen en otras regiones del globo terráqueo. Lo que sucede por acá, es que a estos personajes les gusta interpretar sus papeles con una elevada dosis de sobreactuación: Mariano Melgarejo entre 1864 y 1871 en Bolivia, Porfirio Díaz entre 1876 y 1911 en México, Juan Vicente Gómez entre 1908 y 1935 y Marcos Pérez Jiménez entre 1952 y 1958 en Venezuela, Rafael Leónidas Trujillo entre 1930 y 1961 en República Dominicana, Francois Duvalier entre 1957 y 1971 en Haití y algunos otros, constituyen importantes referentes históricos.

En el Siglo XXI, para no descontinuar la tradición, han surgido otros, entre los que se destacan Evo Morales en Bolivia y Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, en Venezuela. Como Chávez, ya desaparecido físicamente, por sus características histriónicas naturales e irrepetibles, merece un estudio particular, sólo señalaré de paso a Morales, el aymara originario, más ficción que realidad, capaz de decir las más grandes simplezas sin el menor rubor, como si estuviera expresando verdades trascendentales (lo de la carne de pollo y el homosexualismo no tiene desperdicio), y me detendré en Maduro, quien los ha superado a todos, el cual lo mismo conversa con un Chávez convertido en pajarito (¿Será el de twitter?), donde éste le da instrucciones y le dice como gobernar, que se le aparece en las calles o en la pared de un túnel en construcción del Metro de Caracas. Hace unos días creó el Viceministerio del Amor y del Supremo Bienestar, y ahora se aparece con el Día de la Lealtad y el Amor a Chávez. Parece que, además de padecer de alucinaciones y visiones del más allá, tiene fijación con la palabra amor. Me parece estar releyendo 1984, la magnífica y terrorífica novela de George Orwell, sólo que ahora convertida en realidad. Más cercano a un hospital psiquiátrico que al Palacio de Miraflores, este verdadero elefante blanco dentro de una cristalería, como todos los buenos actores del teatro bufo, siempre se aparece con algo nuevo para hacernos reír, muy superior a todo lo anterior.

Sin lugar a dudas, todos estos presidentes y otros que no menciono, equivocaron sus carreras: con magníficas condiciones para las tablas se decidieron erróneamente por la política, para desgracia de nuestras naciones.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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5 respuestas a Carreras equivocadas

  1. Felipe Quispe dijo:

    No todos conocen que Evo Morales, el aimara (con i, no con y) originario, es un indígena semi-fraudulento, pues ni siquiera habla alguna de las lenguas originarias de Bolivia, como el quechua o el aimara. Eso lo saben bien los indígenas del país suramericano, y por eso su poder no es tan sólido como se trata de hacer ver en algunos países interesados en la fábula de “socialismo del siglo XXI”.

  2. jajaja, me he reido mucho esta vez con este comentario

  3. Excelente análisis, “carreras equivocadas”, los payasos actúan mejor que estos arrabaleros actuales que se hacen llamar políticos y qué “presidentes.”

    Al menos por lo que conozco de Venezuela, ambos Gobernantes, Juan Vicente Gómez 1908 al 1935 y Marcos Pérez Jiménez 1952 al 1958, les dieron progreso económico a sus respectivos períodos Presidenciales o Dictatoriales, como los quieran llamar, y estos payasos actuales ni exprimiéndolos saldrá uno completo
    En los años que viví en Venezuela las generaciones mayores añoraban a Marco Pérez Jíménez, pero así es la vida.

  4. Como usted no lo menciona, lo menciono yo: fidel castro (la minúscula es totalmente intencional) y toda su gente también pertenecen al mundo de las tablas, lo que en este caso el tipo de teatro es una combinación del bulesque con una fuerte dosis maquiavélica.

  5. Dearthur dijo:

    Al estos personajes lo que más le gusta es el atril, o “echa mentiras” conozco a uno ya aparentemente retirado que se pasaba horas y más horas egatuzando al puebo desde éste.

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