El cuentapropismo en el ruedo

Foto Rebeca

La falsa luna miel entre los cuentapropistas y el Estado no podía durar mucho tiempo: sus intereses son totalmente diferentes. Mientras los primeros tratan de desarrollarse, el segundo hace todo por impedirlo. El llevado y traído tema de hasta donde llegan sus límites legales, con el intento actual de las autoridades de eliminar las tiendas particulares, donde se ofrecen principalmente productos importados, así como otros negocios florecientes, como por ejemplo las salas de 3D, ha elevado la tensión social, llevando a importantes confrontaciones, ausentes durante años en nuestro medio inmovilista.

Sin acabar de entender que los métodos feudales, con el poderoso señor del castillo y sus secuaces de un lado, y los sumisos siervos de la gleba del otro, ya están pasados de moda y son obsoletos, las autoridades pretenden, con regulaciones, limitaciones y represión, mantener la hegemonía comercial estatal de la que han disfrutado durante más de 54 años, con ciudadanos obedientes y sindicatos complacientes, haciendo y deshaciendo a su libre albedrío, sin ningún tipo de contención social.

Después de apropiarse de una desarrollada y eficiente industria ligera, conformada principalmente por empresas de capital cubano, que constituían importantes fuentes de empleo, donde se producía prácticamente todo lo necesario para satisfacer las necesidades de la población, y de hacerla desparecer con medidas económicas absurdas, hoy el gobierno tiene que importar absolutamente todo, mediante la utilización de los pocos créditos que recibe, además de haber fracasado estrepitosamente en la producción de bienes materiales.

Esta situación se ha querido paliar con el establecimiento, desde hace años, de diferentes cadenas de tiendas estatales, donde artículos importados de baja calidad se venden a precios elevados, con el objetivo de extraerle a los ciudadanos los pocos recursos económicos de que disponen, principalmente producto de las remesas enviadas desde el exterior, bajo el pretexto de que responden a la necesidad patriótica de recaudar divisas.

Al aparecer las tiendas particulares, unas mejor montadas que otras, con artículos de mayor calidad, variedad y a precios más atractivos, los compradores se desplazaron hacia ellas, abandonando las estatales, las cuales, en esta competencia, tienen todas las de perder. De ahí la reacción de las autoridades y de todo el aparato burocrático de funcionarios anquilosados, preocupados de que desaparezcan sus privilegios. La conclusión es una: el Estado, con todos sus recursos, es incapaz de competir en buena lid con los particulares. Los ejemplos sobran en el mundo y, en Cuba, a pesar de las difíciles condiciones en que tienen que sobrevivir, asediados por impuestos exorbitantes y regulaciones y limitaciones absurdas, lo demuestran los paladares, las cafeterías, las tiendas, las salas de 3D, los reparadores de equipos y otros tipos de negocios exitosos.

En este enfrentamiento, es necesario echar rodilla en tierra por los cuentapropistas, y lo que ellos representan como nuevos sujetos económicos, y defenderlos firmemente, no permitiendo, una vez más, que sean barridos de la escena nacional, como ya ha sucedido en otras ocasiones, ante la apatía y la pasividad ciudadanas. Las condiciones actuales son muy diferentes y los cubanos también y el Estado, antes de actuar apresuradamente, debiera valorar el alto precio político y social que tendría que pagar por una nueva equivocación.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a El cuentapropismo en el ruedo

  1. Joel dijo:

    Tal y como lo he planteado en anteriores ocasiones, el cuentapropismo en Cuba fue creado por un problema totalmente circunstancial, producto de la crisis en el que fue sumido el país luego del derrumbe del socialismo del este europeo. Era de esperar que esa falsa luna de miel que plantea el autor, durara muy poco. El objetivo principal del régimen es mantenerse en el poder a toda costa, cediendo ciertos y limitados espacios pero sin socavar la autoridad absoluta del gobierno. Jamás la dictadura tuvo la genuina intención de crear las bases para el surgimiento de un verdadero tejido empresarial. Eso sería competencia y poner en peligro su permanencia en el poder y todos sabemos que un poder económico trae un poder político, por lo tanto, competir con el estado cubano, que es lo mismo decir gobierno cubano ó cúpula gobernante, sería una gran osadía y algo ni siquiera soñable por la incipiente masa empresarial, aunque fuera en buena lid, dado el carácter totalitario y autoritario del régimen cubano, el cual no puede darse el lujo de permitir la libre empresa porque quedaría demostrada, una vez mas y de manera contundente, su total y completa incompetencia.

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