Comprender otra realidad

Foto Peter Deel

La prensa oficial cubana se ha hecho eco de las protestas estudiantiles en Chile, en reclamo de la educación gratuita y, no podía ser de otra forma, las ha utilizado para hacer propaganda sobre las bondades de la educación gratuita existente en Cuba. No es mi intención repetir las conocidas y sufridas deficiencias del sistema de educación, al igual que las del sistema de salud, ambos basados en las subvenciones, primero de la extinta Unión Soviética y después de la Venezuela chavista, sino proyectarme hacia el día después, aportando algunas consideraciones de tipo personal.

Creo que, tanto en la educación como en la salud, el nuevo Estado, a pesar de las dificultades económicas con que surgirá, tendrá la obligación de asegurar ambos sistemas gratuitos para todos los ciudadanos, los cuales, como es lógico, deberán ser de mucha mayor calidad que los existentes actualmente. También, como una forma realista de enfrentar sus gastos, deberá permitir la existencia de instituciones privadas en ambas esferas, para aquellas personas que, disponiendo de recursos, prefieran utilizarlas.

El falso y demagógico igualitarismo, pregonada razón de ser de ambos sistemas gratuitos, en realidad sólo se basó en la miseria repartida entre la mayoría de la población y, cada día, las diferencias se hacen más notables entre unos y otros ciudadanos. En el día después, por muy rápido que este llegue, lo serán aún más, producto de la actualización del modelo en ejecución y del cambio que, al final, de todas formas sucederá.

Con los pies en la tierra y sin falsas utopías deberemos enfrentarlo. En él, sin lugar a dudas, coexistirán, como en la mayoría de los países, las instituciones estatales gratuitas y las privadas, y los ciudadanos accederán a unas o a otras según sus menores o mayores posibilidades económicas y deseos. El falso concepto del Estado patriarcal que todo lo controla, asegura y resuelve, demostrado su rotundo fracaso durante la práctica de cincuenta y cuatro años, deberá desaparecer y ser sustituido por el de un Estado democrático moderno, eficiente en economía y justicia social, cuyas posibilidades estarán determinadas por la riqueza del país, producto de la iniciativa y del trabajo de todos sus ciudadanos.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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