¿Políticamente correcto?

Foto Rebeca

La de la cinta amarilla atada a un roble, en espera del regreso de algún ser querido temporalmente ausente, es una bella y emotiva tradición norteamericana, que habla muy alto de los valores de ese pueblo. ¿Por qué, entonces, al plantearse su utilización en Cuba el próximo día 12, ha causado tanto revuelo entre los cubanos de aquí y de allá? Resulta que esta convocatoria tiene una falla de origen: la realiza un ex-espía que ya cumplió su condena, a favor de otros cuatro que aún no han cumplido las suyas, y se encuentran en prisión en cárceles de los Estados Unidos. Esto desenmascara la intención política oculta bajo un pretendido humanismo, que no es más que tratar de obtener, por la vía emocional, lo que no se ha podido por la judicial: la puesta en libertad. Sucede que la mayoría no acepta que le den gato por liebre.

Cuba es precisamente un país donde las autoridades han tratado, y en muchos casos han logrado, borrar sus tradiciones nacionales. ¿A qué viene esto ahora de introducir tradiciones y, para colmo, del país considerado como el eterno enemigo?

Es bueno recordar que, por disposiciones gubernamentales, fueron abolidas tradiciones como el Día de Nochebuena (24 de diciembre), la Navidad (25 de diciembre), el Día de Reyes (6 de enero), el Aniversario de la República (20 de mayo), la Semana Santa y otras tradiciones de carácter religioso. Además, la Fiesta de Fin de Año (31 de diciembre) y la del Año Nuevo (1 de enero), fueron despojadas de su significado original, y se les dio connotación política: la espera y celebración del triunfo revolucionario. Por si no fuera suficiente, el Carnaval de La Habana, uno de los más reconocidos internacionalmente, junto al de Venecia, el de Río de Janeiro y el Mardi Gras, perdió sus raíces y esencia populares, y se transformó en una grotesca caricatura oficialista de lo que había sido. Hasta los símbolos se prohibieron, desterrando a Santa Claus (importado también del vecino del Norte), y al anciano con la guadaña al hombro, representando el año que se iba, y al bebé en pañales, el que llegaba. De todas ellas, hasta ahora, por conveniencias coyunturales con la Iglesia, sólo se han restablecido la Navidad (25 de diciembre) y, por igual motivo, algunas actividades relacionadas con la Virgen de la Caridad del Cobre y la Semana Santa.

Todo lo abolido se hizo en contra de la voluntad y de los sentimientos de la mayoría de la población, y sin contar con ella. Estas son las razones por las cuales el cubano de a pie, aunque durante años se ha dejado llevar por el síndrome del rebaño y actúa en correspondencia con el mismo, tratando de no perder sus migajas sociales, en su fuero interno rechaza esta nueva imposición política disfrazada de sentimiento noble, que lo obliga a hacer algo que no desea, con el único objetivo de ser considerado por las autoridades políticamente correcto. ¿Vale la pena?

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a ¿Políticamente correcto?

  1. Joel dijo:

    Como siempre excelente artículo del señor Fernando Dámaso.
    Desafortunadamente nosotros los cubanos padecemos de muchos malos síndromes, que tanto daño nos ha hecho en los últimos 54 años. Y no solo es el síndrome del rebaño, como bien plantea el autor, sino también el del pichón, ya que nos acostumbraron a esperar lo que nos toca.Claro que no somos directamente responsable por ello ya que el propio “sistema” nos inculcó esos síndromes desde que nacemos. De esa misma forma nos adoctrinaban desde el círculo infantil para inculcarnos, desde muy pequeños, que era lo “correctamente político” y que no. Y por supuesto que no vale la pena. Para nada. Nunca la valió y aquí estamos pagando las consecuencias. Tenemos la más longeva dictadura del hemisferio occidental. Espero de todo corazón que le quede muy poco.

  2. Yahima dijo:

    Que tristeza ver como se perdieron todas esas tradiciones que cultivan lo bueno. De lo que fue Cuba a lo que es ahora…..que triste… :_(

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