De tranco en tranco

Desde su instalación en el poder, el gobierno cubano siempre se ha movido de tranco en tranco, con su correspondiente gruesa cobertura ideológica. A cada año se le daba un nombre, que debía servir de acicate para el trabajo durante sus doce meses. Así, 1959 fue el Año de la Liberación, aunque realmente significó, por las medidas tomadas, más que la liberación, la conculcación de todas las libertades y derechos existentes. Después vinieron otros muchos que, ante todo, no fueron más que simples nombres sin resultados concretos, hasta perder interés la práctica y convertirse en algo rutinario, pasando entonces a primer plano las consignas, por periodos de tiempo más amplios.

Una de las más interesantes fue la denominada batalla de ideas, donde todo lo que se hacía o deshacía formaba parte de ella, desde arreglar un bache, reparar una bodega, colocar un bombillo en una calle, roturar la tierra, realizar un mitin, recoger la cosecha, etcétera. Tan importante fue que hasta tuvo su ministerio y ministro, que parecían extraídos de las páginas de 1984, la novela de George Orwell. Llegó a constituir un pequeño gobierno paralelo particular dentro del existente, complicándolo todo aún más de lo que ya estaba. Con el relevo del presidente por motivos de salud, el ministerio, el ministro y la batalla duraron muy poco, aunque la fórmula no se abandonó y reapareció con los lineamientos del partido y la revolución. Desde entonces, todo lo que se proyecta, se hace o se deshace forma parte de ellos, ahora con la adición de su numerito correspondiente: todos trabajan en el cumplimiento de algún lineamiento, sea el 10, el 83, el 104 o cualquier otro hasta llegar al 313 y, obligatoriamente, hay que dejar constancia explícita de ello.

Sueño con el momento en que en mi país las cosas se hagan porque deben hacerse, y el gobierno las ejecute porque esa es su obligación y su razón de ser, sin necesidad de ninguna cobertura ideológica, y menos aún de trancos que, por lo regular, siempre han caído en el vacío.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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