Razones para ser incrédulo

Foto Rebeca

Cuando conversamos entre amigos de los temas de los que se conversa en Cuba, algunos me tachan de incrédulo. Les doy la razón, y trato de explicarles mi incredulidad, en que son demasiados años (más de 54) oyendo a los viejos y nuevos cuentistas contando los mismos cuentos. Claro está, yo he deshojado muchos más almanaques que ellos.

Me hablan de alguna descentralización del poder, de un poco de autonomía económica en las empresas estatales, de reducción del burocratismo, de control anticorrupción, del trabajo por cuenta propia, de flexibilizaciones y de otras muchas actualizaciones, y me sonrío. A las autoridades, por lo regular, les gusta mostrar la zanahoria, pero la colocan a una altura generalmente difícil de alcanzar, agregándole además bastantes obstáculos. Esta táctica ha sido utilizada muchas veces y no ha cambiado, porque hasta ahora les ha dado buenos resultados.

Algunos me dicen que ahora la situación no es la misma, porque todo se ha complicado mucho, y los ciudadanos más responsables cuestionan y exigen, algo que antes no sucedía. Esto, según ellos, ha obligado a las autoridades, aún en contra de su voluntad, a tener que ofrecer un poco más, y también a tener que ceder en algunas cuestiones económicas y sociales, nunca políticas, pues la actualización de ésta no está contemplada en sus cálculos. Estas realidades hacen florecer esperanzas en algunos más jóvenes (los que aún no han optado por irse) pero, desgraciadamente, sólo son componentes de la lucha de las autoridades por ganar un poco más de tiempo al menor costo posible. Es bueno tener presente que nuestras autoridades sólo conocen dos velocidades, la primera y la marcha atrás, y se olvidan de que existen otras para avanzar. Cuando aplican la primera, y se produce un lento movimiento, se asustan e inmediatamente aplican la marcha atrás, para regresar al punto de partida. Así ha sido antes y se está repitiendo ahora con las tiendas particulares, las salas de 3D, los bares y otros negocios.

Esperar cambios serios y reformas que solucionen los problemas nacionales, no forma parte de los lineamientos aprobados. Ya lo han dicho y repetido los viejos y nuevos cuentistas: Aquí no hay ninguna reforma, éstas son sólo actualizaciones del mismo modelo para hacerlo más próspero y sostenible. ¡A buen entendedor pocas palabras!

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Razones para ser incrédulo

  1. Incauto el que se deje engañar por ese régimen de mentiras y falsedades, todos esos negocios donde se reune la población ellos lo consideran como un foco de quejas y posible subversión y por tanto no lo van a permitir, siempre han utilizado las mismas tácticas, dándo hilo para ver hasta donde llega el papalote y luego ellos mismos lo cortan. El artículo está más claro que el agua que muchas veces está como ese régimen totalitario, turbio.

  2. Reformas nada, Dámaso. Ya usted lo dijo: los mismos cuentos.

  3. Pingback: Razones para ser incrédulo | Mermelada | Sin_Censura

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