El rescate del feudalismo

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Al anunciarse, hace ya algunos años la actualización del modelo, ésta fue vista por muchos como una posible vía, bastante estrecha por cierto, por dónde comenzar a hacer avanzar lentamente la inmovilizada economía del país. El primer desencanto lo produjo el absurdo listado de oficios medievales, que se autorizaban a ejercer por cuenta propia. Los más optimistas pensaron que sólo era el comienzo, y que después se agregarían otros, hasta completar la mayoría de los oficios existentes en el mundo actual. Como no se decía nada sobre el ejercicio de las profesiones, se pensó que este vendría después. Algunos, más optimistas aún, soñaron con que más tarde se autorizarían las pequeñas y medianas empresas privadas.

Al pasar los años y agregarse sólo algunos pocos oficios medievales, y comenzar a establecerse regulaciones y limitaciones a los ya autorizados, sin aprobarse nada de lo otro, los ciudadanos con dos dedos de frente comenzaron a darse cuenta, que la actualización no era más que un juego para ganar tiempo, algo así como el de la gallinita ciega.

Si recordamos, el régimen esclavista fue sustituido por el feudal, que representó un avance de las fuerzas productivas, y éste por el capitalista, que constituyó un avance aún mayor, con nuevas formas y métodos de producción. Carlos Marx, considerado el clásico del socialismo y del comunismo, planteó que el régimen socialista, superior al capitalista, desarrollaría aún más las fuerzas productivas, y lograría la satisfacción plena de las necesidades siempre crecientes de los seres humanos, al alcanzar el comunismo. Después Lenin cambió y acomodó a su antojo toda esta teoría, para hacerla coincidir con la práctica rusa y darle un basamento teórico, supuestamente científico. Lo que sucedió después con toda esta teoría y práctica, es de sobra conocido.

Sin embargo, resulta incomprensible como las autoridades cubanas, que se dicen socialistas, aplican métodos y formas medievales a los trabajadores por cuenta propia. Exigir, en pleno Siglo XXI, producciones artesanales para abastecer los comercios privados, sin permitir la producción industrial en pequeñas y medianas empresas, constituye una enajenación de marca mayor o, cuando menos, un desconocimiento grave de cómo funciona la producción de bienes materiales en el mundo de hoy.

Cuba y los cubanos conocemos el capitalismo con sus luces y sus sombras (más de las primeras que de las segundas), y también conocemos el socialismo, en este caso con más sombras que luces. Pretender imponer métodos y formas medievales de producción a los trabajadores por cuenta propia (no se atreven a decirle trabajadores privados), constituye un absurdo político y económico. Quienes así piensan y actúan, no hacen más que demostrar su ya conocida incapacidad para resolver los problemas de Cuba.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a El rescate del feudalismo

  1. Joel dijo:

    En 1959 el gobierno revolucionario tomaba el poder en Cuba con una economía en gran crecimiento y envidiada por muchos países latinoamericanos de la época,a pesar de que el discurso del recién estrenado, máximo líder, decia todo lo contrario. En 1902 al fundarse la República, nuestra economía era un desastre ya que debido a la guerra de independencia, la isla se encontraba en un estado deplorable, sin embargo, en tan solo 56 años de un imperfecto capitalismo logramos alcanzar buenos índices económicos que nos situaron a la cabeza de América Latina e incluso del mundo.Pero en 54 años de Socialismo la realidad ha sido muy diferente. Ha habido un retroceso en todos los ámbitos, principalmente económico. El incompetente e inoperante sistema instaurado en nuestro país por el régimen comunista, ha significado el regreso a un regimen semiesclavista y casi cavernícola pues los trabajadores han sido despojados de todos sus derechos y chantajeados con compromisos ideológicos, donde incluso el gobierno tenía planeado el famoso “Opción 0” que en otras palabras eran apagones de dias enteros, comidas colectivas y otras aberraciones más sin el más mínimo derecho a protestar o reclamar nada. Y ahora resulta que con todas éstas “medidas o reformas” “evolucionaremos” hacía el feudalismo con la economía del timbiriche. Es muy probable que si continuamos con este diabólico y maquiavelico gobierno y con algo de “buena suerte” en 54 años más lleguemos nuevamente al capitalismo, que aunque imperfecto es mil veces mejor que el socialismo.

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