Todo siempre cuesta

En estos días, por cuestiones de salud, he tenido que visitar un policlínico y un centro hospitalario, el cual, desde hace bastante tiempo se encuentra en reparación, la que no parece tener fin, no se si por la lentitud de su ejecución o por su mala calidad, la cual obliga a repetirla cada cierto tiempo.

Me llamó la atención que en los mismos se ha colocado, profusamente, propaganda sobre las bondades del sistema de salud cubano y, no podían faltar, imágenes a color de su máximo creador. En todos los afiches y hasta en las recetas médicas, como por decreto, aparece la frase: Los servicios de salud en Cuba son gratuitos pero cuestan. Es verdad, cuestan a cada ciudadano por el trabajo realizado y los salarios no devengados durante su vida laboral.

No es el Estado, atento, noble y magnánimo, quien lo paga, sacando el dinero de sus arcas, sino que lo ha sacado durante años de los bolsillos de cada uno de los ciudadanos. En la práctica, los costos del tratamiento o intervención quirúrgica que se anuncian que se realiza a algún ciudadano, utilizando cifras del denominado primer mundo para señalar su valor (que no es el de aquí, donde los cirujanos y otros especialistas reciben salarios de miseria), ya están más que pagos, por lo que aportan los ciudadanos (que constituyen la mayoría) que no los utilizan, por disfrutar de buena salud.

En esta fórmula el Estado siempre gana: se anota el mérito del tratamiento o intervención quirúrgica y quienes los pagan son los ciudadanos.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Todo siempre cuesta

  1. Nada es gratis, Dámaso, nada.

  2. Carlos Montero dijo:

    Clarísimo el razonamiento y totalmente correcta la explicación que aparece en el artículo sobre las supuestas gratuidades, que en realidad no son tales.. En más de una ocasión he tenido que soportar charlas con extranjeros, a veces ignorantes y a veces cándidos ilusos, que pregonan una entusiasta admiración por la supuesta gratuidad de los servicios de salud y educación en Cuba, manifestando que a ellos les cuesta un alto por ciento de su salario el sufragar esos gastos en sus países. Infelices ignorantes, que no saben que si vivieran en Cuba, con esos servicios supuestamente gratuitos, percibirían un salario de miseria que sería un ínfimo por ciento de su salario actual, que en sus países les permite recibir servicios con pleno derecho a exigir por la calidad de los mismos, mientras en Cuba se les exige continuamente agradecer gratuidades que han pagado con creces por encima de su valor y que reciben con pésima calidad.

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